Nuevo Papa
Los Mikos
19/03/2013 00:30
Los humanos católicos, que en México constituyen 83% de la población, tienen un nuevo líder.
Es muy característico esto de los líderes en la cultura humana. En todos los ámbitos, los humanos necesitan nombrar a un líder. Por eso eligen desde presidentes de la nación hasta presidentes de la sociedad de padres de familia. O sea, a fuerza debe haber un mero mero.
En el caso de las religiones, ser el mero mero es una gran cosa. La simple idea de un humano que es lo más cercano a lo divino, como un papa, pues ya es muy inquietante.
Aunque técnicamente el Papa no es el mero mero, sino el cuarto de la lista. Según nuestras investigaciones, el mero mero del catolicismo es uno que se llama Dios, así con mayúscula; luego viene Jesucristo, que es su hijo humano, y luego el Espíritu Santo, que es demasiado confuso.
Y luego ya viene el Papa. Pero acá en la Tierra, es el mero mero.
Y parece que antes había un Papa que la gente quiso mucho, que vino varias veces a México, que hasta canciones le componían y toda la cosa, y de ahí pasaron a Benedicto XVI, que nomás no le caía muy bien a nadie, sólo a ciertas cúpulas de poder en el vaticano, lo cual le terminó trayendo muchos problemas a toda la estructura de la Iglesia.
Se empezaron a ventilar todos los escándalos de pederastia, y la reputación de la Jerarquía católica se deterioró ante miles de humanos que terminaron de plano por cambiar de religión o deshacerse de la que tenían.
Ahora, los cardenales de la Iglesia católica eligen a este señor que es latinoamericano, ante la sorpresa de todo el mundo y, de alguna manera, hay regocijo de los países de habla hispana de este lado del planeta.
En el caso de los argentinos, el orgullo es grande, al grado que el ex futbolista Diego Armando Maradona salió a decir que la misma mano de Dios que lo ayudó a meter ese famoso gol contra Inglaterra, en el mundial de México 86, fue la que les trajo un Papa sencishito y carishmático.
Para ellos debe ser la confirmación de que son la raza más afortunada de este continente.
Ahora además de creerse los muy muy, se van a creer divinos.
Pero, alejado del estereotipo de porteño megalómano, este Papa ha resultado bastante más cercano a los humanos que al Dios católico. Vea usted si no:
— Tiene un pasado escabroso, como todos los humanos, que seguro lo persigue y lo atormenta, pues lo han ligado a la dictadura argentina, que cometió tantos abusos.
—Es futbolero de corazón, y presume no haberse perdido ningún partido de su equipo durante varias temporadas y torneos.
— En Buenos Aires vivía en un departamento modesto y viajaba en Metro.
— Tras su nombramiento, el papa Francisco rechazó viajar en la limusina papal, y se subió al autobús donde iban los demás cardenales, para transportarse hasta el lugar donde se celebraría una cena en su honor.
— Se supo que volvió a la residencia propiedad de la Iglesia en la que se estaba hospedando antes de convertirse en pontífice, se despidió amablemente de todos los empleados e insistió en pagar la cuenta, a pesar de ser quien ahora está a cargo del negocio.
Así que, hasta el momento, el nuevo Papa parece una luz de esperanza para una Iglesia que lleva varios años de capa muy caída.
Latinoamérica sigue siendo una de las zonas que más ganancias le reportan al Vaticano, y quizás por eso, y por el perfil de este hombre, Jorge Mario Bergoglio fue escogido para tratar de cambiar el rumbo que esta institución religiosa llevaba, con un Papa menos luminoso como Benedicto XVI.
Su tarea no será fácil. Tendrá que enfrentar a las anquilosadas mafias de poder, tendrá que castigar a los pederastas y aceptar con humildad los errores y excesos de sus antecesores.
Si lo dejan, entonces la Iglesia católica podría intentar volver a florecer, no con el esplendor de siglos pasados, pero en estos tiempos donde los fieles se les van por miles, cualquier cosa es una buena opción.
¿Será que por fin le atinaron al tipo de Papa que necesita un mundo como el de hoy?
O será sólo la primera impresión... que, según los humanos, es la más importante, aunque no siempre la más duradera.
