Niños triquis de Oaxaca ya tienen rival, en la Tarahumara

Basquetbolistas descalzos de la comunidad tarahumara de Cuiteco, Chihuahua, salen del anonimato y ganan tercer lugar en torneo estatal

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01/04/2014 07:38 Saúl Trujano / Fotos: Instituto Chihuahuense del Deporte

CIUDAD DE MÉXICO, 1 de abril.- Bernardo González trabaja para la Secretaría de Educación de Chihuahua, pero está comisionado en cuatro regiones y atiende 40 primarias.

Su misión es organizar eventos, desde concursos de escoltas hasta torneos de basquetbol, y en ese trayecto descubrió a 11 niños, de entre 10 y 12 años, que juegan descalzos.

11 pequeños tarahumaras fueron descubiertos por un maestro, pero su talento podría diluirse en el anecdotario si no reciben impulso

Se convirtieron en la tercera mejor quinteta del estado hace unas semanas y ahora quieren un duelo con los triquis, que el año pasado ganaron torneos de minibaloncesto a nivel mundial y desde entonces se han ido de gira por el país y en exhibiciones en duelas de la NBA.

“La mayoría de los niños juegan descalzos o con huaraches; hasta el nivel estatal usan buenos tenis”, comparte González en conversación telefónica. “Ellos juegan muy libres, porque cuando usan tenis los sienten pesados”, añade el instructor.

El equipo, que participó en el programa “Una escuela, un equipo”, ganó la fase regional, por lo que calificó al final four en Chihuahua, donde perdieron la semifinal y ganaron el bronce.

“El evento lo hicimos en una primaria. A los niños que veían el partido les ganó el corazón ver los jugadores descalzos y todos le iban a Cuiteco”, recuerda Luis Rivera, director del Instituto Chihuahuense del Deporte.

El rival era Parral. Se veía más fuerte, pero terminó asustado porque los de Cuiteco se robaron el corazón de quienes veían el partido. Fue una medalla de tercer lugar que les valió oro”, afirma.

Los niños de Cuiteco, una comunidad rural de 500 habitantes, no son seleccionados de basquetbol ni aspiran a tener apoyos oficiales, como los niños triquis.

“No contamos con los fundamentos necesarios porque no hay un maestro de educación física de planta; el resultado es más por la motivación que tienen”, admite González.

Los niños tampoco se convirtieron en un fenómeno nacional, ni siquiera sus padres podían ir a verlos jugar. Si acaso un par de maestros viajaban como responsable del equipo.

“Estudian en un albergue en el que viven alejados toda la semana, les dan almuerzo, comida y cena. El viernes se van a casa y regresan el lunes. El gobierno pone los maestros y les da alimentación y hospedaje. Tienen clases por la mañana y por la tarde”, explica el instructor.

La aventura de los niños de Cuiteco quedará en su anecdotario, y el maestro González deberá armar otro equipo el próximo ciclo escolar.

Para un recuerdo mayor, las autoridades quieren un partido amistoso con los triquis. “Desde un principio buscamos que hubiera un encuentro con los triquis, buscamos que vinieran en febrero. Primero nos confirmaron y luego dijeron que no podían. Queremos que el éxito de los jóvenes triquis se mezcle a la tradición del basquetbol de Chihuahua”, finaliza González.

dgp

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