Vecinos viven un “linchar o morir” y alistan armas en casa

Habitantes de Juchitepec, Tlalmanalco y Ozumba sospechan que los propios pobladores están detrás de los plagios, robos y extorsiones

COMPARTIR 
31/03/2014 05:50 JC Vargas/ Enviado

CUIJINGO, Juchitepec, 31 de marzo.— En este poblado se respira temor. Cualquier vehículo extraño que circula por las calles principales despierta sospecha. La paranoia no es gratuita. En lo que va del año hay un secuestro al mes en promedio, y si se toma en cuenta desde más atrás, van ocho consecutivos seguidos, todos con una característica común: los criminales estudiaron exhaustivamente a su víctima, no fue un trabajo al azar.

La situación llevó a la población a tomar medidas por su cuenta, ante la incapacidad de la policía municipal de poner freno a la ola de secuestros. Los colonos se dicen indefensos y han debido modificar sus rutinas y prácticamente enclaustrarse de noche por el miedo a ser presa del plagio.

El más reciente secuestro ocurrió el pasado lunes 24, en casa de la familia Toriz. Lo extraño de este caso es que ahora se trató de una mujer, Rita Toriz, de 27 años de edad. Anteriormente sólo habían sido varones los privados de su libertad. Ocurrió en el Callejón del Paraíso, en donde la familia de comerciantes tiene una papelería que era atendida por Rita. Los hijos varones atienden un minisúper a unos metros de la iglesia.

Comenta un vecino en el callejón mencionado que últimamente Rita tenía una empleada. Por alguna razón dicha persona dejó de laborar y un par de días más tarde ocurrió el secuestro que volvió a causar alarma en el pueblo, en el que habitan unas siete mil personas, la mayoría dedicadas al comercio y al ganado. Una mujer entró a la papelería, el lunes por la mañana, y Rita ya no respondió. Eran pasadas las 10 de la mañana cuando las campanas de la iglesia anunciaron el más reciente plagio del pueblo. De inmediato los pobladores cerraron las carreteras con piedras y llantas. Buscaron en vano a los secuestradores.

Uno de los viejos líderes del lugar exclama irritado que “nuestra preocupación es que ahora están cargando hasta con las mujeres, cuando anteriormente las respetaban”.

Cuenta las víctimas con los dedos de las manos. Cuatro en lo que va del año y unas ocho en total. “Los papás de la muchacha están acabados, les están pidiendo una cantidad que no la tiene cualquiera. ¿Que si todos han regresado con vida? Todos, menos uno. Un jovencito de 18 años de edad, cuya familia se atrevió a dar parte a la policía. Por eso todos tenemos miedo y por eso es que preferimos no dar parte a las autoridades y tratar de juntar el dinero que nos piden, antes de que ocurra lo peor con nuestras familias”.

Los secuestros y las extorsiones también se dan en Juchitepec, Ozumba, Tlalmanalco y Tenango del Aire, y es que estas poblaciones pertenecientes al Estado de México son zona de paso rumbo a Chalco y Morelos, de donde se presume llega gente mala.

Se comenta que hace tres años se detuvieron a dos delincuentes y que la policía los salvó de ser linchados por el pueblo. Fueron golpeados y su camioneta quemada. El problema, estiman los vecinos, es que actualmente las autoridades no escuchan las alarmas y, después de ocho secuestros, tan sólo en Cuijingo, no se ha detenido a ningún malhechor.

La tensión va creciendo cada vez que hay un secuestrado. Si bien no hay señales de pueblos armados o autodefensas, sí hay reacciones aisladas. Algunas familias ya tienen pistolas en sus casas, han sacado a los hijos de las escuelas y cancelado los teléfonos locales.

El ejemplo de Antonio, quien vive muy cerca del Callejón del Paraíso, muestra el estado de ánimo en Cuijingo.

“Ya somos varios los vecinos que compramos pistolas y nos comunicamos por celular si vemos algún extraño rondar por el rumbo. A mí me hacían llamadas de extorsión a la casa y no hacía caso porque la larga distancia era del norte. Pero las últimas llamadas ya eran de números locales y me daban santo y seña de mi esposa y mis hijos.

“La última vez me pidieron dinero y tuve que cancelar mi teléfono. Aquí tengo mi propiedad y no tengo a dónde ir. Si las autoridades no responden, vamos a responder nosotros”.

