20 años EZLN: misión, evitar las balas

El hoy obispo de Saltillo, Raúl Vera, realiza un balance del papel que desempeñó la Iglesia en el proceso de paz entre el gobierno y el EZLN

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30/12/2013 05:49 Juan Pablo Reyes
El obispo Samuel Ruiz fue designado obispo de Chiapas en 1959, donde estableció un sistema de ayuda de la Diócesis hacia la población indígena.
El obispo Samuel Ruiz fue designado obispo de Chiapas en 1959, donde estableció un sistema de ayuda de la Diócesis hacia la población indígena.

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de diciembre.- “Mediar entre las partes” fue la función principal de la Iglesia católica ante el levantamiento armado, hace ya dos décadas, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), así lo consideró uno de los principales testigos de la situación que vivió Chiapas durante esa época: el obispo Raúl Vera.

El líder religioso explicó a Excélsior que durante los días de auge del conflicto entre el Gobierno federal y el EZLN, encabezado por el subcomandante Marcos, desde la Conferencia del Episcopado Mexicano se creó una comisión especial para coadyuvar en lograr la paz en Chiapas, la cual tenía interlocución con las autoridades federales y con el Vaticano. En entrevista, el jerarca católico reiteró que la Iglesia siempre estuvo luchando para que la solución al conflicto en esa entidad se diera desde la justicia.

“El papel fundamental de la Iglesia fue la mediación de paz, desde un principio don Samuel inmediatamente se ofreció, junto con otros obispos, a mediar en el conflicto. Debíamos encontrar la solución para la paz por la vía de la justicia, se trataba de no permitir que se usara la fuerza, ese fue nuestro papel”, detalló el ahora obispo de Saltillo.

A mediados de 1995, Vera López fue promovido por la Santa Sede como obispo coadjutor de San Cristóbal de las Casas, diócesis que en ese entonces estaba a cargo del obispo Samuel Ruiz, con el objetivo de observar las actividades de Tatic y, a decir de algunos expertos, neutralizar el liderazgo de Ruiz García en la localidad, acción que no se dio.

Tras ser inquirido sobre las discordancias presentadas al interior de la Conferencia del Episcopado Mexicano, presidida entonces por el futuro cardenal Adolfo Suárez Rivera, sobre este tema Raúl Vera reconoció que “hubo algunos hermanos que se radicalizaron contra don Samuel (Ruiz)” y surgieron acusaciones, nunca probadas, contra el obispo de San Cristóbal de las Casas de que éste usaba dinero proveniente de agencias internacionales católicas.

“Sí había (al interior de la CEM) algunas visiones radicalizadas que sí creían que don Samuel era el responsable del conflicto”, reveló el mitrado.

El diálogo en Catedral

Raúl Vera habló sobre el proceso de diálogo iniciado al interior de la Catedral de San Cristóbal de las Casas, en el que estuvieron presentes el obispo Samuel Ruiz, como mediador; Manuel Camacho Solís, comisionado para la Paz en Chiapas, y el subcomandante insurgente Marcos.

“En ese momento el diálogo era solamente una ventanilla de peticiones, pero poco a poco el diálogo se fue instrumentando para hacer mesas en donde se discutieran temas medulares como la justicia y una ley indígena y que se respetara su cultura y otros temas, como el territorio, etcétera. “México no soportó que se tenía que hacer una transformación muy integral del tema de la justicia y de la democracia en nuestro país para que realmente eso se compusiera y entonces optaron por la guerra de baja intensidad”, expuso.

Samuel Ruiz

La figura de Samuel Ruiz es fundamental para analizar el conflicto chiapaneco, pues el obispo tenía una idea clara de un proceso de emancipación del mundo indígena dadas la condiciones de injusticia y exclusión social que sufrían en pleno siglo XX.

“Ya don Samuel Ruiz había participado en el Concilio Vaticano II, había aceptado las reformas de la Iglesia. Samuel Ruiz empezó a aplicar el Concilio en su diócesis, lo que resultó en un gran diálogo entre pueblos indígenas”.

Raúl Vera consideró que el papel de Samuel Ruiz en Chiapas fue ejemplar, pues “simplemente hizo una evangelización muy seria entre los indígenas y con un sistema de formación continua que buscaba cultivar a indígenas que practicaran el Evangelio.

“Por eso, el movimiento zapatista adquirió presencia en el mundo entero, pues eran hermanos que hablaban de dignidad humana, que hablaban de derechos, no eran violentos, nunca se fueron contra la sociedad civil. Quienes se fueron contra la sociedad civil fue el Ejército mexicano con sus paramilitares”.

Las deudas

El ahora obispo de Saltillo aseguró que el levantamiento zapatista tuvo éxito, pues generó una conciencia social “muy grande” y fue un parteaguas para el país que generó el ejemplo de la búsqueda de paz por la vía de la justicia.

“(Queda pendiente) la deuda de la Ley Indígena, que sigue teniendo a los indígenas como objeto de derechos y no son sujetos de derechos y no son sujetos constructores de su propia historia. La gran deuda es que los indígenas siguen sufriendo de injusticias, siguen marginados, siguen fuera del país, no son ciudadanos completos. Ésa es la principal deuda, la desigualdad contra la que ellos se levantaron ha aumentado, la violencia hacia los hermanos indígenas continúa. Ellos siguen en las mismas”.  

El obispo Raúl Vera fue testigo desde 1994 de la situación que se vivía en Chiapas, acompañó a Samuel Ruiz en la búsqueda de paz en la región y fue donde pudo observar el trabajo de Tatic detenidamente. En 1999 el papa Juan Pablo II decidió removerlo y enviarlo como obispo titular de la diócesis de Saltillo, Coahuila.

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