Bullying o el reflejo violento del país

La CNDH llama a considerarlo un delito; legisladores ven un problema de salud pública; exhortan a padres a prevenirlo

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08/12/2013 08:02 Andrea Meraz
Los actos de acoso escolar no tienen distinción, pueden manifestarse tanto en escuelas públicas como privadas. Foto: Archivo
Los actos de acoso escolar no tienen distinción, pueden manifestarse tanto en escuelas públicas como privadas. Foto: Archivo

CIUDAD DE MÉXICO, 8 de diciembre.- Las agresiones entre estudiantes son un reflejo de la violencia que permea a México, alimentada por la negación o indiferencia en escuelas, el rezago en políticas públicas y la falta de atención de padres de familia hacia los educandos, coincidieron especialistas.

Más allá de realizar estadísticas que comprueben si existe un aumento o disminución del ahora llamado bullying, este fenómeno social no sólo afecta a la víctima, también al agresor, las familias de ambas partes y el entorno escolar.

Especialistas en materia de derechos humanos, salud y sociología consultados por Excélsior coincidieron en que para eliminar y prevenir esta problemática es necesario llevar a cabo esfuerzos mayores entre los tutores, instituciones educativas y alumnos, pues a pesar de haber información suficiente las agresiones son cada vez más violentas y recurrentes.

Los actos de acoso no tienen distinción:  pueden manifestarse tanto en escuelas públicas como privadas; las causas principales para su desarrollo son la discriminación y la nula tolerancia, indicaron.

Un sondeo realizado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y presentado por  el subsecretario de Educación Media Superior, Rodolfo Tuirán, revela que en este grado a nivel escolar siete de cada diez alumnos han sufrido algún tipo de violencia en las aulas.

Por otra parte, cifras proporcionadas por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación revelan que de 2011 a la fecha han recibido 51 quejas sobre casos de bullying; de 18 casos recabados en 2013, diez corresponden a escuelas públicas y ocho en privadas.

Discriminación y desigualdad, motor del acoso escolar

En una relación violenta, ya sea física o sicológica entre jóvenes en centros escolares, existe una “carga de estereotipos, prejuicios o valores aprendidos negativos en agravio de algunas personas”, expresó la directora general adjunta de Quejas y Reclamaciones del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), Hilda Téllez.

¿Por qué se bullea? Porque se es una persona pobre, porque es una persona indígena, o con nivel socioeconómico bajo, que visiblemente no es similar al del grueso del espacio”, ponderó.

En los casos que han sido recibidos por el Conapred, obviamente tienen un vínculo estrecho con el  de la discapacidad que una persona tiene, como una enfermedad mental, física o metabólica.

La apariencia física, la condición social o económica serían las causas que seguirían después de la situación de discapacidad que originan que los niños y niñas jóvenes sufran violencia escolar o bullying”, manifestó.

En la educación escolar consideró  de vital importancia plantear programas que incluyan temas de inclusión, igualdad, respeto y entendimiento a la diversidad social, pues sin ésta última puede fomentarse la violencia entre jóvenes.

Sí es importante que en la educación, además de estas estrategias de resolución no violenta de conflictos, también se incorporen este tipo de esquemas de respeto, inclusión donde se pueda entender las diferencias de todas las personas. Insisto en la parte educativa, fomentar mucho más el tema de la desigualdad económica, clase y social, ese es uno de los factores que mucho más ha incrementado la violencia en los últimos tiempos”, manifestó.

Sin dar postura respecto de si se ha aumentado o no el número de alumnos acosados, agregó que por ahora es “mucho más fácil visibilizar estas agresiones”.

—¿Debe considerarse como un problema de salud pública?

—Esto es algo que le tocaría definirlo a las instancias de salud propiamente, pero sí es un problema grave que tiene que ser considerado.

Entorno escolar permisible o autoritario

Uno de los problemas que viven actualmente los planteles educativos públicos o privados es tener “demasiados alumnos por cada adulto” y el trabajo de vigilancia no lo puede realizar adecuadamente, lo que posibilita el acoso escolar entre estudiantes, indicó el catedrático de la Universidad Iberiamericana, Sergio Molano.

Además, los métodos de enseñanza de cada plantel son factor clave para el desarrollo estudiantil. El especialista en sicología comentó a Excélsior que para no caer en la problemática, las instituciones educativas deben ser “equilibradas”, es decir, no ser totalmente autoritarias, ni tampoco muy permisibles.

