Invex pide buenas reglas en el sector financiero

Juan Guichard, presidente de la institución, asegura que una mala regulación puede ser contraproducente para la competencia bancaria

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02/04/2014 03:39 Claudia Castro
Pie: Foto: Quetzalli González

CIUDAD DE MÉXICO, 2 de abril.- Las autoridades encargadas de elaborar el esquema normativo de la Reforma Financiera deberán evitar a toda costa incurrir en una regulación “tonta” que vaya en contra del objetivo fundamental de dar más crédito y más barato, pues una “reportitis” podría elevar el costo de los servicios y generar barreras de entrada para nuevos jugadores, considera Juan Guichard, presidente y director general de Grupo Financiero Invex.

“La reforma está bien planteada y todo, pero falta la aplicación de las leyes secundarias, y ahí estoy esperanzado en que vaya a ser una regulación inteligente que fomente esa mayor actividad y participación de los intermediarios, porque el riesgo es que esas regulaciones deriven en una sobrerregulación tonta, que no ayude al desarrollo y pueda llegar a inhibir la propia actividad”, comenta en entrevista con Excélsior.

Explica que ahora que se tiene un sector sano y consolidado, es necesario que la conducción siga en ese sentido, pues de lo contrario el sistema podría debilitarse y podría ponerse en riesgo lo que se ha ganado en materia de estabilidad.

“Con un sector consolidado, sano como está, hay que pensar hacia donde se quiere llevar al sector de una manera propositiva. Se habla de competencia, pues hay que generar incentivos que permitan tener productos más adecuados”, señala.

El fundador de Invex destaca que la falta de una regulación ”inteligente” podría convertirse en una barrera para que nuevos jugadores entren al sistema, pues puede significar costos difíciles de absorber y provocar que las instituciones atraviesen por situaciones “atosigadoras”.

“Una sobrerregulación tonta lo único que va a hacer es ir totalmente en contra de lo que se busca en la Reforma Financiera. Si se sobrerregula, sobre todo con reportitis, se generan costos y gastos. No nada más no va a trabajar a favor, va en contra y al fin y al cabo esos son costos que alguien tendrá que pagar.

“Todo mundo quiere un sector regulado y sano, pero yo añadiría: quiero también un sector bien regulado, de una manera inteligente y no en base a volumen. Pedir y pedir cosas que no sirvan absolutamente para nada”, dice.

Falta de profundidad

Al referirse a la competencia en el sector bancario, señala que es indispensable promover la entrada de más jugadores “serios y bien capitalizados” para detonar actividades no sólo relacionadas con el crédito, sino otros aspectos del sector financiero.

Destaca que al sector se le “encasilla” en todo lo que es la banca comercial, cuando existen muchas áreas de oportunidad en las que no se ha profundizado lo suficiente.

“Lo veo como un mosaico de diferentes actividades, de diferentes participantes, y muchas veces nos falta esa visión.

“El sector financiero para mí es un uno en el que caemos en la simplicidad de todo lo que es la banca comercial. El mercado financiero es eso, pero muchísimo más rico”, agrega.

Guichard asegura que dado el tamaño de la economía mexicana, no se puede pretender tener un sistema financiero como el que se tiene en Nueva York, pero sí existen muchas oportunidades de hacerlo crecer ante los bajos niveles no sólo de penetración del crédito, sino por lo poco explorado en otros segmentos.

Por ejemplo, el mercado de valores es prácticamente inexistente, dice, y es un área que debería de crecer muchísimo para apoyar el crecimiento económico del país.

“Es muy importante la banca comercial, sin duda, pero también lo es el mercado de valores, la actividad de arrendamiento, de factoraje. Un sistema financiero no sólo es la banca comercial”, recalca.

Explica que la profundidad en el sistema financiero es muy pobre, no tanto así en la falta de competencia, pues señala que si bien en la banca comercial son pocos actores, dentro de sus actividades se tiene una “competencia feroz”, aunque no sea esa la impresión que se tenga del sistema financiero en su conjunto.

