“Hoy los muertos no pueden votar”: René Miranda, titular del RFE

Un aporte del instituto que será relevado es un padrón confiable, así como una mica que se convirtió en la identificación oficial, señala

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26/03/2014 04:21 Aurora Zepeda
René Miranda recomendó evaluar si es necesario invertir en una cédula de identidad, debido a la importancia que ha adquirido la credencial del IFE. Foto: Luis Enrique Olivares
René Miranda recomendó evaluar si es necesario invertir en una cédula de identidad, debido a la importancia que ha adquirido la credencial del IFE. Foto: Luis Enrique Olivares

CIUDAD DE MÉXICO, 26 de marzo.- Aunque con la Reforma Constitucional en materia Político-Electoral el Registro Federal de Electores (RFE) no tendrá cambios importantes en sus labores, los retos que tendrá en el INE serán mantener a raya el llamado “turismo electoral”, garantizar la protección de datos personales y consolidar a la credencial para votar con fotografía como el documento de identidad del país.

René Miranda Jaimes, encargado de despacho del RFE, conversó con Excélsior acerca de que el padrón y los listados nominales lograron acabar con viejas prácticas electorales como el “voto de los muertos”, y se refiere a los desafíos ante la desaparición del Instituto Federal Electoral (IFE), que en las próximas semanas será sustituido por el Instituto Nacional Electoral (INE).

–¿Cuáles han sido los momentos clave para la credencial de elector en estos 23 años del IFE?

–En 1990 se ordenó iniciar de cero un Registro Federal de Electores, y prácticamente fue un censo. Se utilizó una técnica censal total, que contempló recorrer 16 millones de domicilios, que eran los que había en ese entonces. Se recorrió la totalidad de los domicilios del país simplemente para hacer un padrón electoral, que fue lo que se utilizó en la elección del 91. Entonces creo que es el inicio finalmente de lo que conocemos como padrón, porque los partidos querían un instrumento totalmente nuevo, no querían heredar de otras épocas los registros de votantes.

“Ése es un primer punto de partida, porque a partir de ahí se empieza a construir el padrón, y en 1992, apenas dos años después, recordemos, se empezó a emitir, que también es un parteaguas, la credencial para votar con fotografía. Fue la primera tecnología que tuvimos en el país. Estamos hablando de apenas 20 años, cuando tuvimos un instrumento de identificación con fotografía para votar y creo que realmente también es un punto de inflexión, pues es cuando se empieza a construir una confianza en el ciudadano de contar con un documento para identificarse.

“Son como que los dos pilares, tanto el primer padrón como la credencial con foto, que empezaron a cambiar la percepción de la ciudadanía hacia el IFE. Me parece que el aporte que ha hecho esta Dirección Ejecutiva es contar con, primero, un padrón y listado confiable, que siempre ha sido aceptable por los partidos. Todas las elecciones, las ocho elecciones federales y todas las locales, ha sido posible llevarlas a cabo a partir de que se cuenta con un registro de votantes y a partir de ahí generar un mecanismo de identificación que, sabemos, se ha convertido, de facto, en el instrumento de identificación ciudadana, en ausencia de una cédula de identidad como hay en otros países.”

–En los primeros años del IFE la discusión interminable de los partidos era sobre los “muertos” que votaban.

–Hoy por hoy la actualización del padrón es una actividad que se realiza todos los días según la información que nos llega, pero si hoy alguien fallece y mañana hay elecciones por supuesto que va a estar en el padrón y en el listado, y tendrá credencial vigente. Ahora, de eso a que voten es una cosa completamente distinta. Hay que ser cuidadosos y no olvidar que existen muchos mecanismos para garantizar que la persona que llegue a la casilla a ejercer su voto sí sea esa persona. Necesitamos que presente su credencial, esa misma credencial debe estar en los listados y aparte se marca su pulgar con tinta indeleble.

“Son mecanismos que no son disconexos, hay que verlo como un todo, que funciona justamente para garantizar que los muertos, que necesariamente hay en los padrones de este país y de todos los países, no puedan votar.

“Que ésa era una discusión que seguramente se tuvo yo ya no la he escuchado en las elecciones recientes porque, recordemos, existen órganos de vigilancia del padrón. Ése es un mecanismo muy importante, los partidos acompañan al RFE en todas las actividades para la actualización y depuración de los productos registrales.”

–Cambiaron las viejas prácticas desde que apareció la credencial para votar con fotografía, como el “turismo electoral”, en el que a decenas o cientos de personas las llevan a cambiar su domicilio para que voten en una elección.

–Las tecnologías nos permiten identificar a los ciudadanos y podemos extender esta identificación en bancos, iniciativa privada, etcétera. Nos da muchas ventajas el que el ciudadano sea plenamente identificable, nos da tranquilidad y podemos atacar aspectos incluso de fraudes a servicios que da el Estado, y las malas prácticas electorales también.

