Especial Colosio: Abuchean en el Tec al candidato priista

Consideran tibia la respuesta de Colosio sobre la posibilidad de que Camacho buscara la Presidencia

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16/03/2014 04:22 Andrés Becerril
En su tercer día de gira por Nuevo León, Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la Presidencia de la República, regresó al Tec de Monterrey, donde fue cuestionado. Foto: Archivo/Excélsior
En su tercer día de gira por Nuevo León, Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la Presidencia de la República, regresó al Tec de Monterrey, donde fue cuestionado. Foto: Archivo/Excélsior

CIUDAD DE MÉXICO, 16 de marzo.- Los candidatos presidenciales opositores al PRI coincidieron en hablar, en su respectivo acto proselitista, del conflicto interno del PRI protagonizado soterradamente entre Luis Donaldo Colosio y Manuel Camacho.

Era 16 de marzo de 1994 y los medios daban cuenta de que el candidato presidencial priista fue abucheado en Monterrey por no querer profundizar en el tema del comisionado para la Paz en Chiapas y sus aspiraciones presidenciales.

En Mexicali, Baja California, tierra gobernada por el PAN, Pablo Emilio Madero, candidato del Partido Demócrata Mexicano (PDM) y ex presidente de Acción Nacional, afirmó que el desenlace del enfrentamiento Colosio-Camacho está cerca, aunque subrayó que el gobierno federal tenía la responsabilidad crucial de evitar la generalización de la violencia en el territorio nacional, y destacó que era riesgoso que Camacho Solís siguiera jugando con dos barajas.

Diego Fernández de Cevallos, candidato del PAN, afirmó que era benéfico para su partido que  Camacho se lanzara como candidato a la Presidencia, porque, dijo, a quienes les quitaría votos sería a Colosio y a Cárdenas. “A nosotros no, nuestra clientela electoral es otra.”

En la explanada de la Rectoría de la UNAM, Cuauhtémoc Cárdenas, abanderado del PRD, definió con absoluta claridad su distancia ante el exregente de la Ciudad de México y dijo que éste no tenía “ninguna posibilidad de convertirse en el candidato presidencial del PRD”.

Ante miles de estudiantes universitarios, Cárdenas dijo que “Camacho Solís es una ficha política de Salinas; si lo mantiene en el juego electoral para un eventual cambio de candidato oficial, o si lo pretende como candidato paraestatal a Presidente, es un asunto ajeno al PRD. Allá ellos en sus dudas y sus enredos.

Ahora bien, si el comisionado de Salinas, como él mismo se definió, es el que va a garantizar una verdadera reforma electoral y un proceso limpio de elecciones, habría que preguntarse a título de qué o por instrucciones y representación de quién lo va a hacer; qué entiende él por reforma electoral y qué por elecciones limpias. En función de sus definiciones podríamos saber de qué lado está, si juega con Salinas, a quien según su propia declaración debe lealtades, o si va a deslindarse de él asumiendo otras posiciones y otras responsabilidades.”

El abucheo a Colosio en su tercer día de gira por Nuevo León ocurrió en el auditorio Luis Elizondo del Tec de Monterrey, cuando un alumno no quedó satisfecho con la respuesta dada por Colosio sobre la posibilidad de que Camacho se postulara como candidato presidencial.

Manuel Camacho Solís es un mexicano que está cumpliendo con una responsabilidad que le ha encomendado el Presidente; lo está haciendo bien. Todos deseamos que su función sea fructífera, porque todos deseamos la paz y la reconciliación en Chiapas”, dijo el candidato priista.

De repente el silencio invadió el lugar y se fracturó con el abucheo de algunos estudiantes en lo más alto del auditorio, con capacidad para mil 400 personas; que ese día estaba lleno al tope.

En su mensaje en el Tec, Colosio dijo que el cambio que propone requiere de un liderazgo democrático, capaz de convocar a todos los mexicanos, pero que sea también firme, audaz y con una alta dosis de humildad.

Quiero triunfar, por supuesto, quiero vencer, pero quiero hacerlo con orgullo, quiero hacerlo con honestidad, sin prácticas que me avergüencen, sin ayudas indebidas, con transparencia. En suma, quiero un triunfo de la legalidad, de la democracia; quiero un triunfo del cual mi hijo y mi hija se sientan orgullosos.”

