¿Por qué juegos como Candy Crush son tan adictivos?

Los psicólogos cibernéticos Berni Bien y Jamie Madigan explican cuáles son los estímulos que provocan la adicción a este tipo de juegos

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21/05/2014 16:25 Redacción
CIUDAD DE MÉXICO.- ¿Alguna vez te has preguntado por qué Candy Crush y otros juegos como Famrville, Angry Birds o Flappy Bird son tan adictivos?
 
De acuerdo con los psicólogos cibernéticos Berni Bien y Jamie Madigan, todos estos juegos se basan en torno a la compulsión –que por cierto resulta muy eficaz–, a través de una secuencia de hechos que se resumen en realizar una acción para después ser recompensados, con lo cual se abre otra posibilidad y así sucesivamente.
 
Detrás de la compulsión y el deseo que existe por ganar cada vez, también se generan dos importantes activaciones en el cerebro: reconocimiento de patrones y refuerzo.
 
Sí, ya que a nuestros cerebros les encanta buscar sistemas y secuencias en el mundo que nos rodea –porque es el principal método de lectura que existe para conocer nuestro medio ambiente–, los juegos resultan muy atractivos. Te presentamos las razones por las que no te puedes separar de los juegos, según lo recopilado en Business Insider.
 
Candy Crush
 
Este juego tiene todos los elementos ya mencionados, además cuenta con un sistema de refuerzo, es decir, la oportunidad de combinar las cosas de una forma uniforme y coherente.
 
Otro elemento compulsivo presente es algo que se llama "retroalimentación desproporcionada" y esto se puede comprobar al ver los colores parpadeantes, la música alegre y al escuchar palabras como "delicious", que apelan directamente a nuestros receptores de recompensa.
 
Es decir, el juego nos felicita por nuestra habilidad, a pesar de que sólo sea ficción, el hecho es que de cualquier forma nuestro cerebro recibe una oleada de placer.
 
También existe en Candy Crush la "la ilusión de control" que es aquello que se puede experimentar con las ‘maquinitas’ en donde existen muchos botones, luces intermitentes y sonido, con lo cual se hace creer a los jugadores que son expertos y no víctimas de un sistema muy inteligente.
 
Además está presente el deseo innato de poner las cosas en orden o de restablecer éste. Con lo que al acomodar los bloques se dispara la satisfacción instintiva del arreglo de algo roto, flojo o incompleto.
 
Farmville
 
A diferencia de Candy Crush, Farmville pertenece a una clase de juegos donde las simulaciones en las que los jugadores crean y personalizan sus propios territorios son lo más importante.
 
Pero ¿por qué nos gusta construir y personalizar los entornos virtuales? En la psicología evolutiva, se cree que muchas de nuestras acciones son en realidad métodos para comunicar nuestras cualidades.
 
El diseñador de juegos Raph Koster explicó: "Un bonito jardín, bien cuidado es una señal de que se es una persona responsable y cumplidora, además de lo bueno que eres en el cuidado de las cosas, lo que eventualmente podría ser una señal de ser un buen padre", así que cuando compartimos una granja o una ciudad bien diseñada, le estamos diciendo a todos que somos un buen compañero de vida.
 
También hay otras opiniones, como que la gente se motiva al esforzarse más si el resultado significa un 'look' mejor que los demás. Esto es un “efecto pavorreal”, también conocido como consumo ostentoso. El punto es mostrar a los otros todas las posesiones para que sepan cuán rico se es.
 
Y como no nos gusta perder cosas –como un cultivo– aquí es donde entra la “aversión a la pérdida” y la “reactancia psicológica”, en la que las personas gastarán recursos como dinero o tiempo para mantener las cosas en su lugar.
 
Angry Birds
 
Angry Birds lo tiene todo y en las cantidades adecuadas.
 
La interfaz es intuitiva por lo que no hay ninguna barrera para inhibir la coacción; hay retroalimentación desproporcionada cuando el ave golpea el edificio del cerdo (se rompen cristales, los troncos caen, etcétera); está basado en la física, por lo cual es más fácil creer que podemos aplicar habilidades del mundo real en el juego, de manera que se aprecia como más ‘legítimo’.
 
Al disparar la catapulta y ver los resultados, se da rienda suelta a nuestros centros de placer primarios.
 
Flappy Bird
 
Aunque aparentemente es algo muy sencillo, lo cierto es que tiene mucha ciencia detrás: evitar golpear las tuberías es la clave del éxito de Flappy Bird. Todo está bien medido, desde la altura de cada tubería hasta su anchura como para hacer creer a los jugadores que pueden hacerlo mejor la próxima vez.
 
Además está el efecto de la inmediatez. El juego comienza rápidamente, y por lo general termina así y ¡no importa! Siempre se puede empezar de inmediato.
 
Sobre todo, hay un gran factor de motivación en este juego: el jugador desarrolla un sentido de único propósito, hasta olvidarse del tiempo y de todo lo que lo rodea.
 
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kgb 

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