Mujeres profesionistas con uniforme militar

Una mayor, una teniente y una sargento hablan de sus experiencias en el Ejército

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08/03/2014 05:02 David Vicenteño
Las tres militares profesionistas coinciden en que nunca pensaron en la Sedena como una institución sólo para hombres. Foto: Karina Tejada
Las tres militares profesionistas coinciden en que nunca pensaron en la Sedena como una institución sólo para hombres. Foto: Karina Tejada

CIUDAD DE MÉXICO, 8 de marzo.- Gabriela tenía 15 años cuando decidió hacer la carrera de enfermera militar y luego la de abogada; María Natividad concluyó sus estudios en derecho y se incorporó al Ejército, y Estefanía decidió que el mejor lugar para estudiar medicina era la Escuela Médico Militar.

Las tres explicaron que nunca pensaron en la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) como una institución sólo para hombres, y que además de las posibilidades de desarrollo y apoyo de sus mandos las prestaciones laborales les brindan seguridad.

De niña a enfermera

La teniente Gabriela Gómez Gutiérrez tiene 15 años de servicio en la Sedena. Casada con un integrante de las Fuerzas Armadas y con tres hijos, recuerda que desde niña decidió incorporarse al Ejército.

Ingresé a la Escuela Militar de Enfermeras cuando tenía 15 años, estuve ahí internada tres años y, posteriormente, cuando me gradué con el grado de subteniente, el Ejército me permitió hacer otra carrera. Soy licenciada en Derecho”, narró la teniente Gómez Gutiérrez.

Recordó que para ella, a sus 15 años, el Ejército era algo desconocido. Estando internada no había tiempo para estar triste o extrañar a la familia y contar con su apoyo.

“Las actividades que tenemos no nos permiten estar tristes y todas las cosas que vas haciendo o aprendiendo no te permiten extrañar ni estar triste por la ausencia de tu familia, porque eres una niña para salirte del seno de la familia.

Para mis padres era algo fuerte e intenso que su hija saliera de casa tan niña, pero viendo todas las oportunidades y el crecimiento que va teniendo uno profesionalmente ya lo aceptan, pero al principio sí era difícil”, dijo la enfermera.

Gabriela siente que ahora, las mujeres pueden ver en el Ejército la posibilidad de un mejor desarrollo, con equidad y respeto para su profesión.

Sus satisfacciones son el crecimiento profesional y las posibilidades de seguir desarrollándose dentro de la dependencia, con el apoyo de sus tres hijos y su esposo.

Otra de las cuestiones es que nos apoyan mucho para lograr la convivencia familiar, es muy importante ese apoyo que nos dan”, comentó Gabriela.

De abogada a militar

La mayor María Natividad Peñaloza Campos realizó, primero, sus estudios de Derecho en la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Azcapotzalco, y al terminar sorprendió a su familia cuando manifestó su deseo de incorporarse al Ejército.

“Hubo una convocatoria, y a raíz de que siempre me ha gustado el Ejército decido venir a competir, y afortunadamente, a base de exámenes conquisto un lugar, y desde entonces estoy aquí.

Yo había tenido un tío militar que era de tropa, y él siempre me decía que yo estudiara para enfermera militar, pero la verdad a mí me encantaría ser abogada, le decía”, recordó la mayor Peñaloza Campos.

La abogada, con estudios de posgrado ya realizados en el Ejército, ha desempeñado diversos cargos dentro de la estructura jurídica de la Sedena, dependencia a la que entró con el grado de teniente de Justicia Militar, por el simple hecho de contar con su carrera.

“Eso me permitió ser agente del Ministerio Público, estar también en la Procuraduría como consultor jurídico, ser defensora de oficio militar y secretaria de juzgado militar, un desenvolvimiento en juzgados militares.

Actualmente me encuentro en la Dirección de Justicia Militar, soy primer consultor y me encargo de las incapacidades del personal militar que ya se va de retiro”, explicó la mayor.

Peñaloza Campos comentó que la dependencia ha impartido a todo su personal jurídico cursos sobre el nuevo sistema de justicia penal acusatorio, por lo que la dependencia está lista para aplicar las reformas en la materia.

Comentó que gracias a sus prestaciones y salario logró financiar los gastos de maestría y doctorado, y con los nuevos horarios, con salida a las 16:00 horas, le permiten seguir con su formación académica.

Medicina, pero en la Sedena

Estefanía García Flores decidió que el mejor lugar para estudiar medicina era la Escuela Médico Militar, en donde ingresó, y actualmente tiene el grado de sargento primero de cadetes y está a un año y medio de concluir sus estudios.

Reconoce que llamó la atención de sus familiares y amigos al hacerles saber su decisión y ahora ve con agrado sus posibilidades de desarrollo, seguridad de empleo y buenas prestaciones.

“En un inicio fue curiosidad, como que el Ejército era un misterio para mí y al inicio fue mera curiosidad, y ya una vez que ingresé vi muchas oportunidades donde me podía desarrollar y me ofrecían muchas ventajas que en el medio civil no las ofrecían, por eso decidí quedarme.

Por ejemplo, una vez terminando la carrera tengo mi trabajo en el Hospital Central Militar, hay becas para mis hijos, mis familiares tienen mi seguro de vida, tienen un servicio médico extraordinario que en ningún otro lugar lo dan”, comentó.

La sargento primero de cadetes no ve ni siente diferencias de género en las aulas de la Escuela Médico Militar, ni entre los alumnos ni en los cuadros docentes.

Ya los hombres están muy acostumbrados a tenernos en la escuela, es como cuando estaba en la prepa, no hay una diferencia, los maestros nos tratan de la misma forma, tanto a hombres como a mujeres”, comentó.

Estefanía siente el cambio en las estructuras de la Sedena y la importancia que ha adquirido la presencia de las mujeres en sus filas, por lo que no descarta que dentro de poco se pueda ver a más mandos de sexo femenino.

“De hecho soy sargento primero y estoy a cargo de muchas cadetes femeninas y es el mismo grado que tienen mis compañeros masculinos.

“Ahora ya ingresaron a los servicios de arma el personal femenino y entonces dentro de poco, de unos años, cabe la posibilidad que haya una secretaria de la Defensa Nacional.

Las mujeres tenemos muchísimas oportunidades en el Ejército y mis compañeras, una generación debajo de mí, están súper motivadas y se ve que les están dando todo para que puedan alcanzar sus objetivos”, comentó García Flores.

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