Las escuelas donde se fomenta la competencia, donde buscan que sus alumnos sean competitivos, incluso a costa de otros, son escuelas donde los fenómenos de bullying se presentan más. Las escuelas demasiado autoritarias tienen elementos que favorecen el bullying”.

Hay espacios escolares que toman decisiones como correr a todos los chicos que presentan algún problema, tolerancia cero le llaman, pues precisamente por la falta de tolerancia es que fomentan actitudes violentas”,  argumentó.

El bullying, dijo, es un reflejo de la sociedad y no un problema de los videojuegos.  Si en el entorno se vive un padrón de corrupción  y la violencia es cotidiana “es probable que también se normalice la violencia en la escuela”.

Es  ingenuo pensar que solamente los videojuegos favorecen la violencia y el hostigamiento y no. Hay muchos elementos alrededor y este asunto tiene dos aspectos: la primera es si los niños pasan demasiado tiempo en ellos limitan sus posibilidades de socialización porque no están aprendiendo a comunicarse, a socializar, a ser tolerantes. El otro, que tenemos claro los psicólogos es que hay modelos y los niños aprenden a partir de ellos. Los personajes de los videojuegos se pueden convertir en modelos de los niños”, dijo el también especialista en desarrollo humano.

—¿Debe considerarse como un problema de salud pública?

—El bullying es una consecuencia de la violencia, es cuestión de poder. El fenómeno general de la violencia y la tolerancia a la violencia es lo que provoca nuestros problemas de salud, entre ellos el bullying, entonces sí podría ser un problema de salud pública.

Se minimiza el problema y padres no escuchan a sus hijos

“En un ejercicio de libertades, hemos perdido los límites”, declaró la presidente del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México,  Jacqueline L’Hoist, al ser cuestionada sobre el particular.

Incluso, ejemplificó, son los padres de familia quienes muchas veces al escuchar a sus hijos hablar sobre violencia escolar son totalmente indiferentes y existe una negación a reconocer el tema tanto en el núcleo de la víctima como del agresor.

Se enoja la familia porque le hicieron bullying; dicen, ‘no te dejes, qué te pasa, te lo mereces’. Otra es una profunda indiferencia, los padres ni se enteran que sus hijos son sujetos de agresión en la escuela”, expresó.

A pesar de la información  proporcionada por diversas instituciones sobre el bullying, “hay niños que no saben qué es la discriminación” y esta pequeña diferencia de no distinguir los conceptos provoca el acoso escolar.

“Los niños saben perfectamente qué es el bullying”, sin embargo los adultos no les dan la seguridad para denunciar que son víctimas.

Las escuelas también son clave para el desarrollo de la violencia en las aulas. Jacqueline L’Hoist informó que algunos planteles niegan que exista la problemática en su espacio.

Las escuelas niegan que en sus planteles haya bullying, les encanta negarlo. En una escuela que niega que hay bullying, no metas a tus hijos, porque no está observando las conductas que se dan entre las personas jóvenes”, argumentó.

Estas conductas “son algo que quedará marcado en el núcleo de la familia”, debido a la afectación que tiene ya sea de manera sicológica o física al llegar, en casos más graves, al asesinato o al suicidio, aseveró.

Padres de familia son papel trascendente

La Unión Nacional de Padres de Familia, A. C. (UNPF) reconoce que el actor principal en la prevención de la violencia entre jóvenes son los tutores. En voz de su presidente Consuelo Mendoza, aseguró que ellos juegan un “papel trascendente”.

Ellos son los primeros educadores de los hijos y es en la casa donde se aprenden todos aquellos valores que propician la paz y el respeto a las demás personas, es en la familia donde se aprende el valor de la persona”, consideró.

Para combatir las agresiones debe quitarse el tabú que existe de que sólo en las aulas debe darse la información con un programa involucrando sólo alumnos y maestros: “El programa tiene que ir desde la familia, los padres tienen que estar involucrados en el proceso contra el bullying e iniciar una educación y cultura para la paz.”

La escuela de los hijos también debería ser la escuela de sus padres. Ya dentro de la reforma educativa tienen derecho a recibir cursos y talleres que les sirvan para poder ejercer bien su tarea educativa, sin vulnerar su privacidad familiar.”

El primer consejo es escuchar a nuestros hijos. Muchas veces nos preocupamos mucho por lo que puedan tener y no por lo que puedan recibir de nosotros”, explicó.

Va al alza: CNDH

Sin un dato exacto, el titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia Villanueva, manifestó que en los últimos  años el tema sobre el acoso escolar se ha incrementado.

