Especial Colosio: Para Diana Laura fueron balas de odio y rencor

Presentan a Mario Aburto en el penal de alta seguridad de Almoloya; ahí comienzan las suspicacias

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26/03/2014 05:10 Andrés Becerril
Excélsior publicó hoy hace 20 años imágenes del sepelio de Luis Donaldo Colosio, cuyo restos fueron depositados en Magdalena de Kino, Sonora, su tierra natal. Foto: Archivo/Excélsior
Excélsior publicó hoy hace 20 años imágenes del sepelio de Luis Donaldo Colosio, cuyo restos fueron depositados en Magdalena de Kino, Sonora, su tierra natal. Foto: Archivo/Excélsior

CIUDAD DE MÉXICO, 26 de marzo.- Marino (Sagástegui), cartonista de Excélsior, titula su trabajo en las páginas editoriales del 26 de marzo de 1994 como “Especulador”. El dibujante presenta a un hombre con un logotipo del PRI en la solapa del saco que sujeta unas hojas de papel como si leyera, y el globito de su lectura dice: “después de la D siguen la E y la F”. En la base del cartón, Marino escribió: “Donaldo, Ernesto, Fernando”.

A ese vaticinio del cartonista hoy hace 20 años se suma The New York Times. En un artículo en primera plana, el rotativo destapa a Ernesto Zedillo Ponce de León, exsecretario de Educación Pública y coordinador de campaña de Luis Donaldo Colosio, como el remplazo de éste.

NYT, que recurre a funcionarios gubernamentales, sin decir sus nombres, publica que la elección de Zedillo, de 42 años, enviaría una clara señal sobre la continuidad de las políticas del presidente Carlos Salinas de Gortari.

Aunque el Times aclara que todavía no se ha tomado la decisión definitiva sobre cuándo y cómo será elegido el sustituto de Luis Donaldo Colosio.

Y mientras los mercados, los políticos y los periodistas delinean el perfil de quién tomará el puesto dejado por Colosio, en Magdalena de Kino, la tierra del malogrado candidato priista, se publicaba que el sonorense fue sepultado y honrado por familiares, amigos y miles de personas que quizá nunca habían visto ni de lejos al sonorense.

Diana Laura Riojas, esposa de Colosio, fue la que llevó la voz cantante en el sepelio del político sonorense. Diana Laura dijo que el padre de sus hijos Luis Donaldo y Mariana siempre pensó que la democracia y la justicia son los caminos para defender la soberanía nacional, y su gran aspiración fue contribuir a la fortaleza de la nación.

Lo dijo muchas veces, quería ser Presidente, pero quería hacerlo con los votos convencidos de los ciudadanos, con elecciones ejemplares, de las que nuestros hijos se pudieran sentir orgullosos. Luis Donaldo quería un futuro de paz y concordia; quería un solo México, sin divisiones, sin violencia, sin rencores entre hermanos”, dijo la esposa de Colosio, con la voz entrecortada, pero sin desfallecer.

Las crónicas de los medios hoy hace 20 años reflejan la tristeza de Diana Laura, pero también la entereza con la que habló de los ideales de Colosio. Dijo que Colosio creía tener las respuestas para esta nación con hambre y sed de justicia. Quería un México más justo, porque lo ofendía y le lastimaba la pobreza; creía que los abismos de desigualdad dividen al país. Por eso él quería ser Presidente de México.

Las balas del odio, del rencor y de la cobardía interrumpieron su vida, dieron fin abrupto a su existencia, pero no a las ideas por las que luchó Luis Donaldo, dijo Diana Laura sobre su esposo asesinado horas atrás en Lomas Taurinas, en Tijuana.

En paralelo al sepelio del excandidato presidencial del PRI,  en Almoloya de Juárez, Estado de México, sede del penal federal que entonces era conocido con el mismo nombre del municipio mexiquense, fue presentado ante los medios de comunicación —dentro de un estrecho cordón de seguridad, que incluyó una cabina de vidrio blindado, que impedía la comunicación— Mario Aburto Martínez, el asesino confeso de Colosio.

Aburto recibió el número de interno 375 en ese penal de alta seguridad, según información de Juan Pablo de Tavira, director de la cárcel.

 En ese penal, hace 20 años estaban recluidos ahí Joaquín El Chapo Guzmán —de regreso hace unas semanas— y Rafael Caro Quintero, quien ahora está libre.