“A nosotros no se nos ve en la parte de sucursales, de cheques, porque no se nos ha ocurrido entrar de una manera exitosa, pero eso no quita que en otras actividades, dentro de lo que es el sistema financiero, estemos haciendo muchísimo”, recalca.

Ausentes, los bancos mexicanos

El sistema financiero mexicano no sólo enfrenta una falta de profundidad, sino que como ningún otro país del mundo, carece de una banca local, asegura Juan Guichard, presidente y director general de Grupo Financiero Invex.

Como un grupo que surgió tras aprovechar las oportunidades que se dieron para otorgar nuevas concesiones durante el sexenio del expresidente Carlos Salinas de Gortari, el banquero asegura tener mucho respeto hacia la competencia extranjera. Sin embargo, explica, “no es el único modelo viable en un sector financiero”.

“Hablando de esos mosaicos donde falta profundidad, la no existencia de banca nacional no la veo en ningún país y prácticamente hay una no existencia de banca nacional o una participación muy pobre”, comenta el ejecutivo.

Con más de 24 años en el mercado mexicano, el grupo financiero ofrece servicios de banca privada, banca de empresas, banca de inversión, fondos, fiduciario, internacional, infraestructura, arrendadora y tarjetas.

Además, cuenta con centros financieros en las ciudades de México, Monterrey, Guadalajara, Querétaro, Mérida y Miami, Florida.

“Si lo vemos hacia atrás, hemos ganado camino. Es cuestión de darle tiempo, la banca nacional va a ir ganando participación y creo que tenemos esa oportunidad y eso no quita que la banca extranjera tenga su cabida, qué bueno que está ahí”, resalta.

Lo local da ventajas

No obstante, reconoce que al ser un banco local, se tienen mayores ventajas sobre la operación y el conocimiento del mercado.

“Por ejemplo, a México lo conozco, más vale que conozcamos. El que se tomen las decisiones localmente, que lo que se puede hacer estando a tres mil 500 kilómetros de distancia, es una de las ventajas si las sabes utilizar”, comenta.

Como resultado de la crisis de 1994, la banca se extranjerizó y sólo quedó uno de los participantes; por lo que actualmente, lo que se tiene es el resultado del esfuerzo de cada uno por ir ganando mercado y en ese sentido, “para llegar de cero a uno es cuestión de tiempo, pero hay espacio para todos”.

“Somos locales, aquí estamos, aquí trabajamos, con nuestra relación con clientes, porque estamos seguros que nuestra expansión tiene que ir de la mano con su crecimiento. Estoy interesado en que nuestros clientes crezcan porque si ellos crecen, crezco. No me interesa venderte un producto, me interesa crecer contigo”, enfatiza.

Un reto: la reputación

Los bancos tienen que trabajar en quitarse estigmas que ya no corresponden a la realidad y que el gremio sigue acarreando desde la crisis de hace 20 años.

“El banquero, no sé si ha ganado a pulso o por efecto de todo lo que pasó en la crisis, pero casi, casi estamos en la lista baja de las personas no queridas en el país”, asegura Juan Guichard, presidente y director general de Grupo Financiero Invex.

Lo anterior, dice, ha sido el resultado de las crisis, que golpearon la credibilidad de las instituciones y se vino a “satanizar” mucho los quebrantos que se tuvieron.

“Que hubo errores bien ganados por parte de los banqueros es cierto, pero también hubo malos manejos a escala macro”, recuerda.

Agrega que “hay que empezar a quitarnos esos conceptos y ver que es una actividad indispensable, donde lo primero es salvaguardar los ahorros de la sociedad”.

 “México era un país de gente de palabra donde quien te decía te voy a pagar, te pagaba”. Como producto de la crisis se ha perdido el respeto a esa responsabilidad, por lo que en la medida en que se pueda regresar a ese México en donde la gente cumple y la ley se hace cumplir, se tendrá mayor dinamismo en esta actividad.

“Es lo que nos conviene a todos. No nos podemos dar el lujo de no crecer. El país tiene todo para hacerlo, es joven, tiene un bono demográfico y ahorita es cuando se tiene que sentir”, concluye Guichard.

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