México está crucificado por la violencia: Cardenal Rivera

El cardenal Norberto Rivera Carrera reclama al Estado garantizar la paz para la sociedad

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18/04/2014 05:11 Iván Saldaña / Foto: Archivo Cuartoscuro

CIUDAD DE MÉXICO, 18 de abril.- Al oficiar la misa crismal, donde se rememora la instauración del sacerdocio y se reafirman sus votos, el cardenal Norberto Rivera Carrera señaló que México “está crucificado” por la violencia, la pobreza y la corrupción.

Asimismo, aseveró que el panorama es aún peor cuando “la paz” para la sociedad no es garantizada por el Estado mexicano.

Su reclamo lo hizo desde la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, después de encargarle a los sacerdotes no ser indiferentes a los problemas que aquejan a la sociedad, e invitarlos a cumplir con su labor, principalmente, con los grupos más vulnerables.

No es estar de moda, es una exigencia evangélica, sobre todo en un país como el nuestro: crucificado por la pobreza, la violencia y la corrupción. Son tres clavos que se hunden al fondo de la carne de Cristo”, enfatizó el mitrado.

Dando lectura a su sermón desde el púlpito, lamentó además que, en la actualidad, la sociedad visualice la imagen de un México que no da signos de esperanza.

“Son heridas inflingidas en un país que pareciera no tener esperanza. Es el dolor de tantos que han sufrido la pérdida de sus seres amados, la desintegración y la separación de sus familias, la pérdida de la paz y la seguridad que no garantiza el Estado”, insistió. 

El jerarca católico justificó su reclamo a los gobernantes que no garantizan la paz de la sociedad, exhortó nuevamente a los sacerdotes y religiosos a no quedarse callados frente a hechos que merezcan denunciarse.

Y explicó que la “Iglesia, si quiere ser fiel a su Señor no puede permanecer ni indiferente, ni indolente al sufrimiento de nuestro pueblo, si así lo fuera, perdería su razón de ser”.

Los santos —dijo— no son el mejor ejemplo que velan por su comunidad. En esta parte cambió el tono de su homilía, y celebró que el próximo domingo 27 de abril se canonizará a los papas Juan Pablo II y al papa Juan XXIII, en la Santa Sede.

Nombra cinco canónigos

Durante la celebración litúrgica, celebrada a las 9:00 horas, el  arzobispo anunció la designación de cinco nuevos canónicos para el cabildo de la Catedral, que además formarán parte de su consejo de asesores. 

Quiero compartir la alegría de haber nombrado a cinco nuevos canónigos para nuestra Iglesia Catedral, es mi deseo que se unan a mi ministerio”, expresó Rivera Carrera antes de poner a cada uno la medalla de la Señora Asunta a los Cielos.

Con mayor rango eclesial, se designó a los sacerdotes Hugo Valdemar Romero; José de Jesús Aguilar, Ricardo Valenzuela, Julián López y Francisco Espinosa.

Dichos nombramientos les fueron anunciados por el mismo arzobispo primado de México el pasado martes 1 de abril por la noche; sin embargo, se guardó para la misa crismal el anuncio de elevamiento de rango eclesial, según explicó a Excélsior el también director de Comunicación Social de la Arquidiócesis Primada de México, Hugo Valdemar.

El presbítero señaló que “es un honor importante” formar parte del principal cabildo de la Catedral Metropolitana, el principal de dos que convergen en la Arquidiócesis Primada de México, tomando en cuenta al de la Basílica de Guadalupe.

También le resulta “una oportunidad estupenda trabajar más por la Catedral”, ya que entre las tareas de los once canónigos en activo de cada cabildo tienen consignas más allá de celebrar las funciones litúrgicas solemnes en la iglesia central, como mediar con el gobierno.

Es el monumento colonial más grande de América, con una enorme tradición histórica, cultural, política. Entonces es un gran legado, un gran patrimonio que tendremos que administrar. El cardenal nos pide estar viendo iniciativas, estar viendo que esta relación con el gobierno, con las estancias como el INAH o Conaculta, sean adecuadas”, indicó.

