Se desmorona el PAN mexiquense

Martín Espinosa

12/03/2013 02:17

Se desmorona el PAN mexiquense

Como reflejo, quizá, de lo que ocurre a nivel nacional, el PAN del Estado de México, otrora bandera de la fuerza, los principios y el orden blanquiazul, poco a poco se desploma como resultado de las pugnas internas que han llegado hasta el Comité Ejecutivo Nacional y que, sin respuesta alguna por parte de la dirigencia que encabeza Gustavo Madero, amenazan con “profundizar” la crisis surgida tras la pérdida de la Presidencia de la República en julio del año pasado.

Divididos fundamentalmente en dos grupos, quienes encabezaron la hegemonía del llamado “corredor azul”, conformado por las alcaldías de Naucalpan, Tlalnepantla, Atizapán, Huixquilucan y Cuautitlán Izcalli, hoy se “arrebatan” lo poco que queda de lo que un día fuera el “esplendor” del panismo.

Y es que los grupos de mayor arraigo en el panismo local le reclaman a quienes hoy asumen el “liderazgo” mexiquense de “venderse” al actual gobierno estatal, de “llevar a cabo las mismas prácticas que le criticaron al priismo”, de vender candidaturas a diputados locales en un millón de pesos cada una y hasta de vínculos con el crimen organizado para “despedazar” lo que quedaba de la ideología blanquiazul.

Producto de los resultados de las elecciones internas en el PAN mexiquense del 24 de noviembre del año pasado, el grupo que encabeza Jorge Inzunza Armas, candidato que perdió “por un solo voto” frente a Óscar Sánchez, impugnado finalmente por el candidato perdedor, ha solicitado al CEN que encabeza Gustavo Madero que resuelva el recurso de impugnación y que deje de “proteger” al grupo político de Ulises Ramírez, ex alcalde de Tlalnepantla, ex diputado federal y ex senador de la República, ex funcionario de Gobernación en el sexenio de Felipe Calderón y actual coordinador de los diputados blanquiazules en el Congreso estatal, a quien por cierto más de uno de sus legisladores “ni siquiera le dirigen la palabra”.

Sin embargo, la indefinición de la cúpula panista ha provocado nuevas rupturas que incluso ya trascienden a la posición de sus legisladores locales, cuya incipiente fuerza se ha visto mermada por las diferencias internas en las discusiones parlamentarias que tienen como escenario el congreso mexiquense. El llamado Grupo Tlalnepantla se encargó de dilapidar el capital político conseguido por el panismo en la elección de Vicente Fox —en 2000— cuando, gracias a esos sufragios, el blanquiazul “se hizo” de los municipios conurbados más importantes de la entidad. Aunque el descenso de votos comenzó en 2003 y continuó tres años después, el verdadero desplome ocurrió en 2009, cuando el panismo perdió el “corredor azul” y el año pasado la caída continuó.

Panistas de cepa en el estado como Noé Aguilar, José Luis Durán Reveles, Astolfo Vicencio Tovar y Francisco Gárate han pedido desde principios de este año que la dirigencia nacional investigue las denuncias de corrupción que enfrentan varios de los hoy dirigentes estatales. Sin embargo, poco eco han tenido sus demandas ante una dirigencia nacional enfrascada en un “pleito” con los calderonistas que hoy ocupan cargos de relevancia en el Congreso federal.

Lo cierto es que el saldo de lo que ocurre en ese partido a nivel nacional ya está trasminando a los Comités Directivos estatales y amenaza con extenderse a otras regiones del país donde el descontento de la militancia es cada vez más manifiesto.

Por ello, la demanda que cada vez se escucha con mayor insistencia “al interior” del panismo es la urgencia de un cambio en la dirigencia nacional que favorezca lo que algunos llaman “refundación” y otros “reestructuración” del partido que durante 12 años gobernó al país; de ahí la confrontación con la dirigencia nacional que pretende reelegirse en los próximos comicios internos nacionales y a quien acusan de querer llevar delegados del Estado de México afines al proyecto de estatutos rumbo a la Asamblea Nacional que se celebrará los próximos 16 y 17 de este mes.

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