CIUDAD DE MÉXICO, 12 de marzo.- En un instante, cuando en el Senado la bloguera cubana Yoani Sánchez exponía que con la desaparición biológica de Fidel Castro “todo va a cambiar” en Cuba, y argumentaba que los riesgos y retos de los habitantes de la isla “son muchos en una sociedad polarizada, sin entrenamiento cívico y ciudadano”, tres mujeres la insultaron acusándola de estar vendida a Estados Unidos, “al imperialismo”.
La disidente del castrismo, acostumbrada a este tipo de incidentes, les rebatió señalando que eran “títeres de Fidel” y que ella usaba argumentos, ideas, no insultos. Adujo que no tiene relación alguna con la Casa Blanca, como algunos cables de WikiLeaks le inculpan y sostuvo, iracunda: “no tengo nada que esconder”.
Enseguida, quien fuera presentada en la Comisión de Justicia de la Cámara Alta como “filóloga” y que hablara con senadores y cerca de 100 asistentes a esta reunión sobre “información en redes sociales” que se convirtió en una diatriba contra Fidel y Raúl Castro, sostuvo que situaciones como las que se presenciaran son frecuentes en sus presentaciones en todo el mundo. Se dijo víctima de una “lapidación mediática” que usa el sistema castrista contra todo lo que parece oposición. “El miedo, el grito y el insulto sin derecho a réplica es una estrategia de Estado para atacar, para denostar”, enfatizaría.
Al final, rodeada de agentes de seguridad del propio Senado, Yoani Sánchez se negó a dar entrevistas a los reporteros argumentando que “tengo una agenda muy llena, pero les doy muchos besos”, y se metió al elevador directo al automóvil que le esperaba para salir de la Cámara Alta.
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