Drama por billete falso: 'No me vuelve a pasar, compraré mi plumoncito'

Hace dos años, Esperanza Reyes Aguillón fue a comprar un cuaderno y al pagar lo hizo con un billete falso de cien pesos, fue detenida y llevada a las Islas Marías

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31/01/2014 09:59 De la Redacción

CIUDAD DE MÉXICO, 31 de enero.- “En la cárcel hay demasiados casos como el mío, sentencian por sentenciar, no defienden a uno, nos tocó la de perder”, afirmó Esperanza Reyes Aguillón, liberada al beneficiarse del programa de reinserción social en libertad, tras permanecer casi dos años —de cinco a los que fue condenada— en la cárcel, por pagar con un billete falso de cien pesos.

Entrevistada por Adela Micha para Grupo Imagen Multimedia, Esperanza, de 40 años y madre de dos hijos, narró que fue detenida luego de pagar una libreta que le habían pedido su hija para tareas.

Me hicieron esperar para darme la feria (el cambio). Pedí que me devolvieran mi dinero y, yo les regresaba la libreta, cuando de pronto me tomaron por el hombro y un hombre me dijo que no podía irme, le dije que no me estaba yendo, que ya había pagado, cuando la señora me dijo que le estaba pagando con un billete falso. Ahí empezó mi pesadilla”, comentó.

Me meten a la papelería, no transcurren ni cinco minutos cuando la avenida estaba llena de camionetas; le dije a la señora que pensara que yo tenía niños chiquitos, ella me contestó que eso hubiera pensado yo antes de dedicarme a esto, pero yo trabajaba en un restaurante y en casa. La señora se fue conmigo con todo. El billete me lo habían pagado y nunca me percaté que ese dinero fuera falso".

De San Luis Potosí, me trasladaron a Tepic, Nayarit, donde estuve tres meses en las Islas Marías. Cuando estuve de interna, nadie me defendió. En las Islas Marías, donde pasé 11 meses nunca me pidieron nada, ni pruebas. Yo pensé que como no tengo quien me defienda me iba a llevar toda la sentencia".

Durante el traslado a Tepic, nos traían a gritos. Yo sufrí golpes, me lastimaron la columna y una rodilla, pedí pastillas pero nunca me dieron nada. Llegué con la presión baja y un soplo en el corazón, pero no se compadecieron”, sostuvo.

En las Islas Marías, “me dijeron que no tenía derecho de nada, ningún beneficio, que tenía que purgar mis cinco años.

Cuando me trasladaron a San Luis Potosí, de regreso, yo no lo creía. Pude ver a mi hermana y a mis hijos”.

Esperanza Reyes fue apoyada por la Barra Mexicana de Abogados, en particular, José Mario Vargas; sus hijos, ahora de 10 y 7 años fueron cuidados por su suegra.

Cuando me llamaron para liberarme, estaba esperando la cena, me apresuré a tomar mis cosas. Ahora lo que quiero es trabajar. No me vuelve a pasar, me voy a comprar mi plumoncito (para detectar billetes falsos). Es muy duro, fueron dos años. Estar en la cárcel es algo que no le deseo a nadie”, concluyó.

Fg

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