Hoy hace 20 años, en la primera plana de Excélsior apareció el artículo del escritor Francisco Martín Moreno titulado “El vacío de poder”, donde se lee:

“La propia dinámica política exige el efectivo ejercicio del poder en manos de quien lo posee para impedir que otros aprovechen y utilicen en su defecto esta estupenda herramienta con la que es posible cambiar —para bien o para mal— el rostro histórico de un país. Éste, en efecto, el vacío de poder, es el caso del México de nuestros días. ¿Razones? ¡Aquí van..!

“La línea de transmisión hereditaria del poder en México cuenta para nuestra inaudita sorpresa con dos terminales o dos puntas: En una de ellas se encuentra Luis Donaldo Colosio, el candidato oficial del tricolor, y en la otra Manuel Camacho, el misterioso candidato sin cartera, Lo anterior no tiene precedente ni durante los años del más exacerbado Maximato. Un candidato explícito y otro implícito del mismo sistema político.

Ezra Shabot, en Reforma escribió el artículo “La ruptura como peligro”, donde plantea que lo que parecía imposible en el PRI se dio: una división tan rápida y violenta entre dos representantes de la nueva clase política está por producirse. El choque entre Colosio y Camacho se asemeja a aquellas disputas de los 40 y los 50 entre los candidatos designados por el partido del poder para acceder a la Presidencia, y aquellos otros que siendo parte de ese mismo sistema se sienten desplazados por una decisión autoritaria que siempre legitimaron hasta que fueron echados por ella misma.

El fondo del problema actual —escribió Shabot— es el mismo: la ausencia de democracia en la competencia interna dentro del PRI ha creado en 1994 una contradicción irresoluble entre aquellos que aceptaron inicialmente la decisión presidencial como la única que definía la sucesión en el poder —incluido el mismo Camacho–, y otros que, tras la designación de Colosio y el estallido del conflicto en Chiapas, demandaron la democratización inmediata del sistema, incluida la separación como órgano subordinado a un presidencialismo absoluto.

 

Defiende el asesino solitario

El insoluble dilema de la verdad del asesinato de Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas la tarde del 23 de marzo de 1994 es abordado extensamente por Arturo Oliver Escasán en el libro El testamento de Aburto.

Un dilema que alcanzó a los fiscales del caso que navegaron entre las contradictorias tesis del asesino solitario y la acción concertada desde las más altas esferas del poder para perpetrar el magnicidio.

Contrario a la corriente que intenta encontrar en la teoría del complot la explicación al homicidio de Colosio, el autor exige a los lectores revisar el documento escrito por propia mano de quien se autonombró Caballero Águila.

Pone énfasis en los rasgos patológicos, siquiátricos y hasta fantasiosos del hombre que disparó la bala que segó la vida del político sonorense.

Me asombra la burda especulación y la solemne hipocresía con las que han mitificado el crimen (...) y han deslizado al país por atmósferas de incertidumbre y sensacionalismo medieval.”

 

Describe un mártir de la democracia

En su libro México un paso difícil a la modernidad, Carlos Salinas de Gortari dedica un capítulo entero al asesinato de Luis Donaldo Colosio: “El magnicidio de Donaldo Colosio, mártir de la democracia”, donde recuerda haber recibido la noticia con gran consternación.

“Éstas son las líneas más tristes de este libro. La tarde del 23 de marzo de 1994 me encontraba en el salón Vicente Guerrero de la oficina principal de Los Pinos en una reunión con campesinos.

“El acto concluyó a las 7:30 de la noche. Al salir del salón me aguardaban el jefe del Estado Mayor presidencial, general Arturo Cardona, y el jefe de la Oficina de la Presidencia, José Córdoba. Me abordaron de inmediato para darme una noticia terrible: en un acto de su campaña electoral en Tijuana, Baja California, Donaldo Colosio había sufrido un atentado.

Me dijeron que estaba herido de bala y que lo habían trasladado a un hospital. Sus palabras me produjeron una turbación profunda.”

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