Hoy hace 20 años, cuando se publicó la noticia del sepelio de Colosio, se hizo público el comunicado del EZLN con el cual los zapatistas anunciaban la suspensión de las consultas que realizaban sobre los resultados de las primeras negociaciones de paz celebradas entre febrero y los primeros días de marzo en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, y donde Manuel Camacho Solís había ganado mayor notoriedad en los medios, debido a su papel como comisionado para la paz.

El EZLN sabe que el artero crimen que ahora conmueve a la nación es sólo el preludio de una gran ofensiva militar del gobierno federal en contra de nuestras posiciones y nuestras fuerzas y el inicio de una guerra sucia contra todos aquellos seres honestos que buscan por caminos distintos la misma bandera que buscamos nosotros”, señala el comunicado firmado por el subcomandante Marcos.

El líder guerrillero, que había puesto de cabeza al gobierno el primero de enero con su levantamiento armado, señala que el asesinato de Colosio fue ordenado por la línea dura del gobierno y la opción militarista.

Sobre el excandidato priista a la Presidencia opina que éste siempre se refirió al movimiento del EZLN con prudencia y respeto y que sus últimas declaraciones marcaban en él un claro compromiso por competir en términos de igualdad con las demás fuerzas políticas.

En tanto, el panista Diego Fernández de Cevallos y el perredista Cuauhtémoc Cárdenas, quienes aspiran a la Presidencia cada uno por su partido, anuncian que reiniciarán sus campañas hasta que el PRI nombre al candidato sustituto de Colosio.

 

Ideario político de un hombre noble

En el libro Luis Donaldo Colosio, serie de testimonios  compilados por Daisy Ascher, aparece el Ideario político de un hombre noble, firmado por Diana Laura Riojas, discurso pronunciado en Magdalena de Kino, del cual presentamos fragmentos.

“Las balas del odio, del rencor y de la cobardía interrumpieron la vida de Luis Donaldo Colosio: dieron fin abrupto a su existencia, pero no a las ideas por las que luchó.

“La patria ganó con la entrega, dedicación y empeño de este gran mexicano. Tenía una profunda vocación humanista: él decía que en el centro de todos nuestros afanes, de todos nuestros esfuerzos, está el hombre, su bienestar y sus libertades.

“Luis Donaldo se definió a sí mismo como un mexicano de raíces populares, un hombre de gran sensibilidad y de gran nobleza; siempre sintió un gran orgullo de ser heredero de una cultura del esfuerzo, y no del privilegio.

“Su gran aspiración fue contribuir a la fortaleza de la nación, y siempre pensó que la democracia y la justicia eran los caminos para defender nuestra soberanía.

“Él quería un México más justo: le ofendía y le lastimaba la pobreza; creía que los abismos de la desigualdad dividen a la nación.

“Él creyó que tenía las respuestas para esta nación con hambre y sed de justicia. Por eso él quería ser Presidente de México.

“Luis Donaldo quería un futuro de paz y concordia: quería un  solo México, sin divisiones, sin violencia, sin rencores entre hermanos.

“Lo dijo muchas veces, quería ser Presidente, pero quería serlo con el voto convencido de los mexicanos, con elecciones ejemplares de las que nuestros hijos pudieran estar orgullosos. Ése era su compromiso democrático, y lo predicó con el ejemplo.

“(...) Éstas eran las ideas de Luis Donaldo, pero yo, que tuve la fortuna de acompañarlo, de formar con él una familia, puedo decir también que fue un magnífico padre, un esposo ejemplar. Se distinguía por su generosidad, por su gran capacidad para despertar la simpatía y el aprecio de la gente.

Era un hombre de una sola pieza. Siguió hasta el final el consejo de sus padres: ser honesto y nunca perder el piso.”

 

Consulta sobre el sustituto

Tras el asesinato de Colosio y la pugna interna, Salinas dice que consultó al priismo, pero que las opciones se redujeron por la exigencia constitucional, “pues no podían ser candidato ni los secretarios de Estado ni los subsecretarios ni los gobernadores.

Me propuse escuchar cuidadosamente diversas opiniones. Al día siguiente del sepelio, el sábado 26 de marzo, empecé muy temprano con el expresidente Miguel de la Madrid. Con mucha delicadeza, se expresó a favor de Francisco Rojas, director de Pemex. Después me dediqué a escuchar a gobernadores y dirigentes, como María de los Ángeles Moreno, Beatriz Paredes, Jorge de la Vega, Patricio Chirinos, Otto Granados, Carlos Hank, Fernando Solana, José Francisco Ruiz Massieu, Rubén Figueroa (...)”

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