Especial Colosio: Insiste en el impulso a la reforma electoral

Colosio concluye la primera fase de campaña con gira por el DF, la cual reanudará luego de Semana Santa

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22/03/2014 03:34 Andrés Becerril
El candidato presidencial del PRI realizó una visita a los militantes del PRI de Iztapalapa, al oriente del DF.  Foto: Archivo/Excélsior
El candidato presidencial del PRI realizó una visita a los militantes del PRI de Iztapalapa, al oriente del DF. Foto: Archivo/Excélsior

CIUDAD DE MÉXICO, 22 de marzo.- En su intento por arrebatarle seguidores a Manuel Camacho Solís, Luis Donaldo Colosio no quita el dedo del renglón: hizo gira por Iztapalapa, Distrito Federal, según las notas y crónicas del 22 de marzo de 1994.

En territorio del Frente Francisco Villa y de manera previa al inicio del periodo extraordinario de sesiones en el Congreso, para tratar la reforma electoral, Colosio hace un llamado a todos los priistas a apoyar de manera unánime, con mente abierta y la mirada puesta en el futuro a “marchar juntos, porque no queremos militancias vergonzantes” y a cuidar que nadie use las elecciones como conflicto, antes, durante y después de los comicios.

Con ese acto en la capital del país, el candidato del PRI da por concluido una primera fase de campaña. Colosio hizo dos recorridos por las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México; el primero fue el 16 de enero, y el otro el 10 de marzo, cuando se subió al Metro y corrió en pants por el bosque de Tlalpan.

En sus giras por el DF, Colosio visitó las delegaciones Miguel Hidalgo, Tlalpan, Xochimilco, Cuauhtémoc, Benito Juárez, Álvaro Obregón, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Azcapotzalco e Iztapalapa.

El equipo del PRI había anunciado que la segunda etapa de la gira iniciaría al concluir el receso por Semana Santa.

En Puebla, donde el PAN realizaba su asamblea anual, el secretario general de ese partido, Felipe Calderón Hinojosa, anuncia que hay consenso entre los consejeros de su partido para que el secretario de Gobernación, Jorge Carpizo siga al frente del IFE.

Según Calderón, entre los consejeros panistas, a diferencia de otros secretarios de Gobernación, Carpizo genera confianza y eso da certidumbre que en las elecciones del 21 de agosto, se desarrollen con imparcialidad.

En la nota de Francisco Garfias, publica el 22 de marzo en Excélsior, se adelanta que la postura de Calderón era el preámbulo de que el PAN votaría en favor de la reforma electoral que se discutiría entre el 22 y el 24 de marzo de 1994.

Hoy hace 20 años, Federico Reyes Heroles, quien escribe todos los martes en Excélsior, entonces en su colaboración en Reforma, publicó la primera parte de un ejercicio de imaginación, de una serie que llamó “1994: recuerdos del porvenir”, donde el intelectual plantea que en ese año se originó la ruptura. La sucesión presidencial de ese año delineó lo que serían los tres ejes centrales del desplome del llamado sistema político mexicano. A) Una nueva ruptura dentro del PRI (partido gobernante hasta antes del arribo del régimen fascista). B) La conducción poco seria de los principales actores políticos. C) La carencia de referentes externos en la sociedad. Ante la falta de información confiable, el descrédito y la especulación se apoderaron del proceso. El caso mexicano es estudiado por los especialistas como prototípico de una situación de desgobierno generada por la incapacidad de la clase gobernante para encauzar la transición de un régimen autoritario a uno democrático. La crisis de gobernabilidad de 1988, producto de los múltiples levantamientos civiles, sería la antesala del arribo al poder de la nueva derecha.

Más adelante, el texto del intelectual mexicano se refiere a que el presidente Salinas de Gortari estaba acorralado por los hechos en Chiapas y nombró a un ambicioso amigo suyo para lograr la paz inmediata en ese año electoral. La fragilidad de la misma se hacía evidente ante la incapacidad de legislar lo acordado con la guerrilla. De nombre Manuel Camacho y deseoso de llegar a la Presidencia, tuvo que enfrentar las durezas y persecuciones del sistema al que había pertenecido. Este hombre se convirtió en un fenómeno de opinión que desquició las expectativas de un sistema acostumbrado a la certidumbre de la sucesión lineal.

La elección fue muy reñida. El candidato oficial, Luis D. Colosio Murrieta, a quien las tendencias electorales favorecían con más de 10 puntos porcentuales, por encima de su principal contendiente, fue incapaz de acreditar su historia cabalmente. Un sistema electoral profundamente desacreditado y el vacío de cifras propiciado por el mismo gobierno condujeron a que, teniendo una cómoda mayoría relativa, la oposición fuera capaz de impugnar los resultados movilizando a decenas de miles de ciudadanos.

Colosio asumió el poder entre impugnaciones y una danza de cifras. Todo indica que las tendencias electorales lo favorecieron llevándolo a una mayoría relativa. Sin embargo la falta de información creíble y el descrédito dieron pie a la movilización. Un escenario similar al de seis años antes. Por si fuera poco la incertidumbre creada por Camacho desquició la frágil actividad bursátil generando miedos y proyecciones negativas para el país, mismas que se plasmaron en fuga de capitales. Camacho se logró erigir como figura democratizadora del sistema. Ante la terquedad del cuadro gobernante de no atender a la demanda por legitimar una elección de manera moderna, se lanzaron falsas cifras (que su candidato tenía más de 60% de los votos). La irritación fue mayúscula.

El descrédito creció. Muchos mexicanos, incluso del interior, vieron en Camacho una alternativa para descargar su coraje contra la élite tecnocrática. Jamás imaginaron que, ante el caos generado, y después de tres años de una actuación gubernamental incapaz de conducir lo que era una sublevación civil, surgiría el Movimiento Nacional Patria Nueva.

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