El Dragon Mart
Julio Faesler
23/03/2013 01:26
El proyecto Dragon Mart consiste en instalar muy cerca de Cancún un gran centro comercial como plataforma de exhibición y venta de todos los productos que la República Popular China ofrece al mundo.
El proyecto, mayor que el Dragon Mart que en 2004 se montó en Dubái, se construirá en un predio de 570 hectáreas, con una inversión inicial de dos mil 300 millones de pesos apoyada por el gobierno de dicho país.
Son ya más de cuatro mil 500 las empresas chinas interesadas en instalarse en el Dragon Mart de Cancún. Además de locales comerciales, habrá espacios para el ensamble de artículos y 20 mil metros cuadrados de almacenes fiscales. Se contempla un área de 722 villas para alojar a los chinos y sus familias, unas mil 500 personas, un reto para el Instituto Nacional de Migración, que aflojará la inervante rigidez con que actualmente tramita las visas para hombres de negocios, sus empleados y expertos extranjeros que vienen a México a trabajar.
El Dragon Mart, además de servir de plataforma para toda el área del Caribe, Centroamérica y América Latina, será la puerta al mercado mexicano para la ilimitada variedad de productos chinos que entrarán a nuestro mercado nacional casi libres, gracias a la desgravación arancelaria que se aplicó en los últimos años y, más recientemente, en favor de productos chinos. Esto agravará nuestra balanza comercial con china, que nos es marcadamente deficitaria.
Los productores mexicanos de aparatos electrónicos, autopartes, muebles, bicicletas, juguetes, herramientas de toda dimensión, insumos industriales, para no mencionar textiles y sus confecciones, ya sufren los estragos de las tácticas chinas de penetración de mercados a base de precios que los apoyos abiertos y ocultos del gobierno chino hacen que la oferta frecuentemente se propale por abajo del costo de las materias primas de que están hechas.
Las autoridades mexicanas dan por aceptables para el mercado mexicano las prácticas nocivas de las autoridades chinas que así protegen a los suyos mientras que se niegan preferencias a los artículos fabricados por mexicanos.
Con toda razón el CEESP y otras cámaras y organismos empresariales se oponen al Dragon Mart que acercará más que nunca la confirmada competencia inequitativa china.
La decisión de dar la luz verde a la gigantesca promoción inmobiliaria del Dragon Mart implica mucho más que autorizar un proyecto que, sabemos, forma parte de una gran estrategia de hegemonía económica china.
Toca al gobierno federal tomar con firmeza cartas en este asunto y juzgarlo en términos de su compatibilidad con los programas de desarrollo de la economía nacional, cuya estrategia central está en crear, al paso más rápido posible, las cadenas de producción que al país le urgen para crear los puestos de trabajo que se requieren para remediar la desocupación y regularizar el vasto recurso de nuestra economía informal.
Se tienen noticias de que todas las autorizaciones municipales y estatales necesarias se han extendido así como se han cubierto los requisitos ecológicos.
Las reglamentaciones ambientales o las demás de índole municipal o estatal no sirven para defender a la agricultura o industria nacionales. El respeto a ellas en nada abona a la necesidad nacional de defender la actividad productora nacional o los trabajadores que en ellas se encuentran.
No se trata de oponerse a una simple promoción inmobiliaria. El asunto pone en entredicho la anunciada política de promoción y apoyo a cadenas de producción que urgen y que son la única vía para crear empleo.
La maduración de una economía es un proceso que lleva muchos años de esfuerzos colectivos en que la concordancia de las legítimas ambiciones de los empresarios se combina con la visión de largo aliento de las autoridades, cuyo apoyo es indispensable.
Aquí, una vez más, esa concordancia falta. Por eso México sigue rezagado. Por eso nuestra producción manufacturera se limita a armar ajeno. La decisión sobre el Dragon Mart obliga a pensar.
*Consultor
juliofelipefaesler@yahoo.com
