Después de 5,500 días

Miguel Gurwitz

Quintano, Barrera o Memo Vázquez, ninguno tiene hoy la autoridad para decirle a la afición celeste cómo debe comportarse. 16/03/2013 01:47

Después de 5,500 días

Y sí, la afición de Cruz Azul puede ser fría, poco entusiasta y hasta apática en ocasiones, pero habrá que estar en sus azules zapatos para entender que 15 años es demasiado. Para asimilar 15 años de frustraciones, de ya meritos, de subcampeonatos que se traducen en fracasos, de jugadores tibios, de un ir y venir de extranjeros que nada aportan al equipo.

Cruz Azul ha perdido identidad. Una prueba de ello es que cada vez hay menos gente en el estadio y su convocatoria nacional ya no es tan poderosa como antes. Otra, y contundente, es que en todo el plantel, al menos en el cuadro titular, no hay un solo jugador nacido y hecho en Cruz Azul que sea capaz de hacerse el símbolo de la escuadra. Era Javier Aquino, quien se acercaba a ese “jugador franquicia” que toda institución debe tener; sin embargo, fue despreciado mucho tiempo y voló mucho más rápido de lo que su directiva creía.

Es un equipo lastimado, pero más lo está su gente a la que se le puede pedir cualquier cosa menos lo que una vez más ha solicitado su director deportivo Alberto Quintano: paciencia. Su gente está cansada, desgastada, ha perdido la ilusión de ir al estadio porque reciben pocos incentivos y la minoría que aún está dispuesta a pagar un boleto, que se manifiesta con silbidos y reproches, es criticada por el entrenador y Pablo Barrera.

Una vez más se están equivocando. El entrenador y el jugador deben entender que su trabajo merece reproches y que por más esfuerzo que se imprima, sin resultados positivos no se pueden generar los aplausos. Deben entender que la fidelidad se genera con triunfos, con logros, con metas cumplidas.

La institución no está en posición de ignorar a la gente y menos de criticarla. Dudo que no sepan que el equipo, como marca, ha ido perdiendo fuerza en el mercado, y no hablo si venden menos sacos de cemento, no, hablo de los tonos grises que ha ido adquiriendo el equipo.

 Quintano, Barrera o Memo Vázquez, ninguno tiene hoy la autoridad para decirle a su afición cómo debe comportarse.

En su momento critiqué los abucheos a México ante Jamaica, pero son casos opuestos: no me gusta que por 90 minutos de equivocaciones se apriete de tal forma al representativo nacional, pero entiendo que una vez transcurridos cerca de cinco mil 500 días de amargura, la gente se manifieste como lo ha hecho.

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