Llaman a feligreses a orar por los sacerdotes

En la Basílica de Guadalupe se celebró este Jueves Santo la instauración del sacerdocio y la bendición de los Santos Óleos, como parte de la fe católica.

Para ello, el canónigo del templo guadalupano, Manuel Hernández, ofició una ceremonia solemne en la que aprovechó la presencia de los cientos de feligreses para pedirles que oren por los sacerdotes, para evitar el pecado.

“Somos hombres escogidos de entre los hombres, somos pecadores también y tenemos la obligación de santificarnos para ser sacerdotes santos, el pueblo de Dios —que son ustedes— debe pedir mucho por nosotros los sacerdotes para que nos santifiquemos.”

El canónigo recibió en la Basílica de Guadalupe los tres Santos Óleos que, como cada año, son benditos por el Arzobispo Primado de México, durante la misa Crismal que se celebra horas antes.

Provenientes de la Catedral Metropolitana, en un acto solemne se entregaron el Óleo de los Enfermos, el Óleo de los Catecúmenos y del Santo Crisma.

Ante una Basílica llena de devotos católicos, el presbítero se dio tiempo para explicar que, una vez consagrados los aceites por el obispo se reparten en toda su diócesis. Éstos servirán en la labor de los sacerdotes durante todo el año.

El Óleo de los Enfermos —que también utilizan las distintas iglesias cristianas como la Ortodoxa y Anglicana— sirve para que, “con oración, el aceite los puede sanar”, mediante su aplicación por el presbítero. También se utiliza con las personas de edad avanzada o en peligro de muerte.

En tanto, el Óleo de Catecúmenos se utiliza para las personas que se vayan a bautizar, así como para las confirmaciones y la bendición de las campanas mayores de una Iglesia.

El tercer elemento sacramental, el Santo Crisma, se emplea para ungir también a los bautizados y confirmados, pero, además, para la ordenación de presbíteros y obispos.

 

Dan moneda de Octavio Paz a los 12 seminaristas

El cardenal Norberto Rivera Carrera escenificó ayer el lavatorio de pies en la Catedral Metropolitana, tal como lo dicta un pasaje del Evangelio, que remonta dos milenios atrás.

Minutos antes, en su sermón, pidió a los creyentes del catolicismo llevar a la práctica el mensaje que Jesucristo quiso dar al mundo lavando los pies de sus discípulos: “servir a los demás.

“Es un símbolo de lo que Cristo hizo hace 20 siglos, pero es algo que tenemos que hacer todos los que comulgamos, todos los que creemos en Cristo, servir a los demás, ponernos al servicio de los demás”, dijo desde el púlpito.

Siendo el segundo acto litúrgico que encabezó el arzobispo primado de México en el día —la Misa de la Cena del Señor—, agregó que “esta celebración no es invención humana ni fruto de la evolución de un rito, es institución de Cristo”.

Acto seguido a su homilía, procedió a lavar los pies de 12 seminaristas y, como hecho inusual en la ceremonia anual, les regaló a los jóvenes una moneda conmemorativa de 20 pesos con la imagen de Octavio Paz.

En presencia de cientos de feligreses, se depositaron las hostias consagradas en una pequeña urna denominada “El Monumento”.

En procesión, encabezada por Norberto Rivera, fue trasladado el Copón hacia al altar de la Catedral, para que los creyentes hicieran oración a las hostias.

Según la Arquidiócesis Primada de México, la noche de ayer las flores deben guardarse y el silencio debe iniciar.

“A las doce de la noche se desnudan los altares, se reserva el Santísimo en un lugar digno fuera del templo, se quitan todos los adornos y las flores porque comienza el Viernes Santo y la Iglesia está desolada por la Pasión de Cristo. Todo esto lo hace el sacerdote en total silencio, sin cantos ni oraciones.”

 

 

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