Pakistán, al borde del caos político por protestas

Manifestantes toman la televisión estatal y rodean la residencia oficial del primer ministro, Nawaz Sharif, a quien exigen su dimisión

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01/09/2014 09:32 EFE / Fotos: AP y Reuters

ISLAMABAD, 1 de septiembre.- Pakistán se deslizó hoy un poco más hacia el caos político con unas protestas en las que los opositores tomaron momentáneamente la televisión estatal y rodearon la residencia oficial del primer ministro, Nawaz Sharif, a quien exigen su dimisión.

Cientos de seguidores del político Imran Khan y el clérigo Tahirul Qadri comenzaron a primera hora de una lluviosa mañana una nueva marcha hacia la residencia del mandatario paquistaní en Islamabad, informaron fuentes policiales.

La Policía usó material antidisturbios en un principio, pero después de que los manifestantes lograran derribar la valla que protege el Secretariado de Pakistán -vivienda y oficina del mandatario- retrocedieron ante el avance de los opositores.

Tras ello, unas mil 200 personas han hecho una sentada ante el Secretariado, con la aparente intención de acampar, igual que han hecho en las dos últimas semanas ante el Parlamento.

Khan reveló más tarde que una persona murió por un impacto de bala y que una quincena sufrió heridas, entre ellas el jefe de Policía de Islamabad, Asmat Junejo, a quien rompieron un brazo, de acuerdo con los medios locales.

En torno al mediodía, la televisión estatal de Pakistán era asaltada por los opositores, quienes cortaron las emisiones del canal durante una media hora.

Unos 400 manifestantes irrumpieron en las oficinas centrales de Pakistan Television (PTV) en Islamabad tras escalar sus