Ortiz Arana salva la unidad del priismo

El dirigente del Revolucionario Institucional sale a atajar cualquier madruguete para sustituir a Luis Donaldo Colosio

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27/03/2014 05:46 Andrés Becerril
Aparecen en primer plano dos de los que más sonaban para sustituir a Colosio: Fernando Ortiz Arana y Ernesto Zedillo (atrás del entonces presidente Salinas).
Aparecen en primer plano dos de los que más sonaban para sustituir a Colosio: Fernando Ortiz Arana y Ernesto Zedillo (atrás del entonces presidente Salinas).

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de marzo.- Ante los incesantes intentos por destapar al sustituto de Luis Donaldo Colosio y por la delantera que Ernesto Zedillo lleva dentro y fuera del país como el más viable a ser el candidato del PRI a la Presidencia, Fernando Ortiz Arana, líder nacional y también aspirante, salió a atajar cualquier madruguete.

Los medios de comunicación publican el 27 de marzo de 1994 que Ortiz Arana desautoriza cualquier pronunciamiento en favor de algún precandidato. El dirigente del PRI aseguró la unidad del partido en torno del proyecto ideológico y político planteado por Colosio, que cuatro días atrás fue asesinado en Lomas Taurinas.

“Ningún miembro ni funcionario del PRI está autorizado para declarar en relación a posibles candidaturas a la Presidencia de la República… El CEN del partido desautoriza cualquier expresión de simpatía en favor de persona alguna, hasta en tanto el tricolor, de acuerdo con sus estatutos, no fije los términos en los cuales habrá de llevarse este procedimiento interno, nunca antes”, declaró Ortiz Arana.

Hoy hace 20 años se publicó que el mismo Ortiz Arana recibía distintas manifestaciones de apoyo para que se convierta en el candidato sustituto de Colosio. (Ortiz Arana era uno de los pocos políticos priistas de primer nivel que podía aspirar, pues no tenía cargo en la administración pública).

“Para el Revolucionario Institucional y para todo México éstos son tiempos de luto y de reflexión, por lo cual, en su momento y con base en los estatutos del partido, se iniciará un proceso interno de selección de candidatos”, anunció el líder priista.

Augusto Gómez Villanueva, uno de los más fieles a la política de Luis Echeverría cuando fue Presidente de México, es uno de los hombres más visibles que apoyan a Fernando Ortiz Arana, según se refleja en las publicaciones del 27 de marzo de hace 20 años.

Según Gómez Villanueva, el líder priista garantizaba la continuidad de los ideales de Colosio. La idea de proponer a Ortiz Arana por el ala priista del echeverrismo era cerrarle el paso a los tecnócratas, entre ellos a Zedillo, que por ley, como Ortiz Arana, tenía posibilidades de ser destapado.

Humbertus Pérez, coordinador de Democracia 2000, y que semanas atrás había hecho público el apoyo de su organización a Manuel Camacho Solís, lo volvió a hacer ese día, pero abrió el abanico también para proponer al exsecretario de Gobernación, el veracruzano Fernando Gutiérrez Barrios, que entonces estaba sin chamba en la administración pública.

“Camacho representa la transición democrática y Gutiérrez Barrios puede recuperar la unidad que en el PRI se está perdiendo en estos momentos”, comentó entonces Ramiro de la Rosa, uno de los líderes de Democracia 2000, que aprovechó para descalificar a Zedillo.

El periodista León García Soler, en su A la mitad del foro, que publicaba cada domingo en Excélsior, escribió hoy hace 20 años: “Duele México. Un acto de imbecilidad supina nos pone en el filo del golpismo y nos muestra el rostro de la intolerancia que se ha impuesto a la razón. Luis Donaldo Colosio hizo compromisos y se hizo compromiso. Su candidatura, surgida de una designación ortodoxa y auténtica de la modernidad propuesta, se convirtió en esperanza de autonomía partidaria y, a golpe de paciencia y civilidad, en esperanza de sufragio efectivo. Duele México, pero la tragedia personal y familiar no puede dejarse para el recuerdo sentimental y anecdótico. Luis Donaldo Colosio hizo bandera de una frase de campaña: Provengo de la cultura del esfuerzo y no de la del privilegio. Así era. Así fue”.

García Soler escribió que más allá del legado ortodoxo de la sucesión, la postulación de Colosio se transformó en reconocimiento de la militancia partidaria.

“Ninguno de los más recientes candidatos del PRI a la Presidencia de la República fue recibido como propio por quienes integran la vasta red de intereses, lealtades, cuadros, operadores y militantes de base de ese partido nacido de una coalición centralizadora, de pasado sectorial revolucionario, de languidecimiento burocrático en la sumisión al Presidente en turno”, publicó García Soler cuatro días después del asesinato de Colosio.

En un artículo de Los Angeles Times, reproducido en Excélsior hoy hace 20 años, el diario estadunidense plantea que tras el asesinato de Colosio el PRI podría fortalecerse.

“¿Puede resultar algún bien de la tragedia? Aunque definitivamente lamentable, el asesinato del principal candidato presidencial mexicano, Luis Donaldo Colosio, ofrece también a la mayor fuerza política del país, el PRI, una oportunidad. Los líderes del PRI, en especial el presidente Carlos Salinas de Gortari, honrarían a su abanderado asesinado si la aprovechan.”

El artículo, fechado en Los Ángeles, California, se refirió a que la postulación de Colosio había sido muy polémica, porque fue seleccionado bajo la vieja práctica del dedazo.

Más adelante, el artículo de Los Angeles Times recordó que “incluso Colosio habló de la necesidad de hacer un sistema electoral más abierto y democrático” y recordó el diario estadunidense que, como presidente del PRI, a finales de los ochenta le tocó a Colosio organizar las elecciones primarias en ese partido.

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