Elvira Arellano cruza a EU para pedir visa humanitaria

La activista mexicana Elvira Arellano se entregó a las autoridades federales, para solicitarles un permiso que le dé la oportunidad regresar al país del que fue deportada en 2007

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19/03/2014 05:38 Manuel Ocaño, especial/ Fotos: Notimex

TIJUANA, 19 de marzo.- La activista mexicana Elvira Arellano cruzó ayer con sus hijos la frontera de regreso a Estados Unidos después de siete años de haber sido deportada.

Arellano, quien se mantuvo refugiada durante dos años en una iglesia en Chicago, cruzó a Estados Unidos por la garita de Otay en la frontera de Tijuana, en demanda de una visa humanitaria para reunirse con el resto de su familia, y como parte de un grupo de 30 solicitantes autodenominados dreamers, que buscan asilo en la Unión Americana.

“Sé que me arriesgo a cruzar porque en Estados Unidos me pueden quitar a mis hijos”, dijo Arellano antes de cruzar a California con sus hijos Emiliano, de cuatro meses, y Saúl, de nacionalidad estadunidense de 15 años de edad.

Arellano podría ser considerada indocumentada reincidente —que vuelve a ser detenida luego de haber sido deportada— o puede obtener la visa humanitaria que se propuso solicitar al ingresar al condado de San Diego.

La oficina de Aduanas y Protección Fronteriza no proporcionó información sobre la situación de Elvira Arellano, quien fue detenida al ingresar al país.

Entre los años 2006 y 2007 Arellano se refugió en una iglesia de Chicago con su hijo Saúl, para evadir entonces una orden de deportación, pero al final fue expulsada del país.

Arellano encabezó ayer el último de cuatro grupos de migrantes que han cruzado a California por la misma entrada desde la semana pasada para pedir asilo político y visas humanitarias.

Los familiares de los llamados dreamers precisaron que éstos cruzaron al vecino país, y que se encuentran en las oficinas de autoridades de Migración para iniciar el proceso de visa humanitaria.

La mujer procedente del estado de Michoacán y quien entró a California al frente de un grupo de 20 personas formado por nueve madres de familia y sus hijos, declaró que dejaba su suerte a la decisión que tome el presidente norteamericano Barack Obama.

“El presidente Obama tiene la capacidad de deportarme o concederme una visa humanitaria”, dijo, “el presidente tiene el poder de detener las deportaciones y dejar de separar familias”.

Arellano regresó a Estados Unidos mientras que activistas de distintas ciudades del país aseguran que esta semana fue superada la barrera de los dos millones de personas deportadas en lo que va de la administración del presidente Barack Obama.

“No estoy haciendo nada fuera de la ley. No estoy cruzando ni por el desierto o el río Bravo, lo hago en calidad de activista y como una forma de llamar la atención a las autoridades de Estados Unidos”, explicó.

“Ha sido una lucha de varios años”, señaló. “Vengo de nueva cuenta a recordarle al presidente (Barack) Obama que siendo senador por Illinois me ofreció su apoyo y le quiero pedir que de nueva cuenta no me separe de mi hijo que es estadunidense”, expresó.

El mandatario ordenó la semana pasada al Departamento de Seguridad Interior (HSD) revisar su política de deportaciones y humanizar ese procedimiento.

El pasado 10 de marzo, un grupo de 35 dreamers solicitó asilo y tres días después otro grupo de 35 lo hizo, en su mayoría hombres deportados que habían vivido mucho tiempo en Estados Unidos, también lo hicieron.

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