Retrato hablado: El ‘iNiño’ mexicano madura en soledad

Siete de cada diez menores viven en zonas urbanas, con la ventaja de la tecnología aprendida a muy temprana edad, pero con el riesgo de violencia que los aleja de la socialización; de diez que entraron a la primaria sólo dos irán a la universidad

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27/04/2014 03:31 Laura Toribio
Ilustración: Abraham Cruz

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de abril.- El eco del tradicional matarili-rili-ron que acompañaba a los juegos infantiles está prácticamente extinto. Hoy l@s niñ@s mexican@s ya no cantan cuando juegan. Es más, ni siquiera se reúnen para hacerlo.

Siete de cada diez bebés, escolares o adolescentes nacionales viven en zonas urbanas, donde el mundo adulto está volcado sobre el trabajo, mientras ell@s están creciendo sol@s.

Desde su primer año comienzan a usar las tabletas electrónicas, y antes de los cinco las saben manejar mejor que sus mismos padres.

43 por ciento de usuarios de tecnología tiene entre 4 y 13 años, según el INEGI.

En México hay 39.2 millones de niños y niñas menores de 18 años que parece que tienen el chip tecnológico integrado y que, a diferencia del niño del siglo pasado, se entretienen con los celulares y los videojuegos en lugar de divertirse con las escondidillas o el burro dieciséis.

En medio de esta revolución tecnológica, poco más de la mitad de infantes mexicanos sigue enfrentando situaciones problemáticas, como la pobreza, lo que orilla a tres millones a salir a trabajar en vez de ir a la escuela.

En esta realidad transcurre la infancia de los niños y niñas, la que no puede entenderse como una sola etapa, sino como un proceso evolutivo y de desarrollo que atraviesa por la protección, la formación y la autonomía.

Primer lustro, crucial

Los primeros cinco años son cruciales para toda la vida, pues 90% de la actividad cerebral y las conexiones neuronales se desarrollan en este periodo. En México hay 12 millones 693 mil 101 niños y niñas viviendo esta etapa.

Son los mexicanos que demandan la mayor protección y cuidado del Estado para tener más posibilidades de éxito escolar, de vida y profesional.

39.2 millones de mexicanos tienen entre cero y 17 años de edad, según el último censo.

Sin embargo, no existe un programa para apoyar su crianza, a diferencia del “Crece contigo” que tienen los chilenos, o el de “Cero a siempre” en Colombia que acompaña a los padres en este periodo.

Lo anterior a pesar de que hay estudios que prueban, por ejemplo, que así como la desnutrición tiene un impacto negativo en el cerebro de los pequeños, la violencia y el desamor también.

Actualmente un millón y medio de mexicanos menores de cinco años sufren desnutrición crónica, aunque no existen datos sobre cuántos padecen por la falta de cariño.

El problema es que se enfrentan a la lógica del mundo adulto, que establece que a esa edad no razonan y de ella ni se acordarán cuando sean grandes; por el contrario, es la edad cuando los pequeños requieren de más factores de protección, seguridad y autoestima para desarrollar su potencial al máximo.

El laberinto de la etapa escolar

Son 15 millones 516 mil 889 niños y niñas de seis a 12 años, en plena época de formación, a quienes se les están complicando las cosas.

A la mitad de ellos, por ejemplo, no los dejan salir a jugar a las calles por el temor —de sus padres o tutores— a que sean víctimas de algún delito, lo cual impacta en su capacidad de relacionarse con sus pares.

Aunado a lo  anterior, en algunas regiones del país ya no perciben a la escuela como un lugar seguro. Y no sólo porque dos de cada diez niños de seis años de edad sufren acoso escolar, sino por los entornos de violencia alrededor del plantel.

Tan es así que cada vez con mayor frecuencia se realizan simulacros, pero no para enfrentar sismos o incendios como ocurría en décadas pasadas, sino para preparase en caso de una balacera.

Escenas de ese tipo no sólo se vieron en Ciudad Juárez, Chihuahua, durante el momento más cruento de la guerra contra el narcotráfico, sino hace apenas algunas semanas se vio en planteles del Estado de México.

Junto a la violencia, la soledad es otra de las problemáticas que enfrentan los mexicanos de seis a 12 años en su etapa de escolarización, pues buena parte de su día la viven en ausencia de adultos, que están enrolados en su trabajo en complejas urbes.

No es extraño que la primera causa de muerte a esta edad sean los accidentes, básicamente por la omisión de cuidados.

Etapa de definiciones

El último tramo de la infancia es de los 13 a los 17 años, cuando se construye un proyecto de vida.

Hoy, sin embargo, los 11 millones 16 mil 754 mexicanos que atraviesan este periodo están pasando por la peor crisis generacional de la historia, ante la falta de expectativas sobre su futuro.

Esto se refleja en que 20% de las madres del país son justamente adolescentes; niñas que no cuentan ni con la madurez física para ser madres.

Si bien dos de cada diez mamás adolescentes viven solas, las demás tienen pareja, la mayoría es otro menor de edad que tampoco está preparado para ser padre.

En ambos casos no están viendo su futuro ni en la escuela ni en el empleo. Sólo seis de cada diez adolescentes entre los 15 y 17 años tienen la oportunidad de pisar un aula escolar.

A pesar de que nueve de cada diez entraron a la primaria, menos de tres irán a la universidad.

 Así que algunos optan por centrar sus expectativas en hacer “algo en la vida”: convertirse en papás o mamás. Otros caen en las filas del crimen organizado o de la informalidad, por la carencia de opciones.

Organizaciones civiles calculan que unos 35 mil menores de edad son narcoexplotados y que apenas en 2012 mil 97 adolescentes entre 15 y 17 años de edad fueron asesinados.

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