Cultura indígena debe prevalecer, asegura Luis Héctor Álvarez

Integrante de la primera Cocopa, el panista afirma que el autoritarismo propició la aparición del EZLN

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31/12/2013 05:33 Héctor Figueroa
Luis H. Álvarez (atrás, de camisa blanca), dos veces presidente nacional del PAN, fue miembro de la primera Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) para Chiapas.
Luis H. Álvarez (atrás, de camisa blanca), dos veces presidente nacional del PAN, fue miembro de la primera Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) para Chiapas.

CIUDAD DE MÉXICO, 31 de diciembre.- Para el Partido Acción Nacional (PAN) el surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) fue producto del régimen autoritario del PRI que imperó en el país durante décadas.

De acuerdo con Luis Héctor Álvarez (líder moral del PAN), el rezago de la población indígena en México fue el caldo de cultivo para que en el sureste surgiera un movimiento armado que reivindicara como ideología los preceptos del caudillo Emiliano Zapata.

En su libro Corazón indígena. Lucha y esperanza de los pueblos originarios de México (Fondo de Cultura Económica, 2012), Álvarez reseña el papel que jugó como mediador ante los zapatistas.

Detalla cómo desde la doctrina social cristiana —que abandera el PAN— se vio al grupo armado surgido el 1 de enero de 1994, aunque precisa que Acción Nacional nunca justificó la lucha armada, ni mucho menos la represión gubernamental.

“Durante mucho tiempo prevalecieron en Chiapas secuelas de variados y seculares agravios. Visité esa entidad por vez primera en 1958, en el marco de mi campaña por la Presidencia de la República, y en esa visita advertí las graves condiciones de inequidad social, muy evidentes desde esa época.

“Mientras que en otros lugares se sucedieron la Independencia, la guerra de Reforma, la Revolución mexicana e inherentes transformaciones sociales y políticas, en Chiapas muchas cosas continuaron igual, sobre todo la marginación indígena. Mexicanos por decisión propia, la mayoría de los chiapanecos demandaron históricamente la equidad y justicia que por mucho tiempo se les negó”, escribió.

Luis H. Álvarez pasó los últimos 19 años en calidad de legislador y funcionario, siempre ocupado en la problemática indígena, como en 1994, cuando como senador formó parte de la primera Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) para Chiapas.

Entrevistado por Excélsior en julio de 2012, con motivo de la publicación de su libro, el político originario de Chihuahua aceptó que México todavía tiene una gran deuda con los indígenas, por lo que llamó a no bajar la guardia en este rubro.

“Debemos recordar también que la falta de democracia fue un factor que contribuyó a la inconformidad indígena. El EZLN, por ejemplo, se pronunció contra un régimen que predominó durante más de 70 años. Durante el periodo de alternancia (2000-2012) se tuvo la actitud de escuchar y atender las legítimas demandas de los pueblos originarios.

“Ese esfuerzo debe ser continuado, porque es necesario reconocer que hay mucho por hacer para lograr su desarrollo, así como para garantizar el pleno respeto a sus derechos fundamentales, tanto individuales como colectivos”, apuntó el reconocido panista.

Para don Luis la lucha armada no debe ser el método para que los indígenas adquieran mejores condiciones de vida, pero ve en el subcomandante Marcos el mérito de la persona que puso en la agenda nacional el tema indígena en primer orden.

“El subcomandante Marcos tuvo el mérito de poner sus palabras y sus habilidades de comunicador al servicio de una causa de primer orden. Se le debe reconocer el mérito de promover un firme llamado de conciencia sobre las inadmisibles condiciones de marginación y rezago de los pueblos originarios de nuestro país”, dijo a este diario.

El ex integrante de la Cocopa señaló que los pueblos originarios no deben ser asimilados por la cultura mestiza, como se pensó erróneamente durante la mayor parte del siglo pasado, sino que los diferentes grupos étnicos deben prevalecer con sus  lenguas y toda su riqueza cultural, lo cual le da vida y sustento a nuestro país.

Álvarez fue también, durante el sexenio de Vicente Fox, coordinador para el Diálogo y la Negociación en Chiapas; con Felipe Calderón estuvo al frente de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y hasta hace poco más de un año fue consejero de la Presidencia para la Atención de Grupos Vulnerables.

“La perspectiva de la vulnerabilidad es sólo un modo de mirar a los pueblos indígenas. Es actitud equivocada caracterizarlos sólo desde la perspectiva de sus carencias. Se enumera con facilidad aquello que no tienen: bienes materiales, desde luego; pero son poseedores de una riqueza intangible, espiritual, que se manifiesta en sus lenguas maternas y en sus muy variadas manifestaciones culturales, que han permanecido a través del tiempo.

“El espíritu de lucha de los pueblos indígenas y la fortaleza de su cultura son las principales claves de su sobrevivencia y su tenacidad por lograr un lugar digno en México, derecho que por mucho tiempo se les negó”, expuso don Luis.

—Actualmente ¿cuáles son los temas más urgentes que se deben atender respecto a la población indígena, la educación, el rezago social, la falta de oportunidades? —se le cuestionó.

—Las tareas son múltiples y ninguno de los rubros que usted señala se debe soslayar. Lo importante es que las acciones se realicen siempre en consulta con los pueblos originarios. Las comunidades saben bien cuáles son sus prioridades y éstas no son necesariamente las mismas en una comunidad tzotzil de Chiapas o en una población rarámuri de Chihuahua —concluyó.

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