“Sí se han detectado estas prácticas, pero recordemos que tenemos mecanismos permanentes para, en su caso, neutralizar este tipo de prácticas. Es muy fácil detectar estos movimientos irregulares, los propios partidos políticos ante la Comisión Nacional de Vigilancia, son de los temas que están monitoreándose unos a otros, hay un movimiento inusual y lo que realmente se hace es monitorearlos a través de los sistemas para no emitir las credenciales.

“No son prácticas tan frecuentes, se llega a dar y generar atención a la opinión pública, pero no son movimientos masivos que afecten el resultado de alguna elección, y además hay que recordar que hay mecanismos legales, se localiza al ciudadano y se inicia el procedimiento ante la Fiscalía, es un delito dar datos falsos.”

–¿Qué retos enfrenta la credencial para votar ya dentro del INE, por ejemplo con el tema de la cédula de identidad.

–La cédula que emite el IFE y emitirá el INE cumple con todas las medidas estándares para poder ser la cédula de identidad y yo me sumo a las voces dentro del instituto y fuera, que se han manifestado en ese sentido, cuando vemos la inversión que el Estado ha hecho para tener una cédula confiable y que la ciudadanía se identifica con su IFE, y más adelante será su INE, me parece que habría que repensar el hacer inversiones adicionales.

“Otro tema es que las nuevas facultades no afectan al RFE porque ya era un área con ámbito nacional a diferencia de las otras direcciones. Esto ha implicado coordinación con los 32 órganos electorales estatales. Si acaso el tema nuevo es que el registro hará las redistritaciones locales.”

 

La campaña sugería: “Pero te peinas, cuñao”

Mónica Espinosa entró en 1989 a la entonces Comisión Federal Electoral, y recuerda todos los “rumores” sobre un fraude en contra de Cuauhtémoc Cárdenas en las elecciones de 1988. Tenía 18 años y, sin darle mucha importancia, menciona el escándalo por la llamada “caída del sistema.”

Relata que dos años después la trasladaron al nuevo Instituto Federal Electoral para llenar formatos de credencial con pluma y papel. Platica de sus memorias, que las filas eran enormes, el trámite más lento y que citaban al ciudadano un mes y medio después para que recogiera su credencial.

Sin embargo, lo que más le llamó la atención fue la buena recepción que la gente le dio a la creación del IFE y la participación de los ciudadanos para ir a los módulos y tomarse la fotografía, cuando la campaña de “Pero te peinas, cuñao” se escuchaba y veía en radio y televisión.

Mónica recuerda aquella ocasión en que el entonces consejero presidente del IFE José Woldenberg hizo fila para actualizar su credencial justo en el módulo donde ella atendía.

Nadie se había dado cuenta que estaba formado”, comenta, “ y cuando lo descubrimos sentado en la sala de espera lo quisimos pasar primero y nos dijo que no, que lo atendiéramos como a cualquier ciudadano”.

Con 26 años de experiencia, ahora es encargada de un módulo del IFE en la delegación Magdalena Contreras. Explica que sigue pasando muy frecuentemente que los ciudadanos se dan cuenta que “no se llaman como se llaman” cuando llevan su acta de nacimiento para tramitar su credencial de elector.

También explica que pocos saben mencionar las calles aledañas a su domicilio ni a qué sección electoral pertenecen.

También regresan a su memoria los mapas enormes en una mesa para buscar en ellos la calle y domicilio de los ciudadanos. Ahora, dice, “metemos los datos en la computadora y en automáticos nos sale su ubicación”.

Dice que la diferencia mayor es la tecnología que ahora se tiene, porque “la atención ha sido siempre la misma”.

Nunca he tenido incidentes malos en el módulo, llegamos a escuchar en otros módulos agresiones físicas a los compañeros por parte de los ciudadanos, debido a que no pudieron hacer su trámite por falta de algún documento”, comenta Mónica.

Lo que nos pasa más seguido es que acaban de salir del hospital, operados por cualquier situación, y les piden la credencial y creo que no deberían ser tan exigentes de sacarlos recién operados a que vayan al módulo, porque si no les niegan el servicio hospitalario.”

También menciona a un claustrofóbico que se puso mal en el módulo y por poco se desmaya, pero dice estar acostumbrada a las enormes filas durante años electorales y a tener un trabajo “absorbente.”

Esperamos ver cómo viene lo del INE, pero personalmente he disfrutado mi trabajo, me gusta el trabajo con la ciudadanía, me siento grande cuando los ciudadanos nos dicen ‘señorita, muchas gracias, fue una atención muy buena’ o ‘nada que ver con otras dependencias’. Creo que por eso no se me ha hecho difícil”, afirma.

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