Hacen purga de panistas en embajadas

De las 80 legaciones de México, sólo una es ocupada por un militante de AN; expertos llaman a evitar asignarlas por amiguismo o compadrazgo

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09/02/2014 08:18 Iván E. Saldaña

CIUDAD DE MÉXICO, 9 e febreo.- pEn el primer año del actual gobierno han sido relevados de su cargo casi todos los embajadores panistas que aún estaban en funciones en el último año del sexenio de Felipe Calderón.

Solamente queda en su puesto Tarcisio Navarrete Montes de Oca, en Grecia. De los 43 embajadores recién nombrados, 30 son diplomáticos de carrera.

Como ejemplos de los cambios está el del embajador de México en Canadá, el panista Francisco Barrio Terrazas fue relevado por el priista Francisco Suárez Dávila.

En Chile, el panista Mario Leal Campos fue sustituido por el priista Otto Granados. Al respecto, Hermilo López- Bassols, embajador y experto en derecho internacional, afirma que los diplomáticos de carrera están mejor capacitados para representar al jefe del Ejecutivo.

Purga de panistas en las embajadas

Al cumplirse el primer año del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, casi todas las posiciones de embajadores que políticos o funcionarios ocupaban todavía al último año del gobierno panista ya cambiaron, del blanquiazul al tricolor.

Tan sólo en nombramientos a embajadores en 2013 bajo el uso de su derecho constitucional, el Presidente designó a por lo menos siete priistas y otros funcionarios que, sin pertenecer al Servicio Exterior Mexicano (SEM), han ocupado anteriormente un cargo similar, o en su caso, viajan sólo con experiencia de políticos o funcionarios públicos.

Sin embargo, de los panistas al frente de una de las 80 embajadas de México queda sólo Tarcisio Navarrete Montes de Oca, embajador en Grecia, cargo del que se dice, podría ser relevado para que lo ocupe el exgobernador priista de Veracruz,  Fidel Herrera Beltrán.

En muestra evidente del nuevo listado destaca el cambio del embajador de México en Canadá, el panista Francisco Barrio Terrazas por el priista Francisco Suárez Dávila. En la embajada en Chile el panista  Mario Leal Campos fue sustituido por el priista Otto Granados.

Entre funcionarios que han sido duramente criticados por la opinión pública tras el anuncio de su nombramiento por su poca o nula trayectoria diplomática, destaca el embajador en Reino Unido, Diego Antonio Gómez Pickering.

En la polémica hubo también reacciones sobre el cargo asignado a Felipe Enríquez Hernández, quien fuera legislador y candidato del PRI por la alcaldía de Monterrey. Lo mismo sucedió con el priista Fernando Castro Trenti para la embajada en Argentina.  

En entrevista para Excélsior,  el embajador Hermilo López-Bassols, quien formó parte del Servicio Exterior Mexicano (SRE) casi cuatro décadas,  y la senadora perredista Dolores Padierna Luna, quien forma parte de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, coincidieron en que “algunos” de estos nombramientos funcionan para México en el exterior.

Sin embargo, resaltan que los más adecuados para ejercer este oficio son los diplomáticos de carrera “por su enorme preparación que no se improvisa”.

 

Dolores Padierna Luna, Senadora: “México quedó peleado con el mundo gracias al PAN”

La secretaria de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado destacó que los cargos diplomáticos deben ser asignados en función de la capacidad de la persona, y no dárselos como premio de consolación a quienes no alcanzaron puesto en el gabinete o a los que perdieron una elección

"Ese ha sido el común denominador de los gobiernos: que los cargos diplomáticos los ocupen para personas ligadas a su partido porque no les cupo en el gabinete o porque perdió una elección.”

"No se debe caer en el compadrazgo, en el que gente sin saber a qué va la nombran porque, o son cargos de consolación o son amigos del Presidente.”
Dolores Padierna senadora del PRD

 

—¿Cómo perciben hoy los nombramientos diplomáticos en el Senado? 

