El canto también es voz para las víctimas

La experiencia de Colombia da cuenta que la música también puede mostrar la versión de los ofendidos

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28/04/2014 04:44  Claudia Solera

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de abril.- Los corridos pueden ser usados como un arma de dos filos en el combate contra el narcotráfico, por un lado, en México, los cantantes del llamado Movimiento Alterado muestran en imágenes de secuestros, torturas y balazos una cultura de la violencia entre la sociedad. La agrupación Calibre 50, intérprete de El niño sicario, envió una convocatoria, durante este mes de abril, a los niños para que canten y graben sus letras en un videoclip. Mientras en Colombia los corridos comienzan a ser lienzos en blanco para que las víctimas narren sus historias de desapariciones, masacres y atrocidades que dejó el crimen organizado en sus comunidades.

La guerra es un campo de comunicación y nuestro objetivo es poner otra voz en ese campo, la de las víctimas”, explicó a Excélsior, Gloria Restrepo, representante del Centro de Memoria Histórica de Colombia, institución pública que financió y encabezó la producción del disco dedicado a denunciar hechos históricos de violencia en la región del Carare, departamento de Santander.

Entre los años 80 y 90, durante la época de mayor violencia en esta cordillera oriental colombiana por el control de la siembra de coca, a Gloria Restrepo la despertaban todos los días desde las 6:00 de la mañana corridos prohibidos y vallenatos, donde se reivindicaban los valores del narcotráfico y de los paramilitares. 

“Uno de los grandes daños de la violencia es ver cómo se inserta en la cultura y se normaliza entre la vida cotidiana”, aseguró Gloria.

Son precisamente las víctimas colombianas quienes se adueñaron del micrófono y del acordeón, para que sus historias derrotaran al silencio y al olvido.

Por ejemplo, en este disco llamado: Cantos del Carare. Memorias de una resistencia, se puede escuchar el siguiente verso del compositor Miguel Cruz, quien diario trae a su padre desaparecido de vuelta a casa, a través de sus canciones: Las torturas y disparos a la pobre humanidad/ a hombres mujeres y niños con dureza y sin piedad/ sufrían del silencio sin saber qué iría a pasar.

Me gusta componer para la memoria, porque se tiene que contar la violencia que estuvo mucho tiempo en el olvido. Es bueno que se sepa que acá vivió gente que sufrió”, dijo Miguel Cruz, jornalero de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare durante la presentación del disco la semana pasada.

Y mientras en Colombia existen letras inspiradas en denunciar y devolver la paz a una comunidad campesina que quedó atrapada entre las disputas del narcotráfico y se titulan por ejemplo: El adiós a la violencia, en México uno de los corridos más populares del Movimiento Alterado se llama Experto en torturación. Este narcocorrido por más de dos minutos enaltece las crueles prácticas de venganza aplicadas a rivales, que van desde amarrarlos hasta desmembrar sus cuerpos.

Hace cinco años, cuando la música del Movimiento Alterado comenzó a comercializarse y a grabar sanguinarios videos con protagonistas encapuchados y armados con armas de los más gruesos calibres, la profesora de etnomusicología en la Facultad de Música y Danza de la Universidad de Texas-Pan American, Cathy Ragland, afirmó que se trataba de un género decadente y peligroso, y que, aunque los artistas sostenían no tener relación con el crimen organizado, los detalles de sus composiciones sugerían otra cosa.

En estos narcocorridos era
inevitable que se empezaran a tocar expresiones relacionadas con la situación amenazante del narcotráfico en el país. Son figuras donde secuestran, levantan, cobran derechos de piso y cuotas, hacen rodar cabezas. Que ya se dirigen en las canciones al Chapo o al Mayo directamente (capos identificados por la autoridad como líderes del cártel del Pacífico), que los artistas se asumen como parte del grupo de apoyo del crimen organizado y hablan de ‘ordene, mi jefe, estamos listos para degollar’”, comentó a Excélsior José Manuel Valenzuela, autor del libro Jefe de Jefes: corridos y narcocultura en México.

Las letras del Movimiento Alterado han sido tan polémicas por hablar de “volar cabezas” que además de ser censurados en conciertos de Cuernavaca, Morelos y Puebla en el último mes, también asociaciones como el Consejo de Analistas Católicos de México (CACM) solicitó a las autoridades estatales y municipales excluir de los eventos públicos cualquier expresión de estos grupos.

“México está urgido de la promoción de paz y de perdón, no de la violencia, la inseguridad o de las supersticiones y creencias destructivas del crimen organizado.

“Nuestro país no quiere más ciudadanos que por ignorancia y carencias laborales y educativas adopten y hagan suyo el estilo de la delincuencia organizada”, aseguró el CACM.

En la página oficial de Facebook del grupo Calibre 50 pueden verse algunos de los 49 videoclips seleccionados de los pequeños concursantes cantando, bailando y hasta tocando las melodías; muchos de ellos apenas balbuceando, porque ni siquiera tienen edad para hablar, como el participante número 27,  Santiago Álvarez, quien tiene dos años.

La convocatoria que lanzó Calibre 50 para festejar el Día del Niño ha causado controversia por supuestamente alentar a los niños a realizar interpretaciones de un grupo que hace apología o promoción de la violencia. En uno de los videos de este concurso aparecen dos niños llamados Los halconcitos, originarios de Sinaloa, estado cuna de los narcocorridos.

Los halconcitos cantan: “Quiero un chaleco antibalas/ un cañón, lanzagranadas/ escuadra, jalar un cuerno/ como tú lo haces para festejar”. La canción se llama El buen ejemplo.

Aunque todavía existe un gran debate entre académicos y autoridades de si estos narcocorridos deben ser o no erradicados, algunos sicólogos sociales como César Jesús Burgos, aseguran que antes de esa discusión, llegó el momento de preguntarnos por qué llegaron y qué dicen de nuestra sociedad.

“Es importante que salgan todas esas letras, porque es una alerta que demuestra lo que está ocurriendo”, afirmó Juan Manuel Toro, productor colombiano del disco Cantos del Carare. Memorias de una resistencia.

Sin embargo, los campesinos colombianos con su música demostraron que aún entre la guerra  hay diferentes maneras de contar las historias, y ellos necesitaban refugiarse en cantos que dejaran fuera esa apología de los actores que tanto hicieron daño a su comunidad: los narcotraficantes.

“Que desde esta expresión sentida, digamos al pueblo no a la guerra y que ése no es el camino”,  concluyó el cantante del Carare, Braulio Mosquera.

“El terror y la violencia/ todos ya estaban cansados/ no podían vivir tranquilos/ y muchos amenazados”, dice uno de los versos de Miguel Cruz, quien perdió a su padre en la guerra de Colombia contra el crimen organizado.

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