Vigencia de Colosio

El diputado federal Heriberto Galindo Quiñones escribió uno de los capítulos de un libro que la Fundación Colosio tiene en proceso de edición

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25/03/2014 05:49 Redacción
Luis Donaldo sentía profundamente la necesidad de cambiar el estado de cosas imperante en el país, señala el diputado Heriberto Galindo Quiñones.
Luis Donaldo sentía profundamente la necesidad de cambiar el estado de cosas imperante en el país, señala el diputado Heriberto Galindo Quiñones.

Primera parte

CIUDAD DE MÉXICO, 25 de marzo.- El diputado federal Heriberto Galindo Quiñones escribió uno de los capítulos de un libro que la Fundación Colosio tiene en proceso de edición. El título del capítulo con el que participa Galindo se llama Vigencia de Colosio. Además del político sinaloense, en esta edición conmemorativa por el vigésimo aniversario luctuoso de Luis Donaldo Colosio participan el presidente del PRI, César Camacho; Adrián Gallardo, cabeza de la Fundación Colosio; Silvia Hernández, la ex senadora amiga del candidato asesinado; Javier Treviño, Samuel Palma, Jorge Alcocer y otros amigos del extinto Colosio.

En este capítulo Galindo Quiñones hace una revisión de las estrategias que Luis Donaldo pensaba llevar a cabo una vez en la Presidencia.

“He vuelto a leer los pronunciamientos programáticos y las definiciones estratégicas de Luis Donaldo Colosio quien fuera nuestro candidato a Presidente de la Republica. Más allá de mi afecto, amistad y simpatía personales, me siento obligado a expresar con manifestación testimonial mi reconocimiento político a un hombre muy bien articulado, enemigo de la demagogia, la mentira, el engaño y la corrupción. Colosio tenía muy claro lo que pensaba y quería para México. Era profundo y sus ideas tenían base, sustento y visión.

“Me sorprende —otra vez— la forma descarnada en que asumió los grandes pendientes de la época. No hay en su lenguaje concesión alguna, no hay espacios de ambigüedad o de indefinición: Hablaba el futuro Presidente y hacía crítica de los inmensos rezagos, se comprometió con hacer grandes cambios, estableció nuevas prioridades y, con lealtad a México, sin deslealtad ni ingratitud a quien lo impulsó, supo tomar distancia del Presidente en funciones quien lo guió por espacio de quince años a partir de que el amigo de ambos Rogelio Montemayor los presentara a su regreso de Viena, donde realizaría sus estudios de postgrado en Desarrollo regional.

“Luis Donaldo sentía profundamente la necesidad de cambiar el estado de cosas imperante en el país. En sus recorridos tomaba el pulso de la gente, sentía sus sufrimientos, sus reclamos, sus necesidades, sus críticas, sus insatisfacciones y sus alegrías. Era sumamente sensible y sufría el impacto de la fatiga y del sentir popular demandante.”

Entre los cambios que el candidato a la Presidencia no pudo impulsar uno de los más importantes es el de la reforma al poder.

“Como pieza maestra Colosio propuso una reforma del poder. Definió como obsoleto el discurso que hace extensiva —y eterna— la legitimidad de todos los gobiernos dado su origen en la Revolución mexicana. Reclamó construir cotidianamente la legitimidad con la sociedad que es cada vez más exigente. Definió, asimismo, al poder como logro democrático, c o m o  c o n s t r u c c i ó n y n o c o m o h e r e n c i a ‘revolucionaria’.

“Asumió con sinceridad sonorense la insuficiente y desequilibrada separación de poderes, y definió que es la ‘excesiva concentración del poder’ la fuente originaria de muchos de nuestros males. Con ello propuso el fortalecimiento de los demás poderes y el establecimiento de normas que acoten el otrora y todavía excesivo poder del Presidente de la República y de los Gobernadores, sin ignorar a los poderes fácticos que a menudo se imponen en defensa de sus intereses.

“En Colosio ‘reformar al poder’ significa, entre otros aspectos, tener como régimen político un presidencialismo sujeto estrictamente a los límites constitucionales de su origen republicano y democrático”, significa, además, ‘fortalecer y respetar las atribuciones del Congreso Federal’. Se trata de pensar en un presidencialismo acotado y democrático, que sea republicano realmente; con un Poder Judicial independiente y con mayores garantías y respeto a los derechos ciudadanos.

La reforma del partido fue otro de los objetivos de Colosio, señala Galindo Quiñones.

