Preferencias de las niñas pasan de princesas a heroínas

Una nueva clase de niñas que después de los seis años ya no quiere jugar a la mamá, ha obligado a fabricantes de juguetes a crear líneas de productos para las que quieren empoderarse desde pequeñas

COMPARTIR 
06/04/2014 04:52 Eréndira Espinosa y Laura Toribio

CIUDAD DE MÉXICO, 6 de abril.- La industria de los juguetes se está adaptando al cambio de roles que, desde hace varios años, está ocurriendo en la sociedad, donde ya no todas las niñas se contentan con jugar a las princesas;  quieren tomar sus propias decisiones antes de confiar en un hada madrina o de esperar a su príncipe azul.

Todas estas tendencias comienzan a reflejarse en la industria del entretenimiento y del juguete, que están adaptando sus productos a las nuevas demandas de las niñas.

Uno de los últimos éxitos de Disney fue la cinta Brave, donde Merida es una princesa, sí, pero hábil con el arco y que definitivamente no tiene interés en encontrar a su príncipe azul. Esta heroína se unió a la lista de princesas de Mattel, donde también figura la Cenicienta, sin embargo las connotaciones detrás de esta muñeca están a años luz de la historia de la zapatilla de cristal.

De acuerdo con especialistas en tendencias del mercado, la idea de simplemente ser una princesa o de aprender a ser mamá con el típico juego de té y una muñeca de trapo, ya no cuadra del todo con la forma de pensar de las niñas actuales, principalmente a partir de los seis años, esto según las propias fabricantes del juguete.

Si antes las pistolas eran sólo para niños, ya hay opciones para ellas. Por ejemplo Hasbro tiene una línea de armas en rosado y morado, se llama Nerf  Rebelle y está inspirada tanto en Merida, de Brave, como en Katniss, la heroína de la cinta Los Juegos del Hambre.

La Navidad pasada mi hija quería el arco de Brave, fue toda una travesía encontrarlo, finalmente lo compramos, pero se había agotado, todas las niñas lo querían”, explicó Adolfo, padre de familia.

Pero mientras hay niñas que demandan ese tipo de juguetes, también existen mamás que quieren implantar otro tipo de valores entre sus hijas, es el caso de Erika:

“Yo no le he comprado nada de princesas a mi hija, porque no quiero que crezca con la idea de que existe el príncipe azul, así que prefiero comprarle unos patines o algo así”, declaró.

Así juega la industria

Ninguna empresa puede ser ajena a las demandas de los consumidores, y para seguir en la mente de sus principales clientes, Mattel y Hasbro han decidido responder a las nuevas tendencias.

Además México está entre los principales mercados para las jugueteras, baste decir que en 2013 había 40.4 millones de niñas, niños y  adolescentes menores de 18 años residiendo en México, lo que representaba 34.1 por ciento de la población total del país.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de esa cantidad, 49 por ciento, es decir unos 19.8 millones, eran mujeres, en tanto del total de población femenina de 0 a 17 años, más de la cuarta parte (27.5%) eran niñas  menores de cinco años y 55.8 por ciento tenían de 5 a 14 años, y hacia ambos grupos están dirigidas las estrategias comerciales de las fabricantes de juguetes.

Las empresas hacen su tarea

Así, tratándose de apuestas aguerridas, Hasbro es de las más arriesgadas con su línea Nerf,  enfocada a las armas y para la cual creó una división exclusiva para niñas, cuyos productos puso a la venta en 2013 porque después de ocho años de investigaciones llegó a la conclusión de que las pequeñas buscan empoderarse.

Hemos pasado varios años investigando. Hemos hablado con miles de niñas en todo el mundo. Hemos hecho pruebas exhaustivas para hacernos una idea de este consumidor. Y como resultado, se identificaron cuatro estados clave y puntos de diferencia para la marca: Empoderamiento, juegos sociales, productos “hechos para mí”, y por supuesto, el estilo”, afirma  John A. Frascotti, director global de Mercadotecnia de Hasbro, empresa con ventas de cuatro mil 82 millones de dólares en 2013.

