Sueñan con un país limpio y más seguro

Pequeños platicaron con Excélsior sobre de los temas que más los inspiran, y también de aquellos que les preocupan

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30/04/2014 04:29 

Anhela Viajar al mar

CHIHUAHUA. 30 de abril.— Juan es un niño invidente de nacimiento, no desea ver; su único sueño es vacacionar en el mar.

Es alumno del Centro de Estudios para Invidentes, AC; recientemente participó en una exposición pictórica organizada por el ayuntamiento de la capital del estado, donde se exhibieron sus obras.

Entrevistado sobre su situación y la de su familia, dijo que él percibe que el mundo vive en la pobreza y en la violencia, ya que de eso es de lo que más se habla.

Debido a su ceguera, le entristece no poder ir a una escuela regular y que no puede hacer muchas cosas que desearía hacer, aunque reconoce que hay muchas personas que le ayudan.

—Carlos Coria

 

 

Hace amigos en el Face

MONTERREY.— Gabriel, de 10 años, está contento con sus relaciones sociales, sus amigos lo tratan bien y le gusta hacer más amistades a través de Facebook, “Me la paso bien, jugando y en la compu; veo muchas cosas”.

El tema que le preocupa es la inseguridad “lo feo es que en la tele dicen que matan gente y no hay dinero porque no alcanza”.

Mientras que en Chiapas, Alfonso, originario de San Juan, emigró a la ciudad solo, tras sufrir agresiones físicas por parte de su papá, quien se opuso a que él ingresara a la escuela para aprender a leer y a escribir.

A sus ocho años anhela ir a la escuela, pero no cuenta con un acta de nacimiento.

—Aracely Garza y Gaspar Romero

 

Piden al cielo que llueva más

GUANAJUATO.— Sofía tiene 5 años de edad y piensa que al mundo le falta agua. En Guanajuato no llueve desde hace meses y el panorama es árido en la entidad.

Quisiera un mundo con más agua, porque no llueve.”

Mientras que para Isabella, de 7 años, el mundo tiene que estar limpio.

Nosotras las personas contaminamos. Lo que yo no quiero es caminar y ver basura. Yo no quiero que los animales se mueran, porque son la naturaleza.”

Ella sabe que con contaminación la gente se puede enfermar, por eso quiere que en el Día del Niño se recuerde que hay un mundo que cuidar.

—Andrés Guardiola

 

 

Tienen la esperanza de vivir en paz

CIUDAD VICTORIA.— Los niños tamaulipecos hablan de la violencia con naturalidad, porque han vivido situaciones de inseguridad en su entorno cercano, incluso familiar.

Alicia, de 10 años, vivió el secuestro de su tío “se lo llevaron y no lo regresaron; se murió”.

Damián, de 8 años, narró “a veces secuestran personas, es doloroso”.

Para Ericka, estudiante de quinto grado, es triste no poder salir a jugar a las calles “como hay violencia no se puede salir”, narró.

—Héctor González Antonio

 

 

Les preocupa los niños sin un hogar

OAXACA.— Dereck, de 7 años, quiere un país limpio y sano, donde los niños puedan caminar sin tropezarse con la basura.

Él cursa el segundo año de primaria; se dice preocupado porque hay muchos niños durmiendo en la calle, sin comer ni ir a la escuela, y lamenta que en el colegio los niños grandes abusen de los chicos.

Mientras que a Alexa, de 6 años, le angustia la contaminación, por eso dibujó un parque, con un árbol y un arcoíris. No le gusta que la gente maltrate a los animales.

A Laila, de 7 años, le molesta que las personas tiran la basura en las calles, y la falta de agua, en su escuela cuando eso ocurre, deben acarrearla antes de ir al baño.

Evensaid, de 4 años, dibujó un camión que recoge los desperdicios.

—Patricia Briseño

 

 

Se sienten motivados con los deportes y la naturaleza

MÉRIDA.— Daniela tiene 9 años, cursa el tercer grado de primaria, le gusta su ciudad, pero le preocupa que hay mucha contaminación.

Disfruto mi escuela y las actividades que hago después, como ir a los talleres infantiles que organiza el ayuntamiento de Mérida y, sobre todo, hacer ejercicio.

Yo corro y me gusta mucho, me siento muy bien.”

A Gustavo, de 10 años, le encanta jugar futbol y beisbol; le apasiona cuidar la naturaleza, dice que el mejor regalo para este día sería “que la gente no tirara basura, que haya un ambiente más limpio para que crezcamos sanos”.

A William, de 12 años, le gusta leer “Mi mamá da cursos en la biblioteca, me quedo con ella y es muy divertido, aprendo mucho y siento tranquilidad estando ahí”.

—Eduardo Cabrera

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