The Villalobos Brothers, encantado con ritmo al Tío Sam
El sueño que comenzó en Xalapa, Veracruz, hoy tiene al trío de virtuosos músicos mexicanos como uno de los más reconocidos de su género en la Unión Americana; los tres hermanos que ejemplifican a la perfeccción el American Dream

NUEVA YORK, NY.- El joven músico toma el violín entre sus manos con sumo cuidado, casi con ternura lo acomoda sobre el hombro, a su lado, como en un juego de espejos sus dos hermanos siguen el mismo ritual. A una señal, las notas de los instrumentos invaden el ambiente, cortando la respiración de quienes los escuchan con admiración y deleite, ya sea en la azotea de un edificio neoyorquino tatuado con grafiti, en el Carnegie Hall, en la sede de la Organización de las Naciones Unidas, o en el Museo Guggenheim, se trata de The Villalobos Brothers, mostrando porqué son considerados Aliens of Extraordinary Abilities.
Para los estadunidenses un alien puede ser lo mismo una persona que viene de otro país como un ser que llega del espacio. A los artistas y deportistas destacados se les otorga una visa de Aliens of Extraordinary Abilities, y así llamaron estos músicos virtuosos a su segundo disco que en este país ha tenido un enorme éxito, y que se lanzará en México el 25 de marzo en el Festival Cumbre Tajín, que se llevará a cabo en Papantla, Veracruz.
UN PASADO NO TAN REMOTO
Nacidos en Xalapa, Veracruz, Ernesto, Alberto y Luis Villalobos pasaron su niñez escuchando a su abuela Cristy cantar y tocar el piano en las tardes, sólo por el placer de disfrutar la música y disfrutar la vida sobre todo.
En poco tiempo ese primer contacto con la música se llevaría a un terreno más formal, sin perder su impulso lúdico, cuando el pequeño Ernesto es llevado con su primer maestro -más tarde seguirían los otros hermanos-, a quien le reconocen el mérito de ser su mentor, casi un segundo padre que los apoyó con un gran cariño, enseñándoles lo que sería la base de una larga y exitosa carrera.
DE LA MÚSICA A OTRAS ARTES
A un par de cuadras del río Hudson y en medio de la cuadrícula grisácea de los edificios del Bronx, el estudio de The Villalobos Brothers es el trozo de arcoiris que rescata al barrio de su sobriedad.
Un barco pintado con los colores que han coleccionado en sus viajes a donde su deseo de seguir la excelencia como músicos los ha llevado, son la muestra de que el mundo de los jóvenes no se centra sólo en la música sino que han abrazado ya otras formas de creación como la pintura.
El barco es una forma lúdica de decirle a la ciudad que ya llegaron, que están aquí, con mucho que aprender, pero también mucho que darle a Nueva York, para comenzar la magistral interpretación de sus propias composiciones, así como las obras sin edad de los clásicos y la audacia, creatividad y talento de jóvenes como ellos. Cada uno de los hermanos terminó su carrera en distinto país, después se encontraron en esta ciudad, en donde finalmente conjugan sus habilidades.
Ernesto comparte cómo vive la experiencia. “Para mí, el Nueva York de hoy es equivalente a lo que tal vez existió en París alrededor de 1924. La confluencia creativa y artística de este lugar continúa siendo un imán muy fuerte para nosotros, pues en muy pocas ciudades sería posible encontrar la diversidad musical con la que convivimos aquí todos los días.
“En cierta forma la ciudad es terreno neutral. Aquí no hacen falta títulos ni pretensiones. Uno entra a un club de jazz y saluda sin más preámbulo a ganadores del Grammy, compositores legendarios nominados al Pulitzer o artistas desconocidos que el día de mañana estarán en primera plana.
“Yo estudié aquí, en la Manhattan School of Music y al finalizar decidí quedarme a probar suerte en la Gran Manzana. Mis dos hermanos se graduaron de conservatorios con grandes nombres “Nuestro mensaje es de inclusión, tolerancia, conciencia y amor integral” continua, y aunque tal vez resuena con más fuerza en Nueva York porque hemos estado viviendo y creando aquí hasta el momento, está dirigido a todos los rincones del mundo.”
Con respecto a la música que no les gusta y que desde luego también ha definido su estilo, Luis afirma que no siguen el curso de la tendencia comercial del momento, fieles a su propuesta artística evitan hacer composiciones con el único propósito de vender.
“Cuando compones ciñendo tu composición a los cánones establecidos en ese momento, la música sufre”, agrega Luis enfático.
Humberto Flores es el cuarto integrante del grupo, aunque se incorporó más tarde, su amistad con los entonces niños Villalobos comenzó en Xalapa, él define el momento y el sentimiento al interpretar la música, ya sea cuando tocan solos y cuando tocan en grupo como “el instante en el que quieres dar a conocer lo más honesto e íntimo de ti, una mezcla de satisfacción, orgullo y placer, ese es el objetivo que hemos seguido desde nuestros años de formación”.
The Villalobos Brothers son jóvenes que viven en el arte, la crítica especializada enfatiza en el calificativo virtuosos, habría que agregar también el evidente disfrute de los hermanos en el escenario, además de la férrea disciplina que han cultivado durante sus años de formación.
En el Festival Cumbre Tajín compartirán el escenario con artistas de la talla de Los Tigres del Norte y Julieta Venegas ese lugar lo ganaron al ser elegidos entre decenas de grupos que deseaban abrir el concierto, lo ganaron con años de seguir su pasión por la música, que interpretan sobre todo tocando el violín, y concientes de que para triunfar no hay atajos.
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