Trayectoria de Colosio; extractos del libro ‘ Colosio. El futuro que no fue’ (II)

El joven Luis Donaldo se vio a la necesidad de dejar un grupo de protesta estudiantil por petición de su padre

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23/03/2014 04:06 Redacción

Segunda de tres partes

CIUDAD DE MÉXICO, 23 de marzo.- Después de que Luis Colosio Fernández conminara a su hijo Luis Donaldo a dejar el grupo preparatoriano Los Aguiluchos, que protestaba contra la “imposición” de Faustino Félix Serna como candidato a del PRI al gobierno de Sonora sobre Fausto Acosta Romo, el joven Colosio tuvo que aceptar a regañadientes irse a Culiacán. Así lo cuenta el diputado Heriberto Galindo Quiñones, en el capítulo “Trayectoria de Colosio”, que forma parte del libro Colosio. El futuro que no fue.

“Dejó amigas y amigos, novia, organización política, y una dirigencia estudiantil que prometía mucho. El germen y el virus político ya estaban en él incubados. Abrazó a todos con lágrimas en los ojos, y casi sin saber qué decir a sus amigos y compañeros de lucha, apenas les pronunciaba algunas palabras de despedida, literalmente llorando y convocando a seguir en pie de lucha hasta el final. ‘¡Cabrones: no claudicaremos, ¿eh?! ¡No se rajen! ¡Escríbanme y háblenme por teléfono! ¡Manténganme informado por favor, no sean malos conmigo!’ Les conminó.

“El curso escolar estaba prácticamente terminado y en realidad su padre tenía razón: había que abandonar el ojo del huracán político que para los Colosio estaba en Magdalena, y para los demás sonorenses se hallaba en Hermosillo por ser la capital del estado, donde se estaba llevando a cabo lo más fuerte del proceso político estatal.

“Había que volar a otros cielos, a buscar nuevos y mejores horizontes y Luis Donaldo lo estaba haciendo prácticamente sin darse cuenta, ya que estaba actuando bajo la presión de sus padres, y era doloroso abandonar sus querencias, su pueblo, su naciente vocación de líder político y social, sus amores, la estación de radio y su amado programa radiofónico.

“Abandonaría, también, los restos del Padre Eusebio Kino, ubicados muy cerca de su casa. De momento había que decir adiós a la transmisión de sus declamaciones favoritas de los poemas ‘La Chacha Micaila’, ‘El Brindis del Bohemio’, y ‘Por qué me quite del vicio’, a los que sin embargo llevaría por siempre consigo, hasta la muerte, por la inspiración que le dejó “El primer declamador de América” don Manuel Bernal, el gran locutor de la XEW —su inspirador de aquel momento— y mantenedor del programa ‘Así es mi tierra’ que Colosio seguía fielmente cada ocho días bajo el patrocinio de Casa Madero.”

Donaldo Colosio llegó a Culiacán a vivir con sus tíos, quienes junto con don Luis Colosio lograron ingresarlo a la universidad.

“Meses más tarde, desde Culiacán, viviendo en casa de sus tíos, retomando la declamación y hasta el canto, gestionaría su ingreso al Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), al que accedió con apoyo del tío Nabor, con el esfuerzo de don Luis y con media beca que obtuvo en un principio, lo que después se convertiría en beca completa y algo más de recursos por desempeñarse como prefecto del Instituto Tecnológico. Don Luis y él habían llegado a La Sultana del Norte a bordo de un automóvil Volkswagen sedán de medio uso, en el que viajaron desde Culiacán hasta Monterrey por la vieja carretera Mazatlán-Durango, atravesando la abrupta serranía de la montaña conocida como El Espinazo del Diablo.

“(...) Don Luis de inmediato se cercioró a detalle de la inscripción y del inicio de clases de su hijo, pues por ningún motivo quería que el muchacho se le fuera a regresar a Magdalena. Luis Donaldo se inscribió en la carrera de Economía donde obtuvo siempre altas calificaciones y a los pocos años logró ser electo Presidente de la Sociedad de Alumnos de la escuela donde se graduó como economista, y la poesía y las canciones seguían con él, ahí, entonces, conoció a Eloy Cantú, con quien armó una amistad muy cálida y fraternal.

“Más tarde, ya titulado, se matriculó en la Warton School de Pensilvania en Filadelfia, para estudiar su postgrado en desarrollo regional, ahí también habría estudiado Rogelio Montemayor y con Colosio inició sus estudios José Luis Soberanes Reyes, su gran amigo sinaloense, compadre y compañero de muchas andanzas, quien seguramente habría sido secretario de Despacho en el gobierno que Colosio debió encabezar.

“Concluidos sus estudios en Viena, Austria, como parte del programa de la Escuela Warton, y a su regreso a la capital mexicana Rogelio Montemayor lo presentó con Carlos Salinas de Gortari, el joven y poderoso director general en Hacienda y en Programación, al lado del licenciado Miguel de la Madrid, subsecretario de Hacienda primero, quien relevaría a Ricardo García Sáinz en la Secretaría de Programación y Presupuesto luego de que éste hubiese relevado a Carlos Tello Macías tras los enfrentamientos conceptuales y profesionales entre Tello y Julio Rodolfo Moctezuma, primer secretario de Hacienda del expresidente José López Portillo, quien designó a don David Ibarra Muñoz en su lugar.”

Fue en esta época en la que, Heriberto Galindo conoció a Luis Donaldo:

“Conocí a Luis Donaldo Colosio Murrieta en 1978 cuando era director general del IEPES, el Instituto de Estudios Políticos, Económicos y Sociales del Comité Directivo del PRI en el Distrito Federal; nos presentó nuestro amigo común Ernesto Millán Escalante, otro distinguido sinaloense que llegaría a ser senador, presidente municipal de Culiacán y diputado federal. A partir de entonces nació una amistad sincera, muy hermosa y fraternal; así fue desde el primer día hasta su muerte (...).

“Ya en el gobierno encabezado por don Miguel de la Madrid, Luis Donaldo fue llamado por el licenciado Salinas de Gortari para ser director general de Desarrollo Regional de la Secretaría de Programación y Presupuesto bajo el mando de Manuel Camacho Solís, quien se desempeñaba como subsecretario. José Luis Soberanes era su segundo de abordo y Mario Frías fungía como su secretario particular.

“Regresé de Washington, D.C., donde empece estudios en la Universidad de Georgetown, me incorporé al sector educativo con Don Jesús Reyes Heroles, quien ocupaba la titularidad de la Secretaría de Educación Pública y por acuerdo del presidente De la Madrid me designó como director general del CREA, el Consejo Nacional de Recursos para la Atención de la Juventud, donde uno de mis más eficaces y entrañables colaboradores sería Alfonso Durazo Montaño. Del CREA Alfonso fue invitado por Luis Donaldo a colaborar como subsecretario en el CEN del PRI y luego relevaría a Mario Frías en la Secretaría Particular.

“Alguna vez Colosio me dijo de Durazo: ‘Alfonso es el mejor de cuantos me has presentado’.”

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