Y es que aunque las menores quieren jugar con armas, no quieren que éstas dejen de ser color rosa.

De acuerdo con el ejecutivo, con el lanzamiento, la empresa está respondiendo a cambios culturales, y está ofreciendo experiencias de juego activas para niñas y la “la construcción en gran medida del empoderamiento”.

Además, explicó: “nuestra investigación nos dijo que las niñas querían un producto hecho para ellas, pero con el mismo rendimiento que el que estaba a disposición de los niños.”

Mattel, compañía con ventas por seis mil 485 millones de dólares en 2013, también reconoce que las niñas están cambiando:

“Reconocemos que las niñas juegan diferente conforme crecen. Sus intereses son diferentes”, afirmó Timothy J. Kilpin, vicepresidente global ejecutivo del equipo de Marcas de Mattel, y es que la principal juguetera del mundo también está buscando las estrategias para responder a esas nuevas consumidoras.

“Sabemos que niñas diferentes están motivadas por diferentes temas e historias. Entonces nuestro objetivo está muy claro: Cómo continuaremos llegando a las niñas con los nuevos temas relevantes”, afirmó el ejecutivo en una reciente entrevista.

Los cambios que hay en las consumidoras

Ana Paola Bravo, analista de All About, estudios sindicados de De La Riva Group, consideró que actualmente hay una reasignación de roles, que finalmente se está reflejando en la industria del juguete.

La especialista en tendencias de mercado reconoció que hay productos que buscan reflejar esas tendencias y previó que surgirán más propuestas de este tipo por parte de las empresas.

Por su parte, Priscila González Mar, académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Panamericana expresó que las niñas de ahora también están más “conectadas” con su entorno y buscan otro tipo de estímulos en los juguetes.

Además, coincidió con Bravo en que la industria del juguete debe adaptarse a los cambios que presentan las niñas en sus gustos, por lo que es probable que surjan más productos basados en historias de guerreras y princesas independientes.

Algunos datos...
  • En México hay  11.04 millones de niñas  de 5 a 14 años.
  • Hay en el país   5.4 millones de niñas  de 0 a 4 años.
  • Uno de cada dos niños  decide qué producto comprar basado en la moda y la presencia de un personaje.
  • 53% de los niños  elige qué juguete comprar.
  • 25% de los niños  selecciona juguetes de manera conjunta con sus padres.

La publicidad en la televisión sigue siendo la principal razón de un niño para pedir algún producto.      

  • 6 de cada 10 niños usan redes sociales pese a estar prohibido para ellos.

 

Se propaga el “efecto Mulán”

Las niñas mexicanas están rompiendo estereotipos, pero la batalla aún no está ganada.

Desde los años noventa Disney cambió, por primera vez, a su tradicional princesa por aquella chica que tomó la espada y la armadura, se cortó el cabello y se hizo pasar por hombre para sustituir a su ya viejo padre en el ejército: Mulán.

“El icono inicial en Disney fue precisamente Mulán, que vino a romper con la visión de princesas; ya después llegaron los personajes de Frozen y Valiente, pero hay que ver que es un fenómeno no de hace cinco años, sino que viene preparándose desde los noventa y que incorpora elementos que tienen que ver con el éxito”, explicó Nashieli Ramírez, directora de Ririki Intervención Social.

La experta en temas de infancia dijo que es un hecho que las empresas que hacen películas o venden juguetes están enmarcándose en la transición que hoy están experimentando las niñas y adolescentes en México y en el mundo.

“Toda la incorporación de la nueva literatura y la nueva oferta cinematográfica dirigida a adolescentes está ligada a esta diferencia de prototipos femeninos; en toda esta corriente están, por ejemplo, Los juegos del hambre, que nos pintan ya no sólo a un héroe sino a una heroína, cambiando las lógicas anteriores con figuras mucho más ligadas al siglo XXI y no sólo a las princesas, que también siguen teniendo su rating”, expuso.

