Espera al INE largo y sinuoso camino

Los 11 nuevos consejeros enfrentan el reto de organizar el proceso electoral de 2015, incluso sin las leyes secundarias

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05/04/2014 05:34 Wilbert Torre/ Especial
Los 11 consejeros electorales, que ayer tomaron posesión, tuvieron por la tarde su primera histórica sesión. No todos los desafíos que enfrentarán están en sus manos, por ejemplo, concluir las leyes secundarias, que hará el Congreso. Foto: Eduardo Jiménez
Los 11 consejeros electorales, que ayer tomaron posesión, tuvieron por la tarde su primera histórica sesión. No todos los desafíos que enfrentarán están en sus manos, por ejemplo, concluir las leyes secundarias, que hará el Congreso. Foto: Eduardo Jiménez

CIUDAD DE MÉXICO, 5 de abril.- Con el nombramiento de los consejeros, en realidad comienzan los verdaderos problemas del Instituto Nacional Electoral (INE), en un rango abierto que considera la posibilidad de que no haya tiempo suficiente para preparar la elección de 2015 y otros estructurales, como que los estados deban modificar su composición distrital para que haya sintonía entre la junta federal y las juntas locales.

En la fase previa a discutir y aprobar las leyes secundarias a la reforma constitucional, los partidos políticos en el Congreso han revisado un estudio de riesgos y escenarios de la transición que les entregaron los consejeros del ya extinto Instituto Federal Electoral (IFE), y que considera, entre otras cosas, la posibilidad de que el proceso electoral de 2015 se postergue y, en un caso extremo, que ante la falta de legislación secundaria pueda extenderse la vigencia del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe).

La organización de la jornada electoral 2015 se complica aún más porque será el primer domingo de junio, un mes antes que en el calendario anterior. La nueva ley debe definir la fecha del inicio del proceso electoral: en septiembre o en octubre, es decir, ocho o nueve meses antes de la elección; este último lapso era el mínimo que imponía el IFE para organizarlo.

Un primer escenario, el más optimista e improbable, considera que la aprobación de las leyes secundarias ocurra antes del 30 de abril. En ese caso, el Consejo General del INE tendría que nombrar los consejeros de al menos 17 órganos electorales en agosto próximo. Los Congresos locales tendrían que adecuar las leyes, los consejeros locales expedir sus reglas internas y ponerse en marcha el servicio profesional electoral nacional.

El segundo escenario plantea que las leyes secundarias se aprueben después del 30 de abril, lo cual dejaría al INE un plazo aún más limitado para expedir o adecuar la normatividad interna, capacitar al personal, implementar el servicio profesional electoral y designar consejeros locales.

Lo recomendable es que el proceso inicie hasta octubre y expedir la nueva legislación durante el proceso, y aplicar las leyes sin expedir toda la normatividad interna.

El escenario pesimista —de leyes secundarias no expedidas— sugiere tres cosas: aplicar el Cofipe en lo que no se oponga al nuevo texto constitucional, y expedir los reglamentos necesarios; recurrir a ese manual electoral sin aplicar la reforma a la Constitución, bajo la consideración de que se trata de una norma vigente, pero ineficaz, y que podría generar incertidumbre e impugnaciones legales; y aplicar la reforma constitucional y regular las nuevas atribuciones del INE a través de reglamentos.

¿Nueva geografía electoral?

Una de las principales preocupaciones de los exconsejeros del IFE respecto de la reforma constitucional en materia política aprobada en diciembre pasado fue que la distritación federal y la local obedecen a lógicas distintas, pero al existir ahora una autoridad electoral nacional tendrán que ver una con la otra. Sería muy extraño y complejo que coexistieran una Junta Distrital Federal y, en la misma demarcación, juntas distritales locales.

En el estudio Escenarios y retos de la transición del IFE al INE y en un documento ejecutivo enviado por el IFE al Congreso, los últimos consejeros del IFE coinciden en que la reforma de diciembre de 2013 implica una auténtica refundación del sistema electoral y un cambio sustantivo en las ideas centrales y los engranes que sustentaron la exitosa transición a la democracia en México.

Una estructura piramidal en el IFE —lo distrital soporta a lo estatal y éste a lo federal—, en la que cada puesto de elección popular responde a una junta, entregó al país ocho procesos electorales sin mácula”, concluyó María Marván en uno de los documentos previos a su discurso de toma de posesión como consejera presidente del IFE. “Vamos de un modelo diáfano, vertical y sencillo a uno bizarro, cruzado, fractal y difícilmente administrable.”

De acuerdo con los escenarios observados por los últimos consejeros del IFE, se trata de una transición de un sistema de 300 juntas distritales, 32 juntas locales y un Consejo General, a uno de pista doble, triple o cuádruple en la que correrán intersecciones hasta ahora imprecisas entre lo local y lo federal, entre lo distrital y lo municipal.

Una de las discusiones que abordarán los partidos es la posible modificación de la geografía electoral para que en un distrito federal de un estado, por ejemplo, tengan cabida varios distritos locales para que sea la Junta Distrital la que organice las elecciones locales y además las federales.

Un hipotético escenario de que una Junta Distrital Federal organice las juntas locales hará necesario redistritar, y esa transición a un sistema nacional podría llevar años.

El problema central será la organización de las elecciones.

Hasta ahora, en cada distrito hay una Junta Electoral Ejecutiva, un vocal que era un delegado del IFE, un vocal secretario y una pequeña estructura: un vocal de registro, un vocal de capacitación y uno de organización. Esa estructura se replicaba en 300 distritos electorales y en todos los estados.

Con la reforma constitucional, el INE será un instituto nacional y sus funciones esenciales se extenderán hacia todos los comicios estatales y municipales.

El problema consiste en que se cruzarán las dos estructuras y existirá un conflicto en la definición de límites sobre cómo trabajarán la Junta Federal y las juntas locales.

Es una estructura lógica”, explica David Bernal, parte del equipo de la exconsejera Marván. “Ahora el problema es de organización. ¿Cómo van a rendir cuentas esas estructuras?, ¿cómo convivirán la Junta Federal y las juntas locales en las elecciones? ¿Se van a coordinar? ¿Será una sola para las elecciones locales y otra para los federales? Los distritos federales no coinciden con los locales y eso será todo un tema.”

Una propuesta impulsada por el exconsejero José Woldenberg plantea un solo mecanismo que pueda sostener la organización de todo el proceso electoral.

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