Aprueban consulta con división en PRD

Una corriente perredista califica de trampa las regulaciones para ese ejercicio ciudadano

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07/03/2014 10:58 Ivonne Melgar
Foto: Archivo Cuartoscuro
Foto: Archivo Cuartoscuro

CIUDAD DE MÉXICO, 7 de marzo.- La aprobación de la Ley de Consulta Popular en la Cámara de Diputados dejó al descubierto la división que el PRD afronta en la ruta a seguir para oponerse a la Reforma Energética.

Mientras los legisladores afines a la dirigencia del PRD consideraron que la regulación secundaria avalada permitirá someter a la consideración del electorado las modificaciones constitucionales en materia petrolera en los comicios federales de 2015, la corriente radical se sumó a la advertencia de que se trata de una trampa.

Las divergencias perredistas también se expresaron en la votación de la minuta que hace una semana recibieron del Senado.

De manera que a las bancadas del PAN, PRI, Verde Ecologista y Nueva Alianza se sumaron 57 diputados del PRD, consiguiendo un total de 362 a favor. Otros 24 legisladores perredistas se sumaron al rechazo impulsado por los grupos parlamentarios de Movimiento Ciudadano y Partido del Trabajo, logrando 57 sufragios en contra.

Hubo cuatro abstenciones, todas del PRD, y 76 diputados ausentes de las siete fracciones parlamentarias.

En el arranque del debate, Amalia García expuso la posición mayoritaria de la bancada del PRD. Confió en que será el pueblo el que determinará el rumbo de la nación cuando se aplique la ley.

La exlíder nacional perredista confió en que el próximo año habrá consulta en torno a la Reforma Energética, en tanto, alegó, “todos los asuntos de trascendencia nacional” podrán ser consultados.

Pero los diputados pertenecientes a Izquierda Democrática Nacional (IDN) ventilaron su desconfianza al advertir que dejar en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) el visto bueno sobre la pregunta es una señal de que se les negará esa vía.

Socorro Ceseñas, también del PRD, argumentó que en la reglamentación del artículo 35 constitucional no existía un fundamento para una democracia participativa y plena, como la aplicada por los gobiernos de su partido, particularmente en el Distrito Federal.

En lugar de eso acota a los electores, a la ciudadanía, a la sociedad, a su participación en las decisiones trascendentales en el país. Es una trampa, es una cortina de humo, para que el pueblo no decida sobre sus recursos energéticos.

“No nos engañemos”, pidió Ceseñas al cuestionar a la corriente hegemónica de su partido, Nueva Izquierda, por estar a favor, y alegó que en varios temas se necesita avanzar rápido, a paso firme y no a medias tintas.

“Esta minuta es la cereza del pastel de la contrarreforma energética, y con ella buscan impedir toda la posibilidad del pueblo de México para decidir su futuro”, alertó la diputada. Otros fueron los argumentos del ala reformista.

En voz de Fernando Zárate Salgado, la izquierda que el PRD representa “no piensa que este país se debe destruir, piensa que año con año, legislatura tras legislatura, gobierno tras gobierno, todos, absolutamente todos, debemos ir construyendo un mejor país para todos los ciudadanos”.

Criticó a quienes se oponen a la ley porque, en el fondo, planteó, “el verdadero problema es que las elites quiere seguir tomando todas y cada una de las decisiones en este país y que los ciudadanos no tomen absolutamente ninguna decisión”

Expuso que la ley contiene la regulación de un mecanismo de la democracia directa, permitiendo el acercamiento entre los ciudadanos y los gobernantes.

La consulta popular que se va a llevar a cabo en 2015 es una oportunidad, importantísima para el país para resolver varios de los problemas que la ultra izquierda está planteando y que la ultraderecha está resolviendo, a propuesta del PRD, por cierto”, manifestó.

Por el PAN, Fernando Rodríguez Doval, quien proponía modificar la minuta para que la atribución de avalar una consulta popular sólo fuera de los diputados,  habló de la importancia de valorar una ley que había conciliado diversas visiones y temas.

Dijo que lo aprobado combatía dos extremos igualmente riesgosos: establecer una cantidad de requisitos imposibles de cumplir para los ciudadanos y una flexibilidad que convirtiera a esta vía de la democracia directa en “un asambleísmo en donde estuviéramos consultando todo y en todo momento, y para eso no tendría ninguna razón de ser que tuviéramos representantes populares, como lo que somos cada uno de nosotros.”

 

mef

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