En tanto, Coral López de la Cerda, maestra investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, comentó que así como se vivió la época de auge de la Barbie, hoy están en apogeo las Monster High, descendientes de famosos monstruos.

“Son, digamos, las heroínas que se transforman en mil cosas para poder resolver problemas y en ese sentido se vuelven el deseo de la niñas que quieren seguir esa imagen”, señaló la maestra.

En México, tres de cada 10 mujeres tienen menos de 14 años de edad. Y tanto para Nashieli Ramírez como para Coral López son una generación de pequeñas más seguras y más conscientes de que tienen un papel en la arena pública, en comparación con las niñas de los años cincuenta, pues son más competitivas con los varones.

Hoy, por ejemplo, ya están incorporadas por completo a la práctica de deportes que antes se pensaban exclusivos de hombres, como el futbol.

“Hace 20 años empezaban a incorporarse incipientemente y hoy tú no encuentras ni una escuela en zonas urbanas en donde no haya equipos, por lo menos, algún equipo de muchachas que esté  jugando futbol y que, a diferencia de hace 20 años, no están con el estigma de que son marimachas”, aseguró Nashieli Ramírez.

Pero no sólo futbol, hoy a las mexicanas también se les ve en gimnasios haciendo pesas, practicando box y deportes extremos, agregó López de la Cerda.

Sin embargo, ambas expertas coincidieron en que sobreviven todavía estereotipos de género de hace 30 años. Es decir, que está en una transición en donde aún conviven lo viejo y lo nuevo.

“Sí se está rompiendo con los estereotipos tradicionales, pero no podemos decir que hay una ruptura del todo, porque de todos modos las niñas y las adolescentes siguen teniendo una visión mayoritaria todavía muy tradicional”, planteó Ramírez.

De acuerdo con el estudio La desigualdad de género comienza en la infancia, de la Red por los Derechos de la Infancia en México, las niñas se enfrentan a la ambigüedad de identificarse con la madre en el cuidado de muñecas y en labores domésticas, pero al mismo tiempo aprenden simbólicamente que estas “actividades de mujer” no son tan importantes como el “trabajo del hombre”.

“La normativa social que predomina para las niñas son las conductas encaminadas al cuidado de la estética, a la maternidad, al trabajo doméstico y al cuidado de las personas; se les enseña a imitar a la madre, que por muy moderna y ejecutiva que sea no deja de tener la responsabilidad del ámbito doméstico”, dice el reporte.

Por eso, para que las niñas acaben de romper con los estereotipos también deben jugar los niños, afirmó Nashieli Ramírez. Que no sólo a ellas se les vea practicando futbol, sino a ellos participando, por ejemplo, en las tareas del hogar.

 

Otra visión

A decir de Nashieli Ramírez, éstas son algunas de las diferencias entre las niñas de los cincuenta y las de hoy.

 

  • Las niñas antes eran cuidadas por redes comunitarias (vecinos, familia, etc.). Ahora las niñas tienen llave para entrar a sus casas, y por lo regular no son supervisadas por alguien más hasta que llega su mamá o papá.
  • Las niñas antes jugaban más en espacios abiertos. Ahora casi no juegan y tienen dispositivos móviles y ahí hacen vida social. Son más tecnológicas.
  • Las niñas antes eran más obedientes a la fuerza. Ahora son más despiertas y preguntan más.
  • Antes las niñas crecían con un proyecto de vida, el príncipe azul e hijos. Ahora las niñas crecen esperando el príncipe azul, pero antes de tener hijos esperan trabajar, viajar, hacer otras cosas.
  • Las niñas eran formadas para ser amas de casa y ahora son formadas para apoyar, porque todos participan en casa.
  • Las niñas ahora tienen mayor expectativa en los estudios. Antes no.

Relacionadas

Comentarios