Ebrard: bajo sospecha

Martín Moreno

22/03/2013 01:37

Ebrard: bajo sospecha

Marcelo Ebrard pronto supo, de manera amarga, lo que significa estar fuera del poder: lo acusan de que su gobierno pagó un sobreprecio de… ¡mil 59 millones de pesos! por su obra orgullo: la Línea 12 del Metro. ¿Investigación financiera o ajuste de cuentas político?

Aún más: el director del Proyecto Metro, Enrique Horcasitas, asegura que a pesar del sobregiro, la llamada “Línea Dorada” requiere todavía de un pago por 86 millones de pesos adicionales para la colocación de escaleras eléctricas. (Constructora ICA demandó al gobierno capitalino por tres mil 969 millones de pesos por trabajos que no estaban en el contrato, pero aplicados para el funcionamiento de la Línea 12).

El asunto no es menor: se trata de obra bajo sospecha de presunto uso indebido de recursos públicos. Ebrard tiene que responder con contratos, cifras y pruebas, y no con bravatas políticas.

Resulta que según el noticiero matutino de Canal 2 del miércoles pasado, Ebrard respondió, vía Twitter (@m_ebrard) que estas acusaciones son “calumnias y cifras fantasiosas por criticar al presidencialismo imperial y la línea política del PRD”. Empero, estos tuits ya desaparecieron de su cuenta oficial.

Marcelo está metido en doble lío: en el financiero y en el político.

En el primero, debe contestar —él y sus ex colaboradores— a las acusaciones de Horcasitas sobre el sobreprecio pagado por la Línea 12 del Metro.

En el segundo, el asunto es de más fondo y nos lleva —por declaraciones y testimonios—, nada menos que a una ruptura virtual entre Ebrard y su sucesor, Miguel Ángel Mancera. ¿En disputa? El 2018.

A principios de marzo, Marcelo declaró que el “Distrito Federal debe ser un contrapeso al gobierno del PRI y ahora esa postura se ha desdibujado en la capital del país”.

La respuesta de Mancera fue contundente: “Él (Ebrard) está haciendo política y ahora no es el jefe de Gobierno; yo soy el jefe de Gobierno y tengo que estar concentrado en mi trabajo diario”.

Es decir: aquí mando yo.

Días después llegó la acusación —porque es eso: una acusación proveniente del poder capitalino contra Ebrard—, de Horcasitas y las posibles irregularidades en la gestión del falso izquierdista respecto a la “Línea Dorada”. No son tres pesos los que están en duda.

Conociendo a Marcelo Ebrard —esa tentación de seguir influyendo en las decisiones capitalinas aún por encima de Mancera— dará la pelea porque necesita limpiar su imagen, debido a una razón poderosa: quiere ser candidato presidencial del PRD para 2018.

Marcelo ya está en campaña, y por eso se subirá al ring.

Hoy se sabe que Ebrard, en un departamento de la colonia Roma, ha tenido reuniones con ex funcionarios de su gobierno e inclusive con servidores públicos que repitieron en el gabinete de Mancera, “que han ocasionado que más de uno levante las cejas en el GDF”. (Bajo reserva El Universal 21/III/2013).

Ebrard ha mantenido en su cuenta de Twitter críticas directas a la actual conducción política del PRD. “En 2012 fui leal a la izquierda para no dividirla, obtuvimos alto porcentaje de aprobación y se ganó todo el gobierno y la ALDF”, expresó el 1 de marzo pasado.

Pero fue más allá: “Otra pregunta: ¿El PRD está demasiado cerca del gobierno actual? Sí, demasiado”. Fue un cuestionamiento al perredismo que no deja dudas del choque.

Ebrard quiere ser candidato presidencial en 2018. Sin embargo, en su camino no sólo está Mancera. López Obrador pretende ir —como Lula— por su tercera candidatura presidencial. “A los que no me ven con buenos ojos, que se vayan haciendo a la idea de que no me voy a jubilar, como ellos quieren”.

Es la lucha por el poder.

Y en ella no hay coincidencias.

Justo cuando Ebrard asoma la cabeza, viene el apretón con la Línea 12.

Vaya paradoja: el sello del gobierno de Ebrard: la fabricación de culpables —(casos Lorena González, El Apá, Charly del Bar-Bar, Mariel Solís o Alfredo Mauricio Marichal, primo de Kalimba)—, podría revertírsele al falso izquierdista: el que a hierro mata…

Bien haría Marcelo en verse en el espejo de Elba Esther Gordillo, y como lo hemos señalado en esta columna: ningún poder, aun el más consolidado, está por encima del Estado. Y en este caso, el poder político está encarnado en el GDF que encabeza Mancera.

Ebrard sabe lo que se juega y a lo que se enfrenta.

Y, en ese lance, se define su futuro.

ARCHIVO CONFIDENCIAL

PROMESAS Y REALIDADES. 3 de julio de 2012. Peña Nieto en su cuenta de Twitter: “En la lucha contra el narcotráfico…vamos por resultados inmediatos”. 19 de marzo de 2013: Peña reconoce: “Los primeros resultados de la estrategia contra el crimen…se darán en un año”.

                Twitter: @_martinmoreno

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