Transformar el país, objetivo de Luis Donaldo Colosio

El candidato se alistaba para ser el único orador de los festejos por el aniversario del partido tricolor

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06/03/2014 05:40 Andrés Becerril

CIUDAD DE MÉXICO, 6 de marzo.- Los reflectores mediáticos no dejaban de seguir a Luis Donaldo Colosio. El 6 de marzo de 1994, la gente en México despertó con los pormenores de la celebración del 65 aniversario del PRI y la presentación formal del sonorense como su candidato presidencial.

La víspera, Fernando Ortiz Arana, presidente del Revolucionario Institucional, había recorrido la explanada del Monumento a la Revolución, donde ese domingo, a las 10 y media de la mañana, iniciaría el acto de festejo, donde el único orador sería Colosio.

El PRI dejó velando armas a su candidato —que el día anterior había sido registrado ante el IFE—, y de manera previa emitió conjuntamente con Colosio la propuesta a la ciudadanía en el sentido de que el suyo sería un gobierno respetuoso del Estado de derecho, que reconozca, decía el boletín, el poder y el mandato ciudadanos, la fuerza de la sociedad y que, legitimado en elecciones transparentes, lleve adelante la transformación democrática y las reformas sociales requeridas por el país.

Los anfitriones del 65 aniversario del PRI esperaban en la Plaza de la República a unas 50 mil personas y a los 28 gobernadores priistas. Para tal efecto fueron formadas 30 mil sillas. Ese domingo se reportaba que los principales hoteles del primer cuadro de la Ciudad de México estaba atiborrados.

El jaloneo por una reforma electoral seguía siendo la causa por lo que los partidos opositores al PRI daban la lucha. Hace 20 años, el candidato presidencial del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, declaró que aún con la reforma electoral el partido de Estado mantendría ventaja, pero tampoco dejaría totalmente limpio un proceso gravemente viciado.

El panista Diego Fernández de Cevallos, el otro candidato opositor con mayor visibilidad en el contexto de los partidos políticos, le dio su regalo de cumpleaños al PRI diciendo que el principal problema de ese instituto político era la credibilidad en las elecciones del 21 de agosto de 1994.

“Los hechos violentos contra la ley, la razón, el derecho y la justicia son tantos que difícilmente se puede imaginar un triunfo priista reconocido y aceptado por la sociedad”, declaró Fernández de Cevallos.

Miguel Ángel Granados Chapa, en su “Plaza Pública” de ese domingo 6 de marzo en Reforma, que tituló “Camacho: el futuro inmediato” escribió que Manuel Camacho “es el hombre de la hora”.

Porque, argumentaba Granados Chapa, de su decisión política dependerá en buena medida el talante del próximo proceso electoral, lo que equivale a decir que el futuro inmediato —título del libro que escribió hace 14 años— del país está en sus manos. Parece excesivo atribuir una dimensión de tal naturaleza a las acciones de un solo hombre. Pero los hechos han colocado a este economista, politólogo y político de 47 años de edad, en el trance de romper la unidad interna del partido gubernamental, y con ese paso abrir como nunca la posibilidad de la transición a la democracia.

Granados Chapa ponía en paralelo lo que había hecho Cárdenas en 1987, cuando junto con otros personajes, como Porfirio Muñoz Ledo había dejado el PRI.

“En cambio, el desgarramiento que Camacho puede inferir al partido en el que milita y que hoy festeja sus 65 años, cumplidos el viernes, se originaría en el corazón mismo de la organización. Precisamente su pertenencia a las cercanías más próximas (hay que decirlo así, tautológicamente, para subrayar la intimidad de su vínculo con el presidente Salinas) es el origen de la privilegiada posición en que hoy, en su hora estelar, se encuentra. Su salida del PRI y su postulación presidencial sería un infarto al miocardio del régimen, que a su avanzada edad podría no resistir”, escribió el periodista hidalguense.

En Plaza Pública su autor echó mano de las encuestas que había realizado la publicación Este País, de Federico Reyes Heroles, donde se afirmaba que 21 por ciento de los consultados dijo que votaría por Camacho Solís si éste se postulaba.

El porcentaje es igual al obtenido por Cárdenas, siete puntos abajo que el de Luis Donaldo Colosio y siete puntos más alto que el de Diego Fernández de Cevallos, establecía.

“Tal vez esa presencia inesperada en alguien que no es candidato deriva sólo de su continua exposición a los medios de difusión a partir del 10 de enero.

“Pero sobran indicaciones de que Camacho es visto como una alternativa política dentro y fuera de su partido. En el interior del PRI encarna una opción, cuyo perfil quedó mostrado durante su desempeño en el Departamento del Distrito Federal.

“A esos ojos, Camacho significa la política frente a la fuerza, y de eso ha dado una lección viva en el conflicto de Chiapas. A la luz de otros intereses, Camacho acaso sea visto como una fórmula segura para la transición, pues no asusta a la inversión nacional o extranjera al mismo tiempo que podría aplicar una política económica menos favorable sólo a los grandes grupos económicos”, se lee en el texto de Granados Chapa.

La columna de hoy hace 20 años la finalizaba así Granados Chapa: “De lanzarse Camacho, ¿sería la suya una candidatura independiente o estaría auspiciada por el gobierno y por Salinas mismo? No es posible responder con precisión, pero no podemos desechar la segunda posibilidad.

“Todavía hay quienes creen que el cardenismo resultó de una maniobra gubernamental destinada a quitar al PAN las posibilidades de vencer en 1988. Podemos creer, hasta que los hechos muestren lo contrario, que el gobierno y el PRI harán cuanto esté a su alcance por no perder el poder. Durante décadas, el sistema ha creado y auspiciado partidos ficticios para simular que la oposición es diversa y respetada. De modo que todo puede ser.”

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