Miedo, la guerra

Miguel Gurwitz

Honduras dejó de ser hace tiempo un equipo que apela a la brusquedad y a la potencia física; hoy tiene sobrada calidad individual. 19/03/2013 00:35

Miedo, la guerra

Llegamos el sábado a San Pedro Sula para el juego eliminatorio del próximo viernes. Nos han tratado de maravilla: la cultura mexicana es bien recibida en estas tierras, lo mismo nuestro futbol.

“¡Viva Honduuuraas!”, es el grito que escuchamos repetidamente en la calle (claro, completa la frase el “hijuepu…”, pero no se trata más que de entusiasmo y optimismo, porque para los catrachos es simple y sencillamente el juego que esperan cada cuatro años. Ganarle a México viste, los coloca en una posición de privilegio no sólo en lo numérico, sino en términos anímicos. Y al final de cuentas tienen razones para pensar positivamente. La historia los respalda y la actualidad no los traiciona.

Honduras dejó de ser hace tiempo un equipo que apela a la brusquedad y a la potencia física, hoy tiene sobrada calidad individual que les ha permitido penetrar en el mercado europeo.

Dicen que el Olímpico de San Pedro Sula se ha convertido en el cementerio de técnicos, ya que ahí han terminado varios procesos de selecciones rivales, entre ellos dos del tricolor: Enrique Meza y Sven Goran Eriksson, en el caso de este último, estamos en deuda con la selección catracha: les debemos una. El duelo es parejo; tampoco descarto una victoria del equipo mexicano, ya que sigo pensando que lo de Jamaica en el Azteca fue un tropezón que no causó mayores heridas.

Evidentemente la demostración en tierras hondureñas tendrá que ser mucho mejor que lo ofrecido en el Azteca.

Aquí no sólo se gana con futbol, hay una parte esencial en esta clase de partidos que no podemos olvidar: Se trata del coraje, de no arrugarse; de meter la pierna cuando la situación así lo amerite. Se trata de no dejarse llevar por las emociones, de no tener miedo, pues. Y esa ha sido una de las preguntas más frecuentes de la gente en esta tierra: ¿le dará miedo al tricolor? A lo que de inmediato respondo que no, y lo hago porque nadie que juega al futbol puede experimentar eso, menos aquellos que representan deportivamente a un país. Esa palabra no cabe en el diccionario de un deportista, y en ese sentido espero no equivocarme, ya que miedo, miedo, lo que se dice miedo, es ir a una guerra. Esto es sólo deporte.

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