—Nuestra preocupación principal es qué política tiene el gobierno hacia el resto del mundo y las personas qué experiencia, qué perfil, qué orientación llevan de México hacia el resto del mundo, y si eso se apega a los principios constitucionales en materia de política exterior.

—¿Qué hay de los retrasos en ratificaciones a embajadores y cónsules generales? ¿Por qué se retraso el nombramiento?

—Porque hubo una presión del PAN para querer meter panistas en la lista de embajadores. Nosotros hemos cuidado que, independientemente de cuál sea su origen ideológico, si pertenecen a algún partido o no debiera priorizarse la experiencia, el que formen parte de una carrera diplomática, que estén conscientes de cuáles son los principios constitucionales y, desde luego, no caer en el compadrazgo, en el amiguismo, en el que gente sin saber a qué va lo nombran porque, o son cargos de consolación, son amigos del Presidente, son compadres del secretario. Esas cosas nosotros hemos cuidado muchísimo que no ocurran”.

—Sin medir preparación académica, hubo críticas a nombramientos por su nula o poca trayectoria diplomática, tal es el caso del embajador Gómez Pickering, Felipe Enríquez Hernández, Castro Trenti, entre otros.

­—Yo creo que ese ha sido el común denominador de todos los gobiernos, más de los panistas, pero la herencia viene desde el PRI y hoy día se repite de nueva cuenta el que los cargos diplomáticos, que son tan importantes, los ocupen para personas ligadas a su partido porque no les cupo en el gabinete o porque perdió una elección y no pudo quedar de candidato, entonces lo mandan de embajador. Este tipo de práctica tiene que señalarse, tienen que quitarse.

      “Sin embargo está la otra parte: que algunas de las personas que usted menciona me parece que caerían en eso y unos poquitos en esto que le comentaré: el Servicio Exterior Mexicano debe de tener gente de carrera, formar parte de un cuerpo diplomático con experiencia; sin embargo eso significaría que serían siempre los mismos, tiene que renovarse, tiene que siempre, en cada listado, aparecer una o dos personas nuevas que formen parte del cuerpo diplomático también por la renovación, también por la ampliación, también para varias personas vayan obteniendo experiencia.

      “Si tienen el estudio, el nivel académico, el conocimiento de a lo que van, si conocen bien a nuestro país y lo que tienen que hacer en el país al que los mandan, me parece que es correcto meter gente nueva. Aunque, meter gente nueva no necesariamente se tiene que decir de un partido y porque perdió la elección. Ese tipo de dificultades, para lo que se ha utilizado siempre el Servicio Exterior Mexicano, tiene que ir extinguiéndose. Si bien es una práctica que no podemos erradicar de tajo, en cada listado que nos someten a consideración lo señalamos para irlo quitando.

-¿Cómo es este señalamiento o con quién, senadora?

—Nosotros se lo hacemos directamente al secretario de Relaciones Exteriores. Yo he tenido desayunos con él y prácticamente le planteo siempre dos cuestiones: una es la urgente necesidad  de un cambio, de un viraje en la política exterior.  México quedó peleado con todo el mundo gracias a los panistas. Se pelearon con América Latina, andaban de pleito con China y quedamos muy mal en Europa. El cierre de Calderón, en materia de política exterior, fue reprobado.

      “Nuestras conversaciones con el nuevo secretario son que tiene la obligación de hacer un viraje en la política exterior. Los lineamientos, por ejemplo, para América Latina es considerarnos nosotros como un país latinoamericano, por lo tanto, reconstruir todas las relaciones diplomáticas con todos los países, aprender, abrevar de las experiencias latinoamericanas en países que van para arriba; a solucionar los conflictos que causaron Fox y Calderón con Cuba, Venezuela y con Brasil, etcétera.

      En algunos casos el canciller sí se ha preocupado para que el perfil obedezca a determinados criterios, en algunos no, son los menos afortunadamente.

-¿Con el canciller han tratado casos en especial?

—Si es diplomático que cubre el perfil no hay problema, pero si no, y llama la atención, inmediatamente hablamos con el secretario.

