Sistema penitenciario: Renovarse o morir

Jesús Sesma Suárez

15/03/2013 07:09

Sistema penitenciario: Renovarse o morir

En México el sistema penitenciario está al borde del colapso. Ante tan lamentable situación no queda otro camino más que renovarse y establecer un verdadero sistema que cumpla con su objetivo en la sociedad: ser verdaderos Centros de Readaptación Social.

La problemática de las cárceles en el Distrito Federal no es ajena a esta situación, ya que es conocido por todos que el sistema no funciona y sólo ha demostrado ser un foco de contaminación delictiva.

Existe sobrepoblación y hacinamiento, lo cual genera una falta de control sobre los reos, quienes forman grupos de poder que ejercen represión, golpes y chantajes sobre la misma población. Para muestra tenemos en la Ciudad de México los reclusorios Norte y Oriente, que están considerados como los más sobrepoblados de América Latina.

Asimismo, la falta de recursos para los centros penitenciarios, la ausencia de personal capacitado y la constante violación a los derechos humanos, son sólo algunos de los elementos que han hecho de las cárceles verdaderas “escuelas del crimen”.

Por otro lado tenemos la anarquía y el autogobierno. Se solapa y se tolera todo, hay abusos y corrupción que propicia la venta de toda clase de privilegios, además de riñas y motines permanentes por el control de cada centro. Ante todo ello, debemos reconocer y señalar que el gobierno se encuentra rebasado y que no cuenta con los recursos suficientes para crear nuevas y mejores cárceles; por ello la iniciativa privada puede jugar un papel muy importante para sacar de la crisis a nuestro sistema penitenciario.

Es urgente replantear los sistemas penitenciarios. Se requiere impulsar la inversión privada que tienda al autofinanciamiento de los reclusorios para quitarle la carga económica de los internos al contribuyente. Pero no sólo eso. También se debe establecer el trabajo obligatorio a los reclusos para que reciban un salario que les permita crear una cadena de beneficios para sus familias.

¿Estará dispuesto el Gobierno del DF, más allá del discurso, a darle la importancia que merece este tema y evitar con ello el colapso total?

Nos vemos el próximo viernes.

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