Acusan a Border Patrol de provocar fuerza letal

Reportes de una ONG presume que agentes se interponen en la trayectoria de vehículos de indocumentados para justificar los disparos

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01/03/2014 05:14 José Carreño Figueras
Una ONG de EU posee un estudio con 50 recomendaciones sobre el uso de la fuerza letal de la patrulla fronteriza y la falta de transparencia en las investigaciones. Foto: Archivo

CIUDAD DE MÉXICO, 1 de marzo.- La patrulla fronteriza provoca incidentes para usar armas de fuego contra indocumentados, según un reporte del que se han conocido hasta ahora dos revisiones parciales.

Agentes de la patrulla se paran frente a vehículos en marcha para disparar a conductores y justificar que fueron enbestidos y disparan contra migrantes que presuntamente arrojan piedras a los oficiales, dice una fracción del reporte del Foro de Investigaciones Ejecutivas de Policía, una organización en Washington.

Cuando los agentes se interponen a vehículos en movimiento podrían detener los vehículos al disparar sus armas reglamentarias de grueso calibre a los motores, pero eligen disparar a los conductores, quienes mueren por los impactos y entonces los vehículos quedan fuera de control, como si hubieran realmente atentado.

“Se sospecha que en muchos casos de tiroteos a vehículos, los conductores intentaban huir de los agentes, quienes intencionalmente se interpusieron en la trayectoria de los vehículos para poder disparar”, de acuerdo con la fracción a la que tuvo acceso el diario Los Angeles Times.

El 28 de septiembre de 2012, un oficial de la patrulla fronteriza, Justin Takett, subió al cofre del motor del vehículo de una latina-estadunidense, madre de cinco hijos, Munique Tachiquín, a quien el oficial vació su arma reglamentaria, nueve disparos a menos de 70 centímetros de distancia a través del parabrisas.

Cinco testigos dicen que la madre de familia de 32 años se echaba en reversa, asustada de ver hombres armados sin identificaciones ni uniformes, cuando recibió los impactos.

La patrulla fronteriza se comprometió a investigar el incidente ocurrido en Chula Vista, California, pero nunca lo hizo. El abogado de la familia Tachiquín, Eugene Iredale, descubrió que la patrulla contrató al agente Takett, aunque había sido despedido de la oficina del alguacil del condado Imperial por insubordinación y violencia.

 A la fecha, la patrulla sostiene que Takett descargó los nueve disparos porque Tachiquín lo había intentado atropellar. Dos testigos dijeron que la patrulla los amenazó.

Valentín Tachiquín, el padre de Munique Tachiquín, dijo a Excélsior que la parte que publicó Los Angeles Times “confirma lo que han venido diciendo los testigos de la muerte de mi hija: que los agentes actuaron como capos, y que pudieron tomar muchas decisiones, pero eligieron matar a Munique porque creen que están por encima de la ley”.

La fracción del reporte de 21 páginas a la que el diario angelino tuvo acceso es resultado de una investigación de la que el año pasado se reveló otra parte.

La Oficina del Inspector General (OIG), que opera como una división de asuntos internos en el Departamento de Seguridad Interior (HSD), emitió en febrero del año pasado una serie de recomendaciones para el uso de la fuerza letal a la patrulla fronteriza.

Cuando se filtró a la prensa esa primera parte del reporte hace un año, se supo que la OIG recomendó que la patrulla investigara los casos en que se acusaba a sus agentes de abuso y sancionara a los responsables.

El jefe nacional de la patrulla fronteriza, Mike Fisher, respondió en declaraciones exclusivas a AP que sus agentes continuarían disparando a conductores y a migrantes que los agredieran con piedras, porque ponían en riesgo la vida de los oficiales.

Pedro Ríos, el director del proyecto fronterizo del Comité de Servicios Amigos de las Américas, dijo que el estudio del que sólo se han revelado dos fracciones tienen unas 50 recomendaciones al uso de la fuerza letal de la patrulla fronteriza y la falta de transparencia en las investigaciones.

“Ese estudio, al que tampoco han tenido acceso nuestros congresistas, podría cambiar finalmente la manera en que la patrulla utiliza la fuerza letal y lo más importante, llevará a castigar a los agentes que cometan abusos”, dijo Ríos.

El estudio se refiere a 79 casos, como el del mexicano Anastasio Hernández Rojas, cuya muerte filmaron dos testigos desde dos ángulos distintos, cuando por lo menos una docena de agentes le propinaron una golpiza y repetidas descargas eléctricas mientras lo sometían con una rodilla sobre el cuello, bocabajo, obligado a conservar el rostro contra el piso.

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