El reto es mantener estándares del IFE: Marco Baños, consejero electoral

Existe plena confianza en que el personal que pasará al INE ayudará a implementar los cambios en la ley electoral, señala uno de los aspirantes a encabezar el nuevo instituto

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27/03/2014 05:23 Aurora Zepeda
Marco Baños participó en siete de los ocho procesos electorales que organizó el IFE.
Marco Baños participó en siete de los ocho procesos electorales que organizó el IFE.

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de marzo.- Marco Antonio Baños Martínez ingresó al Instituto Federal Electoral (IFE) tan sólo un mes después de que éste inició su operación formal, en octubre de 1990.

Este consejero, quien ha participado en siete de los ocho procesos electorales que ha organizado el IFE, asegura que se ha derrumbado el mito de que México no podía tener una institución sólida que se encargara de las elecciones y erradicara las prácticas “del fraude electoral”.

Baños Martínez explica que uno de los retos del futuro Instituto Nacional Electoral (INE), en el que aspira a convertirse en su primer consejero presidente, será adecuar la legislación secundaria a todos sus procedimientos y mantener el nivel de los procesos de organización de comicios, reconocidos internacionalmente, en el ámbito de las competencias que tendrá en las elecciones locales.

–¿Cuáles son los momentos cumbre o emblemáticos en la vida del IFE?

–Para mí el primero de los momentos clave de la vida institucional es el primero de junio de 1993, que culmina una etapa de arranque institucional después de las elecciones del 91, donde habíamos tenido una ley nueva, dos meses después de su publicación, para echar a andar la institución, diseñar procedimientos y abrir oficinas, y ese día se pone en marcha el Servicio Profesional Electoral, que se ha convertido en la garantía más importante de eficacia operativa y técnica de la institución.

“El segundo momento fundamental es la alternancia política de las elecciones de 2000, que culmina una etapa en la cual el IFE se va convirtiendo en una autoridad que empieza a tener más que un carácter de simple administrador de elecciones y empieza a convertirse en centro de la contienda electoral. Las elecciones de 2000 son fundamentales no porque solamente significan el hecho de que después de 70 años la Presidencia de la República fuera ocupada por un partido político diferente, y la actividad institucional sirvió de base para generar condiciones adecuadas de la contienda.

“Me parece que también llegamos a un momento clave de la participación ciudadana en los procesos electorales en ese año, insisto, paradigmático, de 2000. Otro momento que es fundamental es el que tiene que ver con las elecciones de 2006, porque ahí, a la inversa de lo ocurrido en 2000, donde un partido acepta sin mayores complicaciones que había perdido ni más ni menos que la Presidencia de la República, hay un resultado apretado, con pocos votos de diferencia entre primero y segundo lugar, y una situación de desconocimiento del resultado de parte del candidato y de los partidos que lo habían postulado y que habían ocupado el segundo lugar en esa contienda.

“Eso desató una polémica que incluso nos alcanza hasta nuestros días y que ha sido uno de los puntos clave en la vida de esta institución. Ahora también vivimos otro momento fundamental, que es la transición después de 23 años de historia hacia una institución de carácter nacional que está por convertirse en una instancia que tendrá facultades para seguir organizando elecciones federales, pero al mismo tiempo tendrá facultades importantes en el ámbito de las entidades federativas, para ya sea atraer la organización total de una elección o bien una parte de esos procesos  electorales de carácter local.”

–¿Qué mitos derrumbó el IFE en 23 años?

–El primer mito central que quedó derrumbado es la imposibilidad, que pudiera haberse entendido en nuestro país, para generar instituciones y procedimientos sólidos que pudieran erradicar las prácticas del fraude electoral y que pudieran impulsar la democratización del régimen político mexicano. Las elecciones en nuestro país y particularmente el de los resultados electorales son temas que, está ampliamente demostrado a lo largo de ocho procesos electorales, pueden ser creíbles, que hay una base cierta de donde se obtienen los resultados y que la voluntad ciudadana se respeta de manera íntegra.

“También queda derrumbado el mito de que los ciudadanos no se interesan en la política. México tiene un nivel de participación diferente, una característica que lo vincula fundamentalmente al funcionamiento de los ciudadanos. También creo que hay un mito que ha quedado derrumbado que tiene que ver con los sucesos que se han venido recrudeciendo, particularmente de 2008 hacia adelante, cuando muchas situaciones lamentables de inseguridad pública, en función del crecimiento del crimen organizado, señalaban que podíamos tener problemas con la organización de las elecciones.

“Creo que ha quedado demostrado que independientemente de las circunstancias por las que pueda atravesar el país, es posible que los procesos sigan siendo la vía legitima más aceptada.”

–¿Qué ha significado para ti trabajar en el IFE?

–Ha sido una oportunidad invaluable de reto y desarrollo profesional. Tuve la oportunidad de ingresar aquí apenas un mes después de que se abrieron formalmente las puertas del IFE, luego del 11 de octubre del 90. Yo ingresé en noviembre, he participado en siete de ocho procesos electorales, y he encontrado un espacio de crecimiento personal y en lo profesional. Además, he tenido como mexicano el privilegio de estar en una de las partes más relevantes de la transformación política del país.

–¿Cuáles serán los retos detrás de las facultades del INE y ese traslado que quisieron hacer los partidos del modelo IFE al modelo INE ya incluyendo a las elecciones locales?

–Un reto fundamental será adecuar toda la base procedimental que tiene el IFE, toda la experiencia que tiene esta institución para poder hacerse cargo de lo que implique esa nueva legislación. Creo que la parte de las elecciones locales está sujeto a un procedimiento que aún falta por saber exactamente en qué términos se va a dar, qué es la facultad de atracción de las elecciones, de manera total o una parte de ellas.

“También creo que falta ver el compromiso del nuevo INE y los mecanismos que seguirá para mantener a la institución electoral administrativa federal en el ámbito, digamos, de una aceptación de sus procedimientos, de recuperación de sus procesos de confianza y mantener los estándares que han sido paradigmáticos en el caso del IFE en el orden internacional.”

–¿Algún riesgo?

–Bueno, retos de estas dimensiones siempre tienen riesgos, pero estoy seguro que de la composición que tenga el Consejo General del INE emergerán las decisiones que permitirán una implementación adecuada. Confío en el personal que tiene el IFE para poder implementar adecuadamente estas nuevas decisiones legislativas y confío también mucho en que los ciudadanos participarán activamente con el INE para que las mesas directivas de casilla se sigan manteniendo.

“También creo mucho en la participación de los medios de comunicación para seguir presentando la crítica constructiva que requiere el funcionamiento de esta nueva institución y para seguir siendo un vínculo de comunicación con los ciudadanos.”

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