Luis Donaldo delinea nueva cultura laboral

En reunión con cetemistas —que corean “Colosio sí, otro no”— el candidato priista presenta agenda de siete puntos

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21/03/2014 07:35 Andrés Becerril
Luis Donaldo Colosio fue recibido con vítores y aplausos en la sede de la CTM; en la imagen, con Fidel Velázquez.
Luis Donaldo Colosio fue recibido con vítores y aplausos en la sede de la CTM; en la imagen, con Fidel Velázquez.

CIUDAD DE MÉXICO, 21 de marzo.- En reunión con masones de la organización Liberales de México, Luis Donaldo Colosio, en un lenguaje críptico, cifrado, dijo que su partido no regatea la democracia, pero no hay una a la medida de grupos, sino ésta responde a la aspiración de todos los mexicanos y no habrá de quedar atrapada en ambiciones, rencores o intereses particulares.

El 21 de marzo de 1994, el candidato del PRI a la Presidencia apareció en los medios de comunicación condenando toda pretensión de acceso al poder por la vía del conflicto, del enfrentamiento, de la intimidación y de la negociación al margen de la ley. El único imperio que aceptamos, subrayó Colosio, es el de la ley, sin decir a quién se refería.

Al mismo tiempo se hacía pública una cruzada nacional de un grupo priista para apoyar la candidatura de Manuel Camacho Solís a la Presidencia. Según los organizadores del Frente por la Transición Democrática, Humberto Pérez Espinosa y Juan Manuel Guerra Ramírez, no habían consultado al excanciller, pero “Colosio no se va a sentar en la silla presidencial, y de eso estamos seguros”, dijeron, al afirmar que el candidato priista “no quiere la democracia”.

Según Pérez Espinosa, su frente tiene presencia en Tabasco, Veracruz, Tlaxcala, Durango, Nayarit, Zacatecas, San Luis Potosí y Aguascalientes.

Al encuentro con los masones, Colosio se hizo acompañar del dirigente nacional del PRI, Fernando Ortiz Arana, de su coordinador de campaña, Ernesto Zedillo, de Manuel Jiménez Guzmán, masón y entonces presidente del PRI en el DF.

Hace 20 años, en un día como hoy, se publicó un análisis de la correduría JP Morgan Securities, donde se situaba a Colosio con las mayores posibilidades de ganar la elección del 21 de agosto de 1994. Sin embargo, no descartaba que Manuel Camacho Solís se convirtiera en candidato presidencial y que un eventual triunfo del excanciller no pondría en riesgo la continuidad de las políticas económicas de la era del presidente Salinas de Gortari.

“Todo indica que las políticas económicas de la administración de Salinas continuarán más allá de las elecciones, debido al perfil del candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio.”

En la misma jornada en la que Colosio estuvo con masones, el priista asisitió al auditorio Fernando Amilpa de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) con Fidel Velázquez, veterano líder de esa central obrera.

Ahí, entre los suyos, Luis Donaldo pudo escuchar los gritos de aceptación de los cetemistas, que no dejaban de corear “¡Colosio sí, otro no!”.

El priista les presentó su agenda laboral de siete puntos que, dijo, orientará la acción de su gobierno en ese ámbito si logra el triunfo el 21 de agosto.

Colosio sostuvo que la economía va a crecer y le devolverá al salario el poder adquisitivo de manera permanente, y propuso impulsar una nueva cultura laboral. “Estoy plenamente convencido de que estamos en la antesala de un nuevo impulso económico del país”, dijo Colosio, lo que arrancó estruendosos aplausos de los asistentes.

Ese día, aniversario del natalicio del Benemérito de las Américas, y ante masones, como Benito Juárez, el candidato priista citó de memoria la frase del expresidente de México: “Nadie tiene el derecho de apelar a las armas para resolver las cuestiones electorales. Es un deber de todos escoger y respetar el fallo de las mayorías. De otro modo, sería una burla entre nosotros el principio republicano, eso es lo que dijo Juárez”.

Por la apertura democrática

En respuesta a la propuesta de Colosio para que los nueve candidatos a la Presidencia firmaran un compromiso para respetar los acuerdos a los que llegase el Congreso en materia electoral, el candidato panista Diego Fernández de Cevallos dijo desde Puebla:

“Tengo poca disposición para seguir participando en discusiones y acuerdos entre candidatos; para eso está el trabajo legislativo y los representantes de los partidos. Los candidatos estamos para hacer campaña... yo estoy para cumplir los acuerdos de mi partido, cumplir con la ley, y no me parece sustantivo abrir un debate sobre quiénes firman o no convenios o compromisos a propuesta del candidato oficial.”

El Jefe Diego participó en la XL Convención Nacional del PAN donde dijo que los acuerdos firmados en el IFE, que garantizan que el voto será más transparente, contribuyen a la apertura democrática que reclama la sociedad. “Pero no habrá ni acuerdos ni modificaciones a la ley que trasciendan si la ley no se respeta, por lo que lo sustantivo, lo trascendente y lo impostergable es que se respete la ley”.

El político queretano afirmó que las supuestas diferencias entre Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo eran un juego calculado de “ir montados en el lomo de dos caballos”. Mandan a negociar a Muñoz Ledo y Cárdenas rechaza los acuerdos.

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