     “Uno le dice: piensa en el perfil porque para este país se requiere esto, en fin... Al final de cuentas sí se han colado dos o tres con este perfil sin experiencia, que es más bien por amiguismo, por compromiso político que por su trayectoria o experiencia. Eso nos preocupa y son a los embajadores que tenemos con lupa, bajo la lupa; ellos no lo saben pero nosotros sí tenemos un seguimiento de la política que están aplicando.

—Se realizó apenas la XXV Reunión de Embajadores y Cónsules.

—Estuvimos muy al pendiente de la Reunión de Embajadores y Cónsules  que hubo con todo el gabinete y que cerró Peña Nieto apenas hace unos días. Nos preocupó muchísimo la orientación que da el canciller hacia los embajadores y cónsules, pues es de que se conviertan en brokers, que se conviertan en vendedores de petróleo, en negociantes, en contratistas, y los embajadores y cónsules no son para eso, no eso lo que les ordenó la Constitución; hay una confusión tremenda.

 

Hermilo López-Bassols, embajador: “Existen las recompensas y los destierros políticos”

"Para muchos el dilema es: el embajador de carrera y el embajador que no es de carrera. Yo creo que tenemos que respetar la voluntad presidencial.”

"En principio, los individuos del Servicio Exterior Mexicano están mucho más calificados para representar al Ejecutivo.”

Hermilo López-Bassols, embajador

 

­—Se dice que algunos nombramientos diplomáticos son en pago de favores políticos, ¿usted qué opina?

—Éste es un tema que tiene mucha tinta y muchos años de plantearse, pero yo creo que debo partir, como abogado que soy, de un elemento fundamental: en la división de poderes, el poder Ejecutivo tiene la facultad de nombrar lo que hace tiempo llamaban ministros de delegaciones, ahora son embajadores y cónsules generales; es una facultad indisputable del Presidente de la República.

     “Por lo tanto en esa facultad existen dos figuras como en muchos otros países. Recompensas políticas, destierros políticos, los calificativos que se señalen, el hecho es que el Presidente de la República, o recibe primero una proposición del canciller de designación del embajador y después del sitio donde sería eventualmente ubicado en el exterior, o el Presidente hace su propia reflexión, su propia ponderación de las personas que considera viables que no necesariamente son de filiación del partido político de quien está en el poder, algunos no han tenido filiación política y fueron invitados por el Presidente de la República”.

—¿Cuál es el dilema, entonces?

—El tema del dilema es para muchos el embajador de carrera y el embajador que no es de carrera. Yo creo que tenemos que respetar la voluntad presidencial y constitucional, absolutamente.

     “Por otro lado, nuestra carrera es un oficio que requiere de una enorme preparación, no se improvisa y, por lo tanto, nosotros sí sostenemos que están, en principio, mucho más calificados los individuos que representan al jefe de Estado en el exterior que provienen de las filas del Servicio Exterior Mexicano que los que no provienen del mismo, porque derivan de circunstancias que son muy particulares.

      “Eso no quiere decir que no hayamos tenido hombres de extraordinaria talla (y que no son de carrera diplomática). Los tuvimos y los tenemos el día de hoy. Puedo decir el caso de Cuba, con Juan José Bremer”.

—Hemos visto dilación en el Senado para las ratificaciones...

—Hay que hacer un enorme esfuerzo por tener cautela, por que las ratificaciones no sean juegos de poder, sino que son juegos de valor. Que no se trate de ‘te voy a apoyar con determinada situación a fin de que me des en otro lugar (una embajada) si no retengo el proceso de ratificación’; como lo sabemos que ocurrió en el año pasado con diez nombramientos. Eso me parece que es totalmente censurable.

—¿Qué formación es la que no se improvisa?

—Hay cargos donde se requiere de una enorme sensibilidad. A los que por alguna razón nos ha tocado un sitio muy complicado para los intereses nacionales, que deben permanecer como el criterio principal de nuestra política exterior. Yo explico mi  caso en El Salvador. Hay que tener una enorme sensibilidad política para poder manejarse en un momento de crisis, de guerra civil, de conducirse con respeto ante la autoridad, de conducir a nuestro gobierno una relación con las fuerzas que se encuentran en la lucha,  y finalmente acercarnos a la mesa como el Grupo Contadora lo hizo, y después de tener la gran honra de la firma de los acuerdos de Chapultepec”.

