De todo un poco
Miguel Gurwitz
Equipos como el Barcelona le hacen muy bien a estos tiempos de alta exigencia numérica. 14/03/2013 00:30
Chacón, Barcelona, el tercer entrenador del San Luis o los tristes Tigres, ¿por dónde empezamos? Diría que por lo mejor, y eso es indudablemente la demostración del conjunto catalán ante una triste versión del Milán.
Establecía en colaboraciones anteriores que era necesario esperar para afirmar que Barcelona iniciaba con la parte final de su brillante época, que por delante existía un obstáculo que podría darle la dimensión correcta a las derrotas inesperadas del hasta hoy mejor equipo del mundo.
Entonces volvió Messi y esa comunicación a ojos cerrados entre los once blaugranas. La intensidad del medio campo que posee la misma capacidad para robar cuantos balones quieran y repartirlos con brillantez y exactitud.
Ciertamente los italianos quedaron muy lejos de la versión que esperaba su gente, aunque ponderaría que los españoles rebasaron gran parte de las expectativas.
Independientemente de las preferencias que la gente tenga en materia futbolística, equipos como el Barcelona le hacen muy bien a estos tiempos de alta exigencia numérica sin importar la manera en que se logran.
Y hablando de maneras, qué le parecen las de Francisco Chacón con ese odio a los “putos chilangos” que, dice, le arrebataron una final del futbol mexicano.
Indefendible su caso, no hay un sólo ángulo por donde puedan justificarse dichas declaraciones, sin importar que lo grabaron sin su conocimiento. Sabe perfectamente que es una figura pública y que debe cuidar la fragilidad de su lengua. Si lo piensa, es distinto, es libre de generar sus hipótesis y encontrar razones geográficas para justificarlas, pero de eso a externarlo hay una gran diferencia que amerita castigo.
Sus palabras pueden o no tener cierta liga con la corrupción, si bien no habla exactamente del tema, al menos lo deja abierto a la interpretación.
Y de San Luis... qué decir de San Luis, que la suma de una directiva novata con ahora tres entrenadores novatos, un entrenador disfrazado de director deportivo, nos entregan como resultado un posible descenso.
A nadie le gusta tirar su dinero, eso queda claro, pero el futbol moderno demanda a sus directivos algo más que entusiasmo y capacidad económica: experiencia, talento, visión, capacidad, etcétera, mismas con las que no cuenta el equipo potosino.
Tristes Tigres. Una vez más han despreciado la internacionalización. Está clarísimo que a Ricardo Ferretti le importa poco trascender en este sentido. Y genera tristeza porque es uno de los mejores entrenadores de nuestro medio. Es líder general y posee uno de los planteles más ricos, por lo que hubiera sido interesante ver sus alcances con otros rivales y, por si fuera poco, el equipo representa en cierta medida a una de las empresas que han logrado rebasar fronteras con mucho éxito.
