Ola venezolana llega a 7 urbes de México

“Donde el gobierno los vea en un mitin, los despide”, relatan los sudamericanos; marcharán el sábado y el domingo

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21/02/2014 05:48 Redacción

CIUDAD DE MÉXICO, 21 de febrero.- La comunidad venezolana en México se prepara para un fin de semana intenso en materia de protestas contra el presidente Nicolás Maduro.

Siete ciudades mexicanas serán escenario de manifestaciones contra el uso de la fuerza que ha ejercido el gobierno venezolano contra los opositores.

Para el sábado 22 de febrero, los radicados en Ciudad de México, Puebla, Léon, Monterrey y Mérida han confirmado su participación en la protesta mundial “SOS Venezuela”, la cual busca enviar un mensaje a la humanidad sobre la urgencia de frenar las acciones policiacas contra los manifestantes.

Para el domingo 23 se tienen programadas marchas en Ciudad de México, Guadalajara y Cancún para exigir al presidente Maduro fin a los métodos represivos.

  El programa fue confirmado, en entrevista con Excélsior, por Kevy Nathalie Alcindor, vocera de la comunidad venezolana en México, quien dijo que el movimiento ha tenido resonancia en Puebla, Guanajuato, Jalisco, Veracruz, Quintana Roo, Tabasco, Nuevo León y Distrito Federal.

La activista alertó que el SOS es una medida para llamar la atención sobre el peligro que corre la sociedad venezolana. Dijo que las autoridades de su país están contratando a mercenarios para  someter a los inconformes que se manifiestan en las calles de Venezuela.

“Les prohíben protestar”

Las movilizaciones sociales en Venezuela contra su gobierno se replican cada vez más, no sólo en la capital, sino en otras de sus ciudades y municipios, como Mérida, Barquisimeto y Valencia; con ello, “la violencia y la represión se extiende”, según cuentan a Excélsior algunos de los miembros de la comunidad venezolana en México.

El primer testimonio es de José Francisco Jesús, quien llegó a cursar sus estudios superiores a México desde hace algunos años. Comenta que “es triste” leer la situación en su patria. Sin embargo, señala que no puede dejar de recordar que su hermana, tíos y primos están ahí, enfrentando de cerca más de lo que él lee en las noticias.

“Mi hermana que es con la que más hablo; está preocupada, pero ella no puede ir a protestar porque le está prohibido. Ella trabaja para una empresa de gobierno y a ellos los obligan a no participar en una marcha. Donde los lleguen a ver en un mitin, están despedidos. Ella vive en Mérida.

“Ahora, mis tíos en Barquisimeto sí salen a protestar porque ellos trabajan independientemente, pero no han podido salir al trabajo dos días seguidos porque las calles están cercadas por los militares. A los que salen les disparan bombas de lacrimógeno. Ellos me dicen que están como en toque de queda, también me dice mi primo”.

Arduino Fedele, venezolano que llegó a México hace dos años para montar un negocio, y que hoy participa activamente en las protestas pacíficas de la comunidad de venezolanos en México, indica que la última vez que visitó su patria fue en diciembre 2013. Añade que su Navidad “no fue la mejor” de todas.

“No fue el diciembre más contento que pude haber vivido porque ya se veía cierta tensión, los problemas de inseguridad no dejan que nadie salga en las noches. Me tocó ver esa parte de productos de inflación y todo está realmente caro. La gente está guardada en su casa y ya no existe una vida nocturna”.

Además de la escasez de alimentos que los suyos, “y al igual que la gran mayoría de los venezolanos” enfrentan, Arduino Fedele explica que la violencia es ahora lo que más les preocupa.

“Mi familia es de Caracas, viven en el centro de la ciudad y es donde pasan las marchas. Es horrible porque justo al frente del edificio donde viven mis padres ha habido enfrentamientos con heridos, y se han escuchado versiones sobre algunos muertos. Era una zona tranquila e, imagínate, ellos son gente mayor”.

José Francisco y Arduino indican que seguirán apoyando a sus connacionales aunque sea desde el exterior, y seguirán unidos como venezolanos sobre todo en lugares que concurren los de su comunidad, muchas veces antes y después de las marchas, como en el restaurante venezolano El Araguaney, en la calle Atenas 56, colonia Juárez,  Cuauhtémoc, Ciudad de México.

Otros puntos concurridos por muchos activistas, indican, son el restaurante Donde Pablo, en la calle Campeche 122 de la colonia Roma y La Hallaca, en avenida Ejército Nacional 646, colonia Granada, Polanco, Miguel Hidalgo.

La comunidad venezolana en México tiene una cuenta en Facebook donde se pueden apreciar fotos de movilizaciones en San Luis Potosí (SLP), Ciudad del Carmen (Campeche), Villahermosa (Tabasco), Aguascalientes (Aguascalientes) y Cancún (Quintana Roo).

Crisis en Caracas polariza al Senado

La crisis política y la violencia desatada en Venezuela provocó división de enfoques entre las principales fuerzas políticas representadas en el Senado.

Los panistas, todos juntos en la tribuna, exigieron al gobierno mexicano una condena tajante contra lo que llamó la represión del presidente Nicolás Maduro; los perredistas invocaron respeto a la soberanía venezolana y los priistas dejaron en claro que su posición es que las partes retomen el camino del diálogo y el entendimiento para superar este momento difícil para su nación.

Rodeada por todos los integrantes de la fracción parlamentaria del PAN, entre ellos su coordinador Jorge Luis Preciado, la senadora Mariana Gómez del Campo expresó desde tribuna que “exigimos que el gobierno mexicano y su política exterior sean congruentes con la Constitución en materia de derechos humanos y también con los tratados internacionales que hemos suscrito”.

Resaltó que “no es permisible ni tolerable que en estos tiempos donde la democracia y sus valores deberían prevalecer, haya quienes se empeñen en reprimir la protesta social; en criminalizar a la oposición; en atentar contra la juventud”.

David Monreal, del Partido del Trabajo, pidió al pleno que se aplique el principio de la diplomacia mexicana: la no intervención en los asuntos internos de otras naciones; argumentó que corresponde sólo a los venezolanos lograr los acuerdos para terminar con su situación de crisis.

Manuel Camacho Solís, del PRD, bordó su discurso con la misma línea. “En el asunto de Venezuela, este Senado debería definir una posición congruente con los principios constitucionales que deben regir la política exterior de México. La autodeterminación de los pueblos; la no intervención, la solución pacífica de las controversias”, dijo.

El verdeecologista Gerardo Flores, quien tampoco aceptó preguntas de la izquierda, criticó que Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, “esté tratando de usar su imaginación para repartir culpas a sus pares latinoamericanos y señalando, incluso, hasta a México como una sede donde se motivó parte del movimiento que hoy es incapaz de enfrentar”.

La priista María del Rocío Pineda Cochi mostró que el PRI no toma partido e insistió en que lo más saludable es que las partes en conflicto en Venezuela deben retornar al diálogo para terminar con la violencia.

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