“Juntos somos mucho más fuertes”

El embajador Wayne y la activista Dolores Huerta acompañan a Diego Luna a presentar su filme César Chávez, el mexicano que desafió a Estados Unidos

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23/04/2014 14:37 Fabiola Guarneros
Dolores Huerta y Diego Luna en la presentación de la película (Foto: Tomada de Twitter)

OBJETIVO DEL FILME “Se trataba de contar las historias, ponerles rostro a cada uno de ellos y correr la voz.”

CIUDAD DE MÉXICO, 23 de abril.- “Juntos somos mucho más fuertes”, citaba Dolores Huerta, la mujer que luchó juntó con el mexicano César Chávez y su esposa Hellen por mejores condiciones salariales y laborales de los campesinos en Estados Unidos.

Dolores estaba en la sala 2 del complejo Antara de Cinemex, en Polanco. Sentada a la derecha de Diego Luna —actor y hoy director de César Chávez, el mexicano que desafió a Estados Unidos—, recordaba una metáfora que ese líder les decía a los campesinos que por años lucharon por defender sus derechos: “Una vez un jinete le pegó con un chicote a un perro. El perro se alejó atemorizado.

Ese jinete usó su chicote contra una vaca y la vaca se quitó del camino. El jinete se encontró con un árbol y quiso que su chicote tirara un panal. Lo pensó y dijo: no, las abejas están muy organizadas, y se fue”.

César dijo —narraba Dolores— que si nos unimos y organizamos no podrán detenernos: “Juntos somos mucho más fuertes”.

Dolores y Diego hablaban de la película que acababan de presentar.

Agradecían al embajador de Estados Unidos en México, Anthony Wayne, ser el padrino de la presentación en México de la película.   

Y así fue, el diplomático fue quien presentó la película a una audiencia compuesta de mexicanos y estadunidenses.

Agradecía a Diego la realización de la película y su presencia en la premier.

Antes de proyectar la cinta, Wayne hablaba de su experiencia y decía que como californiano el evento es especial para él. Recordaba que escuchó los discursos de Chávez en el campo cuando él, el ahora embajador, era estudiante de licenciatura.

Es una historia que trasciende el tiempo y lugar, porque personas humildes pero fuertes de espíritu pueden lograr cambios en los que se asumían poderosos.”

Al entrar a la sala 2, Diego no ocultaba su sorpresa al verla llena. “Pasen la voz, inviten a todos a ver la película, que no se trata de un boxeador ni de un expresidente venezolano, sino de un hombre que nos cuenta la historia del campo y nos muestra sus rostros...”.

La película se proyectó y al terminar, Diego Luna contó que le llevó cuatro años filmarla. Se sentaron con el sindicato, con representantes del movimiento, con Dolores Huerta, con los nietos de Chávez.

César no quería que se filmara su historia porque pensaba que la historia era del movimiento”, apuntaba Dolores.

César lo dijo. Se trataba de contar las historias, ponerles rostro a cada uno de ellos y correr la voz, y eso quisimos hacer”, platicaba Luna.

Dolores aterrizaba con un dato la realidad actual: 9% de los trabajadores en Estados Unidos están representados por un sindicato.

Pero se siente optimista con el mensaje de la película: “Enseña el poder de la gente. El poder que está en cada uno de nosotros.

Los cambios se hacen si nos unimos, si hay acción, pero una acción sin violencia. “El pueblo de Estados Unidos y de México, los pobres pueden lograr los cambios pero se tienen que organizar.”

Del auditorio saltaron tres preguntas y comentarios. Una de ellas: “¿Diego, qué dijo Obama cuando le presentaron la película?”.

Diego le dio vueltas a la respuesta: “la usó para su agenda, para su tema migratorio, sobre el trabajo en el campo”. Pero Dolores lo aclaró bien: “‘Doy gracias a Diego por traer esta película a Estados Unidos y a la Casa Blanca’, eso dijo Obama”.

Y Diego y Dolores pidieron terminar la presentación con un “sí se puede” y una serie de aplausos “organizados”. Así fue.

Cuando la estrenen en México, véanla y platicamos. A mí me hizo reflexionar en la situación de nuestros jornaleros mexicanos y de la deuda que hoy todavía tenemos con ellos.

 

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