La violencia escolar es un tema que se ha venido incrementando en los últimos años; en la Comisión Nacional de Derechos Humanos se ha buscado intensificar acciones para prevenir este tipo de fenómenos”, aseveró.

Plascencia Villanueva aseguró que el bullying es un “reflejo de intolerancia y de la falta de respeto a los demás”, y sancionarlo no sólo debería quedar en lo administrativo, sino en caso de ser necesario podría considerarse como un delito castigado por las autoridades correspondientes.

“Todos debemos de comprometernos a respetar a los demás y particularmente cuando se agrede a otra persona; esto implica no solamente faltas administrativas, sino también de delitos eventualmente”, argumentó.

Esto también implica en el caso de los profesores que llegan a tolerar, permiten o propicien las agresiones en las aulas, ya que son parte fundamental en el desarrollo educativo de los jóvenes y el castigo, dependiendo el nivel de violencia, merecería una responsabilidad penal.

Salud pública

Luego de considerar que el bullying es un ejemplo de la violencia en el país, desde la Cámara de Diputados legisladoras del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del Partido del Trabajo (PT), Amalia García y Loretta Ortiz respectivamente, comentaron que también debe tomarse este fenómeno como un asunto de salud pública.

Cuando se señala la posibilidad de convertirse (el bullying) en un tema de política pública que fortalezca el tejido social, poniendo acento en la prevención y en el tema cultural, por supuesto que debe ser parte de las políticas públicas. Sí es un tema de salud, pero también es un asunto cultural, de civilidad, de educación y convivencia”, aseveró la diputada del PRD, Amalia García.

Sí, definitivamente debe considerarse como un tema de salud pública. Debería haber atención sicológica en las escuelas para quienes tienen este tipo de problemas. No sólo el bullying es físico también tiene otro tipo de comportamientos”, expresó la legisladora del PT, Loretta Ortiz.

Ambas también coincidieron que en la reforma anunciada para 2014 por la Secretaría de Salud (SSA) durante los últimos meses tiene que tratar el tema del bullying como una parte de sus políticas públicas.

Atención a hostigador y víctima

Hablando del bullying en términos de salud, la doctora del Hospital Psiquiátrico Infantil, Juan N. Navarro, Inés Nogales,  expresó que después de conocer la situación de ambas partes como víctima y hostigador éste último debiese recibir un examen de sicopatologías pues entre el 5 o 6 por ciento de ellos continúan siendo violentos.

En los agresores generalmente hay psicopatologías en ellos, es decir, todos los agresores deberían de tener una evaluación en su salud. Es una población que se debe atender de manera oportuna”, expresó.

El bullying siempre ha existido; sin embargo, cada día las agresiones entre estudiantes son más violentas al llegar a un grado físico o psicológico grave y esto, opina que se debe a una “normalización de la violencia” y en parte al abandono del tutor a su hijo.

“El tener que hablar de violencia, muerte o agresiones como algo normal, el hecho de tener que ver la violencia como parte normal a nivel social, los problemas a nivel familiar lo que viven los niños en sus domicilios que van de la mano con problemas económicos o pobreza, pero finalmente muchos de los niños que tienen familias monoparentales o están mucho tiempo solos están mucho más expuestos a situaciones de violencia”, ponderó.

En todos los casos de agresor y víctima deben de tener una intervención familiar, es decir, los padres de familia deben reconocer en qué se están fallando si en la confianza en la relación padre-hijo, sin son demasiado permisivos y reflexionar sobre qué tipo de educación les están inculcando, pero sobre todo ser capaces de escucharlos cuando presentan algún problema.

Los papás o no le dan importancia  y no escuchan a sus hijos, ese es problema. Desde el momento en el que se ve una conducta agresiva en la escuela se debe intervenir, porque tiene que ver finalmente con reglas. En todo ambiente debe haber límites y reglas, el cómo se relacionan los niños debe ser algo manejado desde el principio y no ser visto como algo normal”, externó.

 

PERFILES

Basados en información de Sergio Molano e Inés Nogales, se muestran aspectos sobre implicados en el problema del bullying.

 

Agresor

  • Temperamento agresivo (sienten tener más poder y no van a tener consecuencias de sus actos).
  • No crean empatía con el dolor del otro.
  • No sienten culpa y disfrutan la agresión.
  • Tienen distorsiones cognitivas.
  • Son más populares que sus víctimas.
  • Si hay público les hace sentir mejor.
  • Antecedentes de haber sufrido violencia.
  • Pueden ser víctimas y victimarios.
  • Impulsivos y baja tolerancia a la frustración.
  • Relaciones agresivas con los adultos.
  • Actitud positiva a la violencia y como medio para buscar un fin.
  • Pocas habilidades sociales, problemas para ser aceptados.

¿Cómo tratar al agresor?

  • Intervención familiar.
  • Valoración de su estado mental .
  • Tratamiento dependiendo a la evaluación.
  • Mejora en las habilidades sociales.
  • Favorecer un manejo adecuado a nivel escolar.

Agredidos

  • Niños más ansiosos.
  • Pocas habilidades sociales.
  • Problemas para ser aceptados en su círculo escolar.
  • No se defienden y no comunican el problema a sus padres.

¿Cómo tratar al agredido?

  • Intervención familiar.
  • Valoración de su estado mental .
  • Tratamiento dependiendo a la evaluación.
  • Mejora en las habilidades sociales.
  • Favorecer un manejo adecuado a nivel escolar.
  • Mayor concientización en las escuelas.
  • Confianza en la relación padre-hijo .
  • Tomar en cuenta cualquier cambio en el menor (físico o sicológico).

Espectadores

  • Con su postura pasiva  valoran y fomentan el bullying.

Hostigadores partidarios

  • Son aquellos que defienden, atacan o son neutrales (son la mayoría de los alumnos).
  • No están empoderados para actuar en una situación de bullying.

¿Qué realiza la escuela?

  • Difícilmente permite una solución de conflictos.
  • Se criminaliza a los hostigadores.
  • Se toman medidas aisladas, sin atacar el problema de raíz.
  • Se necesita realizar un diagnóstico particular en cada institución.

¿Qué deben hacer los padres?

  • Tener mayor participación en las actividades de sus hijos y escucharlos.
  • Reconocer que el menor puede tener un problema de conducta.
  • Dialogar constantemente con los niños para identificar problemas.

 

LOS CASOS MÁS SONADOS

En los últimos meses, las redes sociales han sido un medio para exhibir las prácticas de bullying en escuelas, tanto públicas como privadas. Aquí, algunos ejemplos de ello y otros casos denunciados.

  • 28 de octubre 2013, Puebla. Luego de recibir una golpiza por parte de sus compañeros en la secundaria técnica Galileo Galilei, Antonio de Jesús López Monje sufrió un severo traumatismo craneoencefálico, cayó en coma y tiene parálisis en la mitad de su cuerpo.
  • Intervenciones. Sólo se destituyó al director de la secundaria, Margarito Basilio Gómez; no se ha logrado identificar a los distintos agresores.
  • 6 de noviembre 2013, Guadalajara. Un pequeño de seis años de edad fue víctima de bullying cuando compañeros de 4° y 5° de primaria le cortaron parte de prepucio de su pene. Él menor lastimado no había denunciado la agresión hasta quejarse del dolor en sus partes íntimas.
  • Intervenciones. Se presentó una queja la Comisión Estatal de Derechos Humanos; los tutores cambiaron a su hijo de plantel.
  • 28 de noviembre 2013, Ciudad de México. Más de dos años y medio tuvo que aguantar Angelina siendo maltratada física y sicológicamente en la Secundaria Técnica No. 42, ubicada en Tepito. A pesar de interponer su queja a profesores y autoridades capitalinas su solicitud de ayuda no fue escuchada.
  • Intervenciones. CNDH y Copred investigan el caso de la menor; ella ha preferido volver a clases.
  • 22 de octubre 2013, Sonora. Una tarea que sirvió también como carta póstuma, según la madre de Sergio Romero, el menor de 15 años dibujó a sus agresores quienes por meses lo golpearon, acosaron y se burlaron de él. Finalmente, un día después de una golpiza, decidió quitarse la vida.
  • Intervenciones. La Secretaría de Educación y Culturas en Sonora lamentó los hechos y negó, que el bullying sea una práctica cotidiana.
  • Mayo de  2013, Guanajuato. Carlos Prieto, de 11 años, quedó paralítico luego de recibir agresiones físicas por parte de sus compañeros. Desde abril, por quedar imposibilitado, y por miedo a regresar, ya no retornó a la escuela. Los golpes inflamaron su médula espinal.
  • Intervenciones. El gobernador de la entidad, Miguel Márquez Márquez, demandó la atención del menor; la Procuraduría General de Justicia del estado investiga el hecho con los agresores, sus familias y profesores del plantel.

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