100 días de gobierno: EPN apuesta a acuerdos

Ha conseguido pactos con fuerzas políticas para sacar adelante reformas estructurales, toma el control de su partido, lleva a Gordillo a la cárcel y se deja ver como un mandatario cercano a la gente

CIUDAD DE MÉXICO, 11 de marzo.- En 100 días de gobierno, el presidente de México Enrique Peña Nieto logró reunir a los principales líderes del PAN y del PRD en torno a objetivos comunes: seguridad, justicia, crecimiento económico, combate a la corrupción, gobernabilidad democrática y seguridad social, inscritos en el Pacto por México y que los opositores al mandatario firmaron.

Peña Nieto también sacó adelante la reforma laboral del gobierno anterior; consiguió la reforma a la administración pública federal para la reconfiguración de su gabinete; promulgó la ley de víctimas que estaba impugnada por su antecesor y logró la reforma educativa, aún sin que el PRI, partido al que pertenece el Presidente, tenga la mayoría en el Congreso de la Unión.

El Ejecutivo federal acreditó en una investigación de unas cuantas semanas un desvió de más de dos mil 600 millones de pesos en las arcas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y con ello pudo llevar a juicio penal a la mujer más poderosa de México, Elba Esther Gordillo, la lideresa magisterial desde 1989 y quien se había pronunciado en contra de la reforma educativa.

Enrique Peña recobró en este lapso la interlocución entre la Presidencia de México y la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, perdida desde 1997, cuando Cuauhtémoc Cárdenas era el gobernante capitalino y Ernesto Zedillo era presidente.

Peña Nieto y Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno a partir del 5 de diciembre de 2012, sellaron en el Palacio Nacional la colaboración mutua entre ambas administraciones.

En este mismo periodo, los gobernadores de todos los estados del país, priistas, panistas, perredistas y aliancistas cerraron filas en torno al Presidente de México. En Chihuahua, los mandatarios estatales reunidos en la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) le expusieron a Peña Nieto que su agenda es la misma que la del gobierno federal.

Con la mira puesta en las reformas hacendaria y energética, Peña Nieto allanó el camino de éstas, al lograr que el PRI, su partido, eliminara de sus documentos básicos los candados que prohibían la aprobación del IVA en alimentos y medicinas y la inversión privada en Pemex.

Se espera que hoy lunes la reforma en telecomunicaciones se presente en el seno del Pacto por México, para que de ahí salte a la Cámara de Diputados.

En estos cien días, Peña Nieto le dio la vuelta a los usos y costumbres de que el Presidente en turno de facto se convertía en el “primer priista del país”, que mandaba en ese instituto sin tener un cargo formal, para estatutariamente convertirse en parte del Consejo Político Permanente del PRI. El partido se cohesionó en torno a Peña Nieto.

Con mayor frecuencia que en los últimos 30 años, Peña Nieto ha llevado la figura presidencial a despachar a Palacio Nacional y hasta cambió a tono plateado el color del Escudo Nacional que usa el Ejecutivo federal en los actos oficiales y que históricamente había sido dorado.

A diferencia de sus antecesores en la Presidencia de México, quizá desde los tiempos del presidente Adolfo López Mateos (1958-1964), Peña Nieto mantiene la costumbre de acercarse a la gente en actos públicos, de saludar de mano a quien se la extienda; se deja fotografiar con quien se lo pide, igual que lo hizo cuando fue gobernador del Estado de México y candidato presidencial, que le acarreó altos índice de popularidad.

“En estas 15 semanas de gobierno, Enrique Peña Nieto le ha impreso un sello personal a la Presidencia; le devolvió prestancia”, afirmó el diputado federal Heriberto Galindo Quiñones. El sinaloense conceptualizó los primeros días de gobierno federal de esta manera: “Llenos de energía, verticalidad, decisión, firmeza, ausencia de titubeos y claridad. Sabe lo que quiere y sabe a dónde va, tiene muy claro el destino y el camino”, dijo.

En opinión de Galindo Quiñones, el sello personal que Peña Nieto le está imprimiendo a su administración se puede ver en “hechos muy claros”, como, dijo, “la nueva generación de personas que está arribando al poder; una nueva generación de políticos en el PRI; que implica la transformación del partido; está cumpliendo las iniciativas de reforma que se comprometió a sacar adelante; el ejercicio de la ley contra quienes delincan; firmeza en no dar marcha atrás”.

El legislador priista, que ha sido parte del servicio exterior en Chicago como cónsul y embajador en Cuba, sostuvo que el Pacto por México “es una de la grandes decisiones del presidente Peña Nieto. Es una decisión de sabiduría política y de modernidad, en busca de consensos. Ahí se proyecta un Presidente de la República demócrata que consensua, que escucha los pensamientos plurales, y que no por ello deja de ejercer el poder en su calidad de jefe de Estado y de jefe de gobierno”.

