El vuelo: sobre los hombros de Denzel

Lucero Solórzano

11/02/2013 00:30

El vuelo: sobre los hombros de Denzel

Denzel Washington sigue siendo uno de los actores más sólidos de la industria hollywoodense y su sola presencia hace que sus películas resulten del gusto del público, aunque no todas sean necesariamente buenas.

Por su actuación en El Vuelo (The flight, Estados Unidos, 2012) está nominado al Oscar como Mejor Actor al lado de Bradley Cooper, sobrevalorado en Los juegos del destino; Joaquin Phoenix casi sobreactuado en The Master, Hugh Jackman, con fallas en el canto en Los miserables y Daniel Day-Lewis en su mejor momento en Lincoln. Analizando la calidad de las interpretaciones de todos yo diría que la verdadera competencia, más allá de compromisos económicos, de acuerdos previos, de apoyos a tal o cual carrera o película, está entre Washington y Day-Lewis y ahora le platico por qué.

Como sus colegas en las candidaturas —excepto Cooper— el actor de Día de entrenamiento puede cargar una película sobre los hombros sin problemas, con un buen director o uno malo, con un reparto irregular o estelar, pero sobre todo superando un guión deficiente como éste de John Gatins, que hace que el ritmo decaiga de manera notable en El vuelo y sobre todo que hacia la mitad la trama se haga predecible y moralina. La secuencia final yo la eliminaría.

Dirigida por Robert Zemeckis que desde Náufrago, en 2000, no trabajaba con acción viva al ocuparse de las animaciones fallidas de Beowulf, El expreso polar y Un cuento de Navidad, El vuelo se inicia una mañana lluviosa en la habitación de un hotel. Hay evidencias de que hubo consumo de alcohol y cocaína durante la noche. Se ve una pareja en la cama; la mujer, espectacular, se levanta desnuda al sonido del teléfono, el hombre presa de una terrible resaca con dificultades puede moverse, contesta la llamada de su ex que lo irrita pidiendo dinero. La joven se viste y le dice que tienen vuelo en dos horas. Al poco rato él está al mando de un avión y ella es parte del grupo de sobrecargos. El copiloto, muy joven, se da cuenta de inmediato de que su superior está ebrio, no está seguro de querer despegar así en medio de la tormenta y los vientos feroces que se registran afuera, pero donde manda capitán no gobierna copiloto.

Este piloto, depresivo, cocainómano y alcohólico es Whip Whitman, muy bien Denzel Washington, y justamente ese día tendrá que usar toda su habilidad y experiencia para evitar que un avión defectuoso se venga abajo con más de 100 personas a bordo. Es en esa secuencia de las complicadas y me pregunto si no, inverosímiles maniobras, que está la mejor parte de acción de El vuelo. Ya Zemeckis mostró su habilidad para ese tipo de escenas en la estrepitosa caída del avión de Náufrago.

Con otro protagonista sin la potencia y el talento de Denzel Washington, la película estaría bien en un domingo en la tarde por HBO, pero su interpretación de un hombre atrapado en el infierno de las drogas, el alcohol y sus propias mentiras nos mantiene interesados con todo y sus clichés y la línea moralista del desenlace. Con sus proporciones guardadas recuerda clásicos sobre alcoholismo como Días sin huella, Adiós a Las Vegas, Días de vino y rosas, pero ahora con el añadido de la cocaína; Denzel Washington nos lleva de la mano a la profundidad de los infiernos en que está atrapado Whitman y junto con la buena dirección de Robert Zemeckis y un eficiente cuadro de actores de reparto entre los que destaca Bruce Greenwood, Don Cheadle y John Goodman, construye una de las mejores interpretaciones de su carrera.

A eso me refiero cuando digo que si nos limitamos rigurosamente a su interpretación, Washington es el más fuerte contendiente de Daniel Day-Lewis que seguramente será el que resulte ganador.

El vuelo es el drama íntimo de un adicto que ha tocado fondo y que para colmo es un irresponsable, pero experto piloto comercial y que gracias a la recreación que de él hace Washington genera una corriente de simpatía por parte del espectador con todo y sus demonios.

       Véala para disfrutar del trabajo de un buen actor.

       8/10

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