Irrumpen encapuchados en mítines del priista Luis Donaldo Colosio

Durante un acto de campaña en el DF, seis simpatizantes del EZLN llegaron con pancartas; The Washington Post publicó que si se enfrentaran Camacho y Colosio, no habría nada de automático como en el pasado cuando siempre ganaba el PRI

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28/02/2014 05:49 Andrés Becerril
El excandidato a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio, en  acto público por la delegación Álvaro Obregón, donde integrantes del EZLN se hicieron  presentes.
El excandidato a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio, en acto público por la delegación Álvaro Obregón, donde integrantes del EZLN se hicieron presentes.

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de febrero.- Montado en el tema que acaparaba la atención en México y el mundo: el conflicto en Chiapas. Luis Donaldo Colosio pudo ligar la nota principal del último día de febrero de 1994, que fue lunes 28. “Lograremos que ningún mexicano tenga que recurrir a las armas para ser oído”, proclamó el candidato priista a la presidencia de México.

El domingo anterior, Colosio había estado de gira por la Ciudad de México, el territorio en el que Manuel Camacho había sentado sus reales como regente.

En la colonia Olivar del Conde a Colosio se le aparecieron seis encapuchados, con la obvia reminiscencia de los zapatistas que negociaban con Camacho en Chiapas.

Los encapuchados, a quienes se les identificó como integrantes de la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata aprovecharon que los pasamontañas estaban en boga para hacer aún más notoria sus arengas en apoyo a Cuauhtémoc Cárdenas y para el EZLN, en un acto de Colosio.

Desde una azotea de la Olivar del Conde, los detractores de Colosio mostraban dos pancartas decían:  “Justicia, democracia y libertad. El pueblo vencerá”, y “Salinas, Colosio se les cayó el negocio.”

Colosio no se amilanó e invito a los émulos de Marcos a que tomaran la palabra. Un joven que dijo llamarse Eduardo Estrada se echó un rollo frente a Colosio. El candidato presidencial les respondió agradecido de haber estado en el espacio del PRI para expresarse y los invitó a hacerlo cuando quieran. “Lo importante es unir fuerzas en un solo sentido que es el bienestar de la gente. Yo respeto a las organizaciones que no pertenecen al PRI, aunque no esté de acuerdo con lo que manifestaron, pero los respeto”, dijo hace 20 años Colosio.

En la catedral de San Cristóbal de Las Casas, las pláticas entre el EZLN y Camacho seguía empantanadas. El obispo Samuel Ruiz fue quien tuvo que salir a dar la cara y una conferencia de prensa, para anunciar que las negociaciones estaban en la fase definitiva.

El subcomandante Marcos, que el domingo se había dedicado a dar entrevistas a periodistas en grupos, tuvo como hilo conductor de su mensaje que “la paz estaba lejos” y que todavía le hacía falta mucha historia para llegar a un acuerdo de paz definitivo. De hecho han pasado 20 años y no se ha firmado un acuerdo de paz, ni los zapatistas han retirado la declaración de guerra.

Como para atemperar las cosas, el obispo Ruiz señaló en su conferencia que el documento final incluiría aspectos como el de 34 compromisos y dos acuerdos, donde se incluye el aspecto militar, y finalmente una declaratoria de paz por las partes involucradas.

Ese mismo lunes, la revista estadunidense Newsweek le dedicó varias páginas al conflicto de Chiapas, poniendo el acento en el líder de los zapatistas. El semanario señalaba que Marcos era la figura central sobre el EZLN.

Para ese trabajo, Newsweek tomó una columna que publicó la escritora Guadalupe Loaeza donde señalaba que con el subcomandante había romanticismo y sensualidad en la política mexicana.

Según la publicación, la aparición de Marcos en la Plaza central de San Cristóbal de Las Casas, el 1 de enero de 1994 fue deliberada por el grupo armado, para ganar adeptos.

A propósito de las declaraciones de Marcos, hechas un día antes, en el sentido de que el presidente Salinas debía renunciar, se pronunciaron en contra Jorge González Torres (padre del senador conocido como El Niño Verde), quien era candidato del Verde Ecologista a la Presidencia, y el abanderado del PAN, Diego Fernández de Cevallos.

González Torres dijo que “pedir la renuncia de Salinas de Gortari es dejar al gobierno sin gobierno, no es saludable para los mexicanos, ni lo adecuado para alcanzar la paz.”

Fernández de Cevallos por su parte, calificó de descabellada e incompleta la propuesta zapatista, porque, dijo, el problema no es que se vaya el presidente Carlos Salinas de Gortari, sino quién ocuparía temporalmente la Presidencia.

De gira por Torreón, Coahuila, el panista decía que cualquier empantanamiento de las negociaciones en Chiapas era reflejo de lo frágil de la realidad que se vive en esa entidad, además de que aumentaba el grado de peligro de que se desate una nueva ola de violencia, la cual debe evitarse a toda costa.

Desde la capital de Estados Unidos, ese lunes 28 de febrero de hace 20 años, The Washington Post  publicaba un editorial en el cual señalaba que si el comisionado por la  paz en Chiapas, Manuel Camacho Solís, decidiera presentarse a las elecciones presidenciales del 21 de agosto, enfrentando a Colosio, el resultado no sería automático, como en el pasado, que siempre ganaba el PRI.

El rotativo estadunidense decía que “en el pasado, la elección del candidato elegido por el PRI era automática. Pero las conversaciones de paz en Chiapas han convertido al señor Camacho en el símbolo de un sistema más abierto, con mayor opción para el público y menor corrupción oficial. Si decidiera enfrentarse al señor Colosio no habría nada de automático en el resultado”, publicó entonces The Washington Post.

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