En los primeros minutos del 1 de diciembre de 2012, día inicial del nuevo gobierno priista, Peña Nieto empezó a imprimir su sello personal. El flamante jefe del Ejecutivo federal dispuso que en el Patio de Honor de Palacio Nacional se llevara a cabo la ceremonia de transmisión de mando, en la que participó Felipe Calderón, que entonces concluía su mandato.

Luego de haber rendido protesta frente al Congreso de la Unión, 12 horas después de la transmisión de mando, también en Palacio Nacional, el mandatario mexicano le tomó la protesta los integrantes de su gabinete legal, en uno de los salones del añoso edificio donde Hernán Cortés construyó hace centurias su fuerte.

En su primer mensaje a la nación, Peña Nieto anunció cinco ejes de su gobierno y 13 decisiones presidenciales, entre ellas la Cruzada Nacional contra el Hambre, uno de los programas más ambiciosos de su administración y también delineó lo que al día siguiente se hizo realidad en el Castillo de Chapultepec, que su gobierno participaría con entusiasmo para concretar el Pacto por México.

“Es la visión de un México que está a nuestro alcance, que podemos lograr si desterramos el encono y la discordia. Por eso, celebro los acercamientos y pláticas que han sostenido los partidos políticos nacionales a fin de impulsar un gran pacto por México”, dijo Peña Nieto en su mensaje de apertura de gobierno.

La foto para la historia es donde se ve a Jesús Zambrano, presidente nacional del PRD a la derecha del presidente Peña Nieto y a la izquierda a Gustavo Madero, líder nacional del PAN, en la firma del Pacto Por México al día siguiente de que Peña Nieto se convirtió en Presidente constitucional de México para el periodo 2012-2018.

Pasadas las fiesta decembrinas, en la segunda semana de enero, Peña Nieto promulgó la ley General de Víctimas, que Calderón mandó a la congeladora y con la cual las autoridades locales y federales están obligadas a proporcionar ayuda y asistencia a víctimas de crímenes.

A finales de enero, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación dictaminó la libertad de la ciudadana francesa Florence Cassez, sentenciada a 60 años de prisión, culpable de secuestro, Peña Nieto no intervino en la decisión del poder judicial y mostró respeto a la decisión.

El 31 de enero, día de la explosión en el edificio B2 del Complejo Administrativo de Pemex, en la Ciudad de México, Peña Nieto actuó de inmediato. Primero envió a Miguel Osorio Chong, secretario de Gobernación para hacerse cargo junto con el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam y horas después él se apersonó en el lugar donde murieron 37 personas y salieron lesionadas más de cien.

Además, el Ejecutivo federal fue a ver a algunas de las personas que resultaron heridas en el accidente a causa de una concentración de gas en el sótano.

El Presidente decretó tres días de luto por el accidente en el edificio de la paraestatal y durante los días subsecuentes estuvo al tanto de lo ocurrido con la evolución de los heridos y las investigaciones, que aún siguen.

El 25 de febrero el presidente Peña Nieto promulgó la reforma educativa, que varios de sus antecesores acariciaron, pero que no lograron por la oposición del SNTE, encabezado por Gordillo, que no atestiguó el hecho en Palacio Nacional.

“La reforma contiene reglas claras para que el mérito profesional sea la única forma de ingresar, permanecer y ascender como maestro, director o supervisor, éste es un cambio de fondo para quienes forman parte del servicio educativo, su trayectoria no estará sujeta a criterios discrecionales lo que les dará certidumbre y garantía”, dijo el mandatario mexicano.

Al día siguiente, Elba Esther Gordillo y tres personas más fueron arrestadas, acusadas de delincuencia organizada por utilizar el dinero de los maestros para beneficio personal.

Heriberto Galindo sostuvo que con el nombramiento de Peña Nieto como miembro del Consejo Político Nacional del PRI se creó una “marca histórica” porque ahora el Presidente es el líder formal del PRI.

“Lo era de facto antes, pero ahora lo es de jure —de pleno derecho. A partir de este hecho, se inicia una nueva fortaleza del presidente de la República. Registra un fortalecimiento adicional, a lo que había venido haciendo en estos primeros días de gobierno. Le da fortaleza frente a los demás partidos políticos y en el marco del Pacto Por México”, aseveró.

Galindo Quiñones dijo que en estos primeros días del gobierno de Peña Nieto, se está cimentando una etapa de transformación. “Lo que está haciendo el presidente Peña Nieto ahora es para transformar a México en todos los aspectos, legales, económicos, políticos y sociales, para que México esté en un sitio preponderante entre las naciones de Latinoamérica y el mundo, como una economía sólida”.

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