—¿Y cómo se adquiere esa sensibilidad?

—Yo creo que nosotros tenemos una disciplina, por supuesto, por el solo hecho de haber presentado el examen que requiere de una preparación académica. Por el otro lado, un largo periodo —que difícilmente es menor de los 20 años— desde el ingreso hasta el ascenso del embajador en que esa persona va a tener una enorme disciplina dentro y fuera, formación, el privilegio de tener la conducción de la titularidad de las misiones donde nos encontramos o en oficinas en el interior con hombres preclaros como Antonio Gómez Robledo, Alfonso García Robles. Ciertamente apoya mucho más para ese quehacer la formación diplomática y la experiencia diplomática.

     “Sin embargo no estamos distanciados con la situación de los embajadores nombrados fuera del Servicio Exterior Mexicano, son un elemento muy útil e importante, posiblemente en representaciones del mundo sea acertado su nombramiento.

—Si pudiera enlistar aspectos que distingan a un diplomático de carrera, ¿cuáles serían?

—Decía don Alfonso y muchos de nuestros diplomáticos de los años 50 y 60: tacto y discreción, aunque esa frase la leí en una carta de Maximiliano y la publico en mi obra Historia Diplomática de México. Pero yo creo que sí las dos cosas.

     “Tener también prudencia, tener la paciencia, tener la sabiduría, tener la oportunidad, y yo diría que uno de los elementos fundamentales además de buen juicio que todo ser humano debe tener para esos cargos es la cultura.

     “Si el hombre no tiene esas primeras herramientas de trabajo como son su prudencia, su sensibilidad política y su preparación intelectual, no tiene qué hacer nada en el exterior, mejor que se quede adentro.

—¿Qué opina de las críticas que señalan a los embajadores como vendedores de las reformas?

—Ratifico lo que dije. Los embajadores son representantes del jefe de Estado, el Ejecutivo dirige la política interna y la política exterior. Por tanto, nuestros representantes tienen que representar los intereses del Estado mexicano.

 

Mensaje al mundo

El pasado 10 de enero, el presidente Enrique Peña Nieto pidió a embajadores y cónsules transmitir al mundo las transformaciones que está viviendo México:

“Además de representar a nuestra Nación ante otros países u organismos internacionales, así como defender los derechos de los mexicanos en el exterior o, también se requiere el oficio de nuestros embajadores y cónsules para transmitir el rumbo claro que tiene nuestro país”, dijo.

El objetivo, agregó, es proyectar en todas las latitudes al verdadero México, más allá de estereotipos o generalidades.

“Su misión es que el mundo conozca las fortalezas de nuestro país, así como los cambios que está llevando a cabo para liberar todo su potencial.”

Dijo que el nuevo México tiene las siguientes ventajas competitivas:

1.  Es una democracia plena, capaz de vivir transiciones de gobierno pacíficas y ordenadas.
 

2.  Es una democracia que trasciende lo electoral con instituciones sólidas y madurez política para construir acuerdos transformadores.

3.  Para fortalecer esta condición, el gobierno de la República ha impulsado reformas en materia político-electoral y de transparencia, que ya han sido aprobadas por el Congreso.

4.  México es la segunda economía de América Latina, la cuarta del continente y la décimo cuarta a nivel mundial.

5.  Tenemos estabilidad macroeconómica desde hace más de 15 años, resultado de una política monetaria autónoma, un tipo de cambio flexible, finanzas públicas sanas y un sistema financiero robusto.

6.  Somos una economía abierta que compite a nivel global, comprometida con el libre comercio, la libre movilidad de capitales y la integración productiva.

7.  Poseemos un invaluable capital humano y condiciones demográficas óptimas para impulsar el crecimiento económico de nuestro país.

8.  Nuestra población tiene una edad media de 27 años, que contrasta con la que tienen países como Estados Unidos, que es de poco más de 37 años; o Japón, con más de 45 años.

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