Dice que se trata de un grupo organizado y muy bien informado de los que aquí habitan. “Te dicen cómo te llamas, cuánto tienes, a qué te dedicas y en dónde está tu esposa. Los secuestros no son al azar, pues cuando secuestran a una persona y llaman a la familia, ya saben si tienes el dinero o mercancía para vender y conseguir lo que te piden. Las campanas de la iglesia eran la señal de alarma, pero la delegada Lina de la Rosa pidió que ya no se hiciera tanto escándalo”.

Explica el entrevistado que “un amigo en Juchitepec tardó dos meses en ir abonando para que le regresaran a su hijo. Ya se fue a otra ciudad”.

Quemarlos vivos

Lo de los secuestros es cíclico en esta comunidad, comenta la señora Flora de la Rosa Villanueva, a quien en febrero le secuestraron a su hijo Marco Antonio Castillo, de 18 años de edad. Ella es vendedora de verduras en un tianguis cerca de la iglesia, quien vivió la angustia de no saber de su hijo por espacio de cuatro días, mientras una voz anónima le pedía dinero por soltar con vida a su único hijo.

“Mi hijo se dedicaba a cuidar animalitos en el terreno de uno de mis hermanos. Un día nos avisaron que los animales andaban solos y que mi hijo había desaparecido”. Horas más tarde Marco Antonio estaba atado en una camioneta, con los ojos vendados y sin comer. En el pueblo volvía la pesadilla, el temor y las puertas bajo llave.

“Nunca pensé que le pasara a mi hijo. No tengo dinero y aún así mis hermanos y yo conseguimos algunos miles de pesos. Me dijeron que si quería volver a ver vivo a mi hijo no hablara con la policía. Otras veces me ponían a mi hijo al teléfono y, llorando, me decía que no le daban de comer y que tenía mucho miedo. Según mi hijo, los cuatro días que estuvo secuestrado los pasó de una camioneta a otra, siempre con los ojos vendados.”

Al cuarto día, después de que pagaran el rescate, Marco Antonio apareció en la carretera. No traía zapatos y estaba deshidratado. “Mi hijo ya no quiere salir de la casa. Se encierra y no quiere salir a trabajar. Para mí esto es una pesadilla, pues cada vez que secuestran a otra persona lo vivo como si se tratara de mi hijo Marco Antonio. Además, ¿sabe cuándo voy a terminar de pagar mi deuda?”, agrega la señora Flora y señala las verduras que vende entre un pueblo espantado.

Remata: “Es gente de acá, nos conocen muy bien. Se sospecha de algunos habitantes,pero por miedo no hablamos. Mis hermanos ya andan armados, pues temen por sus hijos. Ya estamos hasta acá, ya no aguantamos. Dios no lo quiera, pero si llegamos a agarrar a alguno, lo quemamos vivo”.

LA maldición “heaven”

El turismo y el encanto de Tlalmanalco se borraron desde el día que se hallaron 13 cuerpos en una fosa clandestina en el Rancho La Negrita, presuntamente víctimas del caso Heaven:

  • A esta zona del Estado de México se le ha calificado como “tiradero de cadáveres” y es poco el turismo que se atreve a pasear en este poblado que se encuentra a menos de una hora del Distrito Federal.
  • José Luis Muñoz, director de Seguridad Pública de Tlalmanalco, argumentó que el hallazgo de los cadáveres de jóvenes de Tepito, el 22 de agosto de 2013, es un caso aislado, pues asegura que los vecinos nada tuvieron que ver.
  • “Se dañó la imagen de Tlalmanalco. El municipio no tiene injerencia en dicha zona”, dijo.
  • Como los poblados cercanos, Tlalmanalco es un municipio de tránsito cercano a Chalco y Morelos. El director de Seguridad Pública reconoce que en Tlalmanalco se da la extorsión a comercios y en los dos meses que lleva en su administración se han procesado a 25 personas por delitos como asaltos, robo a pasajeros y violaciones.
  • Un taxista contó al reportero que también se da la extorsión a taxistas, a los que se les pide su cuota para permitirles laborar sin problemas.
  • Tenango del Aire también tiene sus propia historia. Además de las extorsiones, se trata de un poblado de nueve mil habitantes en el que se han registrado 27 asesinatos en los últimos años y a principios de marzo se detuvo a una banda que desmantelaba autos robados. 
  • En Ayapango, apenas en septiembre de 2013 asesinaron al ex regidor Marco Rafael Román. La delincuencia va en aumento.
  •  

Video Recomendado

Comentarios

Lo que pasa en la red