Vigencia de Colosio

Heriberto Galindo dice que la justicia era la prioridad de prioridades del político sonorense

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26/03/2014 04:12 Redacción
Otto Granados Roldán y Santiago Oñate, dos políticos cercanos a Colosio, asistieron al funeral en Magdalena de Kino, Sonora. Foto: Archivo/Excélsior
Otto Granados Roldán y Santiago Oñate, dos políticos cercanos a Colosio, asistieron al funeral en Magdalena de Kino, Sonora. Foto: Archivo/Excélsior

Segunda parte

 

La Fundación Colosio prepara un libro sobre el malogrado candidato presidencial del PRI asesinado en 1994. Uno de sus capítulos lo escribe el diputado Heriberto Galindo Quiñones, del cual desde ayer presentamos fragmentos.

Afirma, por ejemplo, que la Justicia para Luis Donaldo fue prioridad de prioridades.

“Luis Donaldo Colosio fue un político profesional, un hombre de una sola vocación y de una sola pieza. Si se atienden sus pronunciamientos y definiciones queda muy claro que los asuntos de la política ocupaban la mayor parte de su tiempo y de su trabajo.

“La política era su vocación primigenia, era su vida, sin olvidar la poesía, la música, las bellas artes. Concebía a las ciencias económicas como instrumentos de la buena política para transformar a la sociedad y para elevar y mejorar el nivel de vida de la humanidad.

“Convivió y laboró con tecnócratas, pero no fue un tecnócrata sino un economista comprometido con impulsar el desarrollo integral. Desde su infancia y su adolescencia abordó el sentido social y político de lo que sería en la vida pública. Era declamador y gran orador. Valoró la ciencia, la técnica y las cifras, pero las ató siempre a las necesidades de la sociedad.

“Se ocupó de la política, pero como medio, como instrumento para atender y resolver los problemas humanos y los rezagos sociales. En ese sentido hay que reconocer en Colosio una ortodoxia muy propia de quienes provienen de la Revolución Mexicana en evolución revolucionaria, como diría don Jesús Reyes Heroles.

“Supo ubicar a la agenda de la justicia social como la finalidad que da sentido a lo instrumental derivado de la técnica y de la ciencia.

“El combate a la pobreza extrema, el analfabetismo, el desempleo, el aislamiento y la falta de salud siguieron siendo sus propósitos finales de lucha.

“Todos quienes conocieron a Luis Donaldo y quienes trabajaron con él, saben que nunca aceptó las visiones reductoras que esconden en las estadísticas la mediocridad del desempeño.

“Para Colosio era inaceptable el manipuleo de cifras como criterio de evaluación. Era muy estricto para evaluar y para calificar, igualmente para dirigir y para ejecutar.

“Esa actitud propia de un militante de una revolución social en permanente evolución, lo distinguió, le sirvió para elegir a sus amigos y compañeros, presidió su discurso y fue eje de su praxis. Estilaba un pragmatismo congruente y con ideas, con hilo conductor.

Ese atributo ideológico, ético y operativo se ha perdido en muchos militantes y esa pérdida conlleva a la desaparición de las grandes iniciativas para el cambio ascendente. Para militantes como Colosio fue natural pensar en diseñar, defender y operar grandes programas en favor de la economía popular y el desarrollo social, porque venía de muy lejos, del subdesarrollo fronterizo, de tierras áridas, semidesérticas y montañosas urgidas de apoyos para el desarrollo, venía de Magdalena, cercana a Nogales en Sonora.”

Un político valiente

El diputado federal contradice a algunos que consideran a Luis Donaldo un político débil.

“Colosio veía grandes necesidades, retos inmensos, pero si algo lo distinguía fue que nunca tuvo miedo a reconocerlos en la cruel verdad que le ofrecía la terca realidad. Actuaba y siempre procuraba resolver. Fue un hombre de reciedumbre, valeroso, que no le temía a nada ni a nadie.

“Veo un México con hambre y sed de justicia” nos cinceló.

“Colosio habría sido un Presidente que reformaría el poder para democratizarlo con organicidad y coherencia. Habría reformado a fondo al PRI y con ello habría promovido reconfigurar todo el sistema de partidos. Pudo ser el Presidente que habría impulsado más tratados comerciales sin agotarse en ello, que tomaría ventaja de las inversiones foráneas y la economía de las exportaciones, pero sin  abandonar el campo y el mercado interno.

Colosio habría gobernado pensando, hablando y sintiendo a los mexicanos siempre, sin someterse a las potencias, pero abierto al mundo y a las inversiones generadoras de riqueza y de empleos, sabedor de que hoy la constante es la interdependencia económica, salvaguardando la soberanía y el espíritu nato de la independencia nacional.”

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