“Colosio se propuso definir políticamente la urgente necesidad de abandonar viejas prácticas partidarias en medio de la campaña electoral por la Presidencia de la República.

“Condenó los mecanismos fraudulentos de obtención del voto y, al mismo tiempo, demandó al gobierno de su partido imparcialidad y firmeza en la aplicación de la ley: ‘¡No queremos concesiones al margen de los votos ni votos al margen de la ley’, replicaría.

“Distinguió al aparato partidario que depende del gobierno, del partido independiente que es capaz de ganar el voto ciudadano limpiamente en un régimen plural, diverso, cambiante y siempre competido. Así quería a su Partido Revolucionario Institucional.

“Asumió con orgullo y con pasión el pasado de edificación institucional y reclamó ponerlo al día conforme los avances de la democracia y de los partidos políticos del mundo, muy en el sendero de la socialdemocracia, privilegiando nuevos liderazgos forjados en la formación cultural e ideológica sólida y comprometida con las mejores causas, con autocrítica y pensamiento abierto, social y políticamente hablando.

“Luis Donaldo fue un cuadro partidista de excelencia, responsable, capaz, sólido y serio, fue un priista de toda la vida, singular, crítico y siempre propositivo e innovador. Su vena política nació en sus años de líder estudiantil en las Escuelas Secundaria y Preparatoria de Magdalena de Kino, Sonora, donde nació, cuando encabezo luchas sociales y políticas de protesta ante lo que consideró imposiciones del centro.

“En esa condición proponía retomar como iniciativa partidaria sostenida, los grandes ejes de la política para atender los agravios acumulados en las comunidades !5 indígenas, del abandono de sus comunidades, del analfabetismo estancado, de la insuficiencia de los empleos para los jóvenes y de inequidad generalizada de oportunidades para las mujeres en todos los ámbitos y niveles sociales. Fue un militante priísta con una educación política moderna que se propuso dotar al PRI de una agenda de causas y movimientos en defensa de los grupos más desfavorecidos de la población.

“Era bueno para el debate de las ideas y era duro de vencer. Triunfador y certero se atrevió a decirle al gobierno de su propio partido: ‘Cuando el gobierno ha pretendido concentrar la iniciativa política ha debilitado al PRI’, y le dijo a los priistas: ‘El gobierno no nos dará el triunfo: el triunfo vendrá de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo y dedicación’.

“Pugnaba por un Partido independiente del gobierno, por impulsar la carrera partidista, por una nueva relación entre el militante y el partido y de éste con el gobierno; por un partido moderno con innovación, capaz de vivir en la democracia, la pluralidad y la competencia, con respeto y con ética.

“De allí surgió crear la Fundación Siglo XXI que hoy lleva su nombre, de allí, también, la Escuela de Cuadros hoy Icadep y el Consejo Político Nacional, todo ello con sus filiales estatales y municipales; más el movimiento territorial y la organización de las mujeres y los jóvenes con un impulso renovador.”

Prevalece percepción de que hubo complot

De acuerdo con los resultados de la encuesta telefónica realizada por Investigación Digital México, S.A., Carlos Salinas de Gortari aún prevalece en la percepción de la gente como el principal involucrado en la muerte de Luis Donaldo Colosio.

La pregunta fue: “Cree usted que (Ernesto Zedillo, Manuel Camacho Solís, Carlos Salinas de Gortari) estuvo involucrado en la conspiración del asesinato de Luis Donaldo Colosio?”

El 76.2% respondió que Zedillo estuvo involucrado y 23.8% que no.

84.9% señaló a Camacho Solís y 15.1% dijo que no.

90.1% respondió que Salinas de Gortari conspiró contra Colosio y 9.9%, que no.

“¿Cree usted que la muerte de Colosio fue producto de una conspiración para asesinarlo?” fue otra pregunta a la que 80.2% respondió que sí, 7.3% dijo que no y 12.5% no supo.

El que la mayoría todavía crea en la teoría de la conspiración parecería un hecho normal si se toma en cuenta que se ha insistido en ello sin una base sólida durante 20 años, según el estudio.

Asimismo, 87.6% de los encuestados respondió que no sabe en qué año fue asesinado Luis Donaldo, en comparación con 12.4% que sí supieron.

El hecho de que en promedio sólo 12.4% de los entrevistados conoce el año de dicho acontecimiento, indica que tal vez hay un sobredimensionamiento de los medios respecto al imaginario colectivo, de acuerdo con la encuesta.

El estudio revela así que hay al menos tres personajes de aquella época que, en la percepción de la gente, habrían estado involucrados de alguna forma en el presunto complot.

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