Comandante 5, líder de las autodefensas: nos necesita el gobierno

“Sufrimos siete años de extorsión” dice el líder de las autodefensas en Parácuaro

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20/01/2014 05:46 Julio Ramírez/ Enviado

PARÁCUARO, 20 de enero.— Así es la vida en Tierra Caliente: un día administras 70 hectáreas para la siembra de limón, al otro cargas un AK-47 en la mano y una imagen de la Virgen de Guadalupe en la otra y eres insurgente. Así fue el 24 de febrero pasado para el Comandante 5: “Cuando empezamos éramos 15 por la mañana, a la una de la tarde éramos tres mil y a las 8:00 de la noche éramos cinco mil”. Ese día surgió la autodefensa.

La idea rondó en su cabeza varias noches. Había que rebelarse y existían las condiciones. Los ganaderos y migrantes pondrían el dinero, los jornaleros resguardarían zonas alejadas en una estrategia conocida como defensa rural y los pobladores deberían estar al pendiente de salir de sus casas cuando fuera necesario para defender a las comunidades. Al principio, recuerda, trabajó directamente con el doctor José Manuel Mireles. Hoy es uno de los 30 liderazgos que tiene el consejo de autodefensa.

El Comandante 5 está atento a cualquier ruido: “¿Quién anda allá?”.  En su cabeza suenan las campanadas para salir en apoyo de los grupos de autodefensa en contra de Los Caballeros Templarios, del Ejército o de quien sea que se declare en contra de su causa: recuperar la libertad para producir y vender. Sólo en Parácuaro “saldrían como cinco a seis mil gentes”, en caso de alerta.

A esta región no llegará nunca el Ejército a desarmarlos, pues de tan alejado que ha estado desde siempre sus elementos no saben andar en las brechas. Tienen ventaja, dice, por eso los militares deberán trabajar con autodefensas. “No tienen de otra”.

“El gobierno es un estorbo, viene a estorbar, viene a hacer show, un circo, un teatro. El gobierno solo no puede. Necesitamos que él nos apoye y nosotros apoyarlo”. Para el mando de la autodefensa en Parácuaro, la incursión de las fuerzas federales ha sido una falta respeto.

“Siempre les decimos cómo vamos, a dónde vamos, nos detenemos, ‘mire, coronel, somos tantos, vamos a tal lado’. Lo estamos haciendo siempre con respeto. Y nos están matando gente”. Un día antes de la charla, en un intento por desarmar a los guardias comunitarios en la comunidad ejidal de Antúnez, Rodrigo Benítez Pérez y Mario Torres Pérez, dos jornaleros que se dedicaban al corte de limón, perdieron la vida en el operativo federal.

Recuerda que fueron al menos siete años de extorsiones y diferentes abusos contra pobladores. La gente se sentía sola y la autodefensa les ayudó a recuperar su libertad. La llegada de las fuerzas federales le provoca una pregunta: “¿Por qué hasta ahorita?”.

Si los abusos y las extorsiones de Los Caballeros Templarios regaron la pólvora por todos lados, los ánimos encendidos de la Tierra Caliente condujeron el chispazo que dio luz al levantamiento armado en Michoacán. La jugada maestra del movimiento de autodefensa es el ingreso en Apatzingán, identificado como bastión templario y en donde se desarrollan las principales actividades económicas de Tierra Caliente.

En el pantalón tiene sujetos un radio y una BlackBerry, y en la bolsa carga un teléfono Nokia azul para dictar instrucciones. En el cinto trae afianzada su pistola favorita, una escuadra Colt .38 Súper, modelo Golden Cup: “Mi copa de oros”. Tiene las cachas plateadas y un búfalo dorado.

“Y así llegó la gente y se empezó a unir más y más”, cuenta el Comandante 5, mientras camina por una residencia que perteneció a un capo templario conocido como El Botas, que era jefe de plaza en Parácuaro para la organización criminal. Los autodefensas que lo acompañan se recuestan con los zapatos puestos en los sillones de terciopelo y juegan con sus dedos en el piano.

Al menos 30 miembros de la autodefensa están en la residencia a las órdenes del Comandante 5. También hay mujeres. “Vayan por pinol, compren unos pollos para comer. Necesitamos que esto quede bien limpiecito, por favor”. Las mujeres toman 400 pesos que les da el mando de la autodefensa y van por la encomienda.

Todo mundo sabe en dónde están “los malos” y por eso “estamos hartos”, afirma. Desde Google Maps, se aprecia la alberca con forma de bota, capricho del capo de Parácuaro para su mansión, ubicada a unos metros del Palacio Municipal y que ahora es el centro de operaciones de las guardias comunitarias.

El respaldo de los pobladores de Tierra Caliente es la columna vertebral del movimiento. El Comandante 5 realizó una asamblea para avisar a los paracuarenses de la incursión de la Policía Federal, que llegaría en respaldo del patrullaje a ese poblado:

“Analicen lo que es un autodefensa que nada más quiere ayudar. Nada más que nos miran con otra cara, que somos del cártel de Jalisco, que somos un grupo de paramilitares, los verdaderos autodefensas somos ésos que sufrimos.

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