La Pasión de Cristo tiñe a todo México

El proceso, la crucifixión y la muerte de Jesús se escenificaron a lo largo y ancho del territorio nacional

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30/03/2013 03:40 De la redacción, con información de Eduardo Cabrera, Andrés Guardiola y Miguel García Tinoco

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de marzo.- A lo largo y ancho de todo el territorio mexicano, las representaciones de la pasión, crucifixión y muerte de Jesucristo tiñeron las plazas públicas, calles y avenidas, cerros parques y hasta playas de todo el país.

Ríos de gente que sacaron de los templos su fe y sus convicciones religiosas dieron color al Vía Crucis en las entidades, las capitales y hasta en colonias pequeñas en este Viernes Santo.

Por ejemplo, el fervor católico y la tradición hizo su aparición en Acanceh, Yucatán, donde se escenificó la crucifixión de Jesús de Nazareth bajo el imponente escenario de las milenarias pirámides mayas que conviven con edificios coloniales y modernos.

Con su corona de espinas y con el rostro bañado en sudor y en sangre, Jesús cargó su cruz para iniciar su recorrido hasta el Monte Calvario, acompañado de los ladrones Dimas y Gestas.

En tanto, en Purísima de Bustos, Guanajuato, a unos 30 minutos de la ciudad de León y al pie de los Altos de Jalisco, la llamada “Judea” fue celebrada puntualmente como desde hace 140 años, con máscaras talladas en madera representando los pecados capitales; judíos, filisteos y hasta demonios danzaron por esta población, envolviendo el Vía Crucis en misterio, como cada Semana Santa. Se estima que asistieron 22 mil personas.

Y es que tan pronto Jesús es crucificado, Judas baja estrepitosamente colgado del cuello frente a una multitud que agolpa la plaza principal, la cual aplaude y grita ante el sacrificio del traidor. El sol del Viernes Santo fue inclemente, como quienes crucificaron al Nazareno.

Quienes ocultan sus identidades tras máscaras de madera espantan a niños y sorprenden a visitantes. Se trata de coloridas representaciones de filisteos y de judíos, todos ellos con caras talladas en madera que representan ira, lujuria, vanidad, pereza, soberbia, avaricia y gula.

En Morelia, Michocán, niños y adolescentes participaron en esta representación en la Iglesia del Santo Niño.

Con varias semanas de anticipación, Roberto, de once años, se preparó física y sicológicamente para llevar a cuestas la cruz de madera. Para el sacerdote Antonio García es importante conservar la tradición de que niños y adolescentes participen en esta representación, pues la población más joven se aleja de las creencias religiosas.

 

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