Analistas observan con escepticismo el cónclave en Toluca

Afirman que no será una reunión entre “tres amigos”; llaman a centrarse en la región; advierten que hay problemas entre los tres países

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17/02/2014 05:46 José Carreño Figueras
El presidente Enrique Peña Nieto sostendrá un encuentro bilateral con el primer ministro canadiense Stephen Harper. En la imagen, una reunión de 2012.
El presidente Enrique Peña Nieto sostendrá un encuentro bilateral con el primer ministro canadiense Stephen Harper. En la imagen, una reunión de 2012.

CIUDAD DE MÉXICO, 17 de febrero.- La reunión de líderes de América del Norte que se realizará esta semana en Toluca será más importante por sus posibilidades de largo plazo que por lo que firmen los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama; México, Enrique Peña Nieto, y el Primer Ministro de Canadá Stephen Harper.

“Es el momento de enfocarse sobre Norteamérica e ir adelante”, comentó Shannon O’Neil, del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) de Nueva York.

Pero el encuentro se realizará en medio de una atmósfera de escepticismo. “Ésta no será una reunión entre ‘tres amigos’”, apuntó George Condon en el prestigioso semanario político estadounidense National Journal.

De hecho, precisó, “hay problemas entre los líderes de los tres países del continente”.

De acuerdo con funcionarios estadunidenses de alto nivel, “esto va mas allá que nuestras relaciones comerciales. Se trata de trabajar juntos efectivamente en el mundo, como socios y enfatizando nuestros valores e intereses estratégicos compartidos”.

El petróleo puede ser uno de esos intereses compartidos. Los tres países son productores y con perspectivas de mejorar, en una combinación que puede tener un impacto mayor a todos los niveles. “Es una revolución petrolera”, opinó James Lindsay, también del CFR.

“Los tres países somos potencias energéticas”, aseguró una fuente. Y eso tiene también implicaciones de medio ambiente que son parte de la agenda trilateral.

Otro ejemplo de interés compartido puede ser “una nueva iniciativa para ayudar a los países centroamericanos a que mejoren sus economías mientras reducen la violencia”, adelantó por su parte Eric Farnsworth, del Consejo de las Américas-Washington.

Las fuentes estadunidenses mencionaron que habrá conversaciones sobre infraestructura fronteriza, para agilitar el comercio -sobre todo en el caso de México-, conversaciones sobre programas de “viajeros confiables” para acelerar el paso por migración.

Uno de los puntos de interés particular será lo que se aborde y se acuerde, si acaso, en torno a seguridad y muy especialmente en torno a la cooperación entre Estados Unidos y México. “Estamos listos para ayudar” como lo considere útil el gobierno mexicano, dijo.

Los funcionarios estadunidenses indicaron que se discutirá el tema de migración con México y reiteraron que el presidente Obama “sigue comprometido” con una reforma integral.

Pero varios expertos han expresado escepticismo.

De entrada, de acuerdo con Condon, el gobierno estadunidense no está contento con lo que considera como “bloqueo” del gobierno mexicano a “la mayor parte de la cooperación de seguridad estadounidense”, mientras continúan los altos niveles de violencia en el país.

En términos de política comercial “están frente a un dilema interesante: construir sobre el TLCAN y el progreso hecho sin subrayarlo de tal forma que se desarrollen anticuerpos políticos que amenacen estancar futuros progresos”, precisó Farnsworth.

Los presidentes Obama, Peña Nieto y el primer ministro Harper se reunirán el miércoles en un encuentro que de hecho reanuda los encuentros trilaterales y probablemente incluya dos conversaciones bilaterales en lo que algunos quisieran ver como un relanzamiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“Es más fácil decirlo que hacerlo”, comentó Michael Shifter, del grupo Diálogo Interamericano, de Washington.

“Soy muy escéptico”, apuntó por su parte John Bailey, profesor emérito de Gobierno de la Universidad de Georgetown. En su opinión, la base de apoyo para el TLC es muy estrecha, básicamente formada por grandes empresas, “y es visto como un fracaso en Estados Unidos”.

Algunos creen que la agenda del gobierno de Obama está demasiado delimitada por sus problemas domésticos, sobre todo por relaciones con el Congreso que han prevenido su propuesta de reforma migratoria y obstaculizan su política de negociaciones comerciales.

Harper enfrenta el conflicto del visado con México pero también  tiene sus propios problemas con Obama, por las demoras en el proyecto de construcción del oleoducto Keystone.

El encuentro de líderes de Norteamérica no tenía lugar desde abril de 2012, cuando Obama, Harper y el entonces presidente Felipe Calderón se reunieron en Washington.

Desde entonces, ha habido divergencias entre México y Estados Unidos respecto de negociaciones comerciales con Europa, se dio el escándalo en torno al espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) sobre Peña Nieto, en particular, y lo que para algunos es la indiferencia de Obama respecto a las relaciones con México.

Según trascendidos oficiales, el eje de la reunión girará alrededor de temas paralelos de competitividad y comercio regionales, sobre todo de cara a negociaciones con Europa y Asia, así como de seguridad.

De hecho, los tres países son ya economías complementarias y deben operar como región. Pero al mismo tiempo siguen siendo naciones individuales.

“Eso incluye la seguridad de nuestras respectivas fronteras”, indicaron los informantes estadunidenses.

De acuerdo con la visión oficial estadunidense, el énfasis está en las negociaciones con Asia, en concreto el Pacto Transpacífico (TPP), que consideran como una forma de actualizar el TLCAN sin abrir un convenio que a 20 años de su funcionamiento es aún polémico y tiene tantos críticos como en sus inicios.

“Francamente, TPP es una oportunidad de construir sobre la base del TLCAN con la introducción de normas adicionales, por ejemplo, en temas como labor y medio ambiente”, indicaron fuentes estadonidenses.

Eso puede ser particularmente complicado para Obama, que busca sin éxito la autoridad comercial fast track —esto es negociar acuerdos comerciales y someter el resultado completo al Congreso para un voto de sí o no— en busca del acuerdo TPP con Asia o un acuerdo en negociación con la Unión Europea.

Pese a los resultados de la relación trilateral, expertos anticipan que ello no auspiciará muchos abrazos en Toluca.

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