Especial Colosio: Priistas se niegan a aplazar las elecciones

El Consejo Político del tricolor estaba en contra de que se barajaran más nombres para sustituir a Colosio

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29/03/2014 04:28 Andrés Becerril
Fidel Velázquez rechazó haber candidateado a Pedro Aspe para ocupar el lugar que dejó Colosio. Aquí saluda a Ernesto Zedillo. Foto: Archivo Excélsior
Fidel Velázquez rechazó haber candidateado a Pedro Aspe para ocupar el lugar que dejó Colosio. Aquí saluda a Ernesto Zedillo. Foto: Archivo Excélsior

CIUDAD DE MÉXICO, 29 de marzo.- El Consejo Político del PRI se rebeló al intento de reformas constitucionales que ampliaran la baraja para seleccionar al candidato que sustituiría a Luis Donaldo Colosio como su candidato a la Presidencia en las elecciones del 21 de agosto de 1994.

El 29 de marzo de 1994, los medios de comunicación publicaron la información de que el Consejo Político priista estaba en desacuerdo con hacer modificaciones al artículo 82 constitucional, lo cual era el requisito para que cualquier funcionario público que aspire a un puesto de elección popular debe separarse del cargo seis meses antes de la elección, aunque no decían de dónde provenía esa intentona.

Con esa modificación se allanaría el camino a funcionarios del gabinete del presidente Carlos Salinas y no solamente a los que más se habían mencionado, como eran Ernesto Zedillo, coordinador de campaña de Colosio, y Fernando Ortiz Arana, presidente del PRI.

En ese comunicado, dado a conocer en las primeras horas del 29 de marzo de hace 20 años, pero que los periódicos, como Excélsior, alcanzaron a publicar, los priistas también rechazaban la posibilidad de aplazar las elecciones federales programadas para el 21 de agosto.

Expresamos públicamente nuestro desacuerdo para que tales reformas puedan producirse”, subrayó el comunicado firmado por 158 consejeros priistas.

No obstante las pretendidas modificaciones, el comunicado del PRI dice que ese organismo político “reitera su invariable lealtad con el presidente Carlos Salinas de Gortari, dirigente natural de nuestra organización política, depositario de la confianza nacional y garante de la legalidad y la justicia”.

Los medios registraron también que la dirigencia priista citó a una conferencia de prensa el 29 a las ocho de la mañana. De eso había dos versiones, una era que ahí se darían los pormenores para el procedimiento de selección del candidato de reemplazo y otra que se anunciaría la declinación de Fernando Ortiz Arana a la candidatura, con lo que se allanaba el camino para Ernesto Zedillo.

Sobre la posibilidad de modificar el 82 constitucional, perredistas y panistas se opusieron a ello porque analizaban que de esa manera el PRI tendría más hombres de dónde escoger al candidato presidencial, inclinando la balanza hacia el secretario de economía, Jaime Serra Puche, o el de Hacienda, Pedro Aspe.

Hoy hace 20 años Fidel Velázquez, el veterano líder de la CTM, rechazó haber candidateado al secretario de Hacienda, Pedro Aspe, para ocupar el lugar que dejó Colosio, asesinado seis días atrás en Lomas Taurinas.

Yo ya no quiero declarar nada respecto a que si hay candidato o no hay candidato”, dijo Velázquez en una conferencia, e hizo un llamado al movimiento obrero para que se mantenga unido y no se incline por ningún aspirante hasta que no exista un pronunciamiento oficial por parte del Consejo Político Nacional del PRI, que según Velázquez es probable se reúna hasta la próxima semana.

Mientras la grilla seguía adelante para ver quién tomaba la estafeta que dejó Colosio, el subprocurador especial para la investigación del asesinato de Colosio, a manos de Mario Aburto, Miguel Montes, dijo hoy hace 20 años: “Me hago cargo del reclamo público para dar celeridad a estos trabajos, sin embargo la naturaleza de la averiguación determina el que no esté sujeta a tiempos fijos; durará lo que sea necesario”, dijo el abogado.

Federico Reyes Heroles publicó en la edición del 29 de marzo de Reforma un artículo que tituló El requisito silencioso. Ahí, el escritor, que actualmente es colaborador de Excélsior, escribió:

“La trágica muerte de Luis Donaldo Colosio ha trastocado en definitiva la sucesión presidencial. Todo indica que el presidente Salinas y su partido han decidido abrir un compás de espera que les permita pulsar a las fuerzas políticas del país, las que se encuentran suscritas en ese partido y las del exterior. Si el régimen intentara o propiciara una reforma constitucional o de ley reglamentaria se abrirían opciones en la sucesión. Sin embargo el costo, para el país, no deja de ser altísimo: reformular las normas para buscar a los hombres. Además ello daría pauta a una muy justificada crítica de la oposición. Así las cosas, pareciera que la decisión debería de tomarse a partir de las cartas que formalmente están en juego con la normatividad vigente.

Sólo quedan Zedillo y Ortiz Arana, se escucha por todas partes. Defectos y cualidades se les encuentran a los dos. Capacidad técnica, continuidad del proyecto económico, buena señal al capital nacional y al frente financiero internacional, en Zedillo. Sin embargo de carácter severo, sin una visión amplia del país y muy difícil de negociar al interior del PRI, según afirman algunos priistas. Ortiz Arana es visto como el político que venga a reencauzar la vida institucional del país. Conciliador, sin gran experiencia administrativa, no pertenece al grupo en el poder y sería fácilmente avalado por su partido. La pregunta que surge es la siguiente: ¿de verdad están tan pobres los cuadros priistas después de más de medio siglo en el poder que sólo dos nombres destacan? Me parece que es una falsa apreciación.”

Más adelante, Reyes Heroles le sugiere a su lector: “Veamos. Una de las costumbres de la sucesión priista es precisamente que el Presidente expone, desde años antes, a sus posibles sucesores y los deja hacer su propia labor. Si tropiezan es asunto de ellos, si conquistan, también. Allí nacen y se nutren las expectativas. La sucesión, sobre todo en los dos últimos sexenios, se ha circunscrito al círculo muy cerrado de Los Pinos. Quizá sea allí donde estriba el falso dilema. Priistas con capacidad de conducción nacional y carrera interna hay, pero no pertenecen al círculo cerrado. Nombraré a tres personas que se encuentran en cargos partidarios de primer nivel y que han tenido experiencia administrativa y fogueo político al interior de su partido: María de los Ángeles Moreno, Miguel Ángel Barberena y Pedro Joaquín Coldwell…”, escribió Federico Reyes Heroles hace 20 años.

 

Nueva actitud política

En la recopilación de testimonios sobre Colosio, Ángeles González Gamio escribe: “Cuando fuiste electo candidato a la Presidencia de la República me puse feliz, no sólo por la amistad que nos unía; pensé siceramente que sería muy bueno para el país. Conforme pasaban los meses este sentimiento se acentuó al escucharte afirmaciones y compromisos que dejaban ver una nueva actitud política: el auténtico deseo de separar al PRI del gobierno, de convertirlo en un verdadero partido, de apoyar la democratización y jugártela en unas elecciones limpias.

       “También impactó tu preocupación por un cambio real en la situación de desigualdad extrema que prevalece en la nación; el compromiso con las indígenas, con las mujeres, con un real federalismo; en fin, representabas la esperanza; el verdadero cambio tanto tiempo esperado.”

 

Salinas habla con Zedillo

Recuerda Salinas de Gortari que la mañana del lunes 28 de marzo, después de que Ernesto Zedillo  conversara cordialmente con el general Antonio Riviello, secretario de la Defensa Nacional, de inmediato “invité a Zedillo a conversar a solas. Entonces le hice saber que al día siguiente el PRI lo postularía como su candidato. Tengo que reconocer que no pude compartírselo con la emoción y el entusiasmo que acompañó esa circunstancia con Donaldo Colosio. El abatimiento por la ausencia de Donaldo me lo impidió. El doctor Zedillo me escuchó. Su reacción, al principio, me pareció de sorpresa. De inmediato se recuperó. Me dijo que estaba dispuesto, que tenía el ánimo y que mantendría las banderas de Colosio. Su entusiasmo aumentaba conforme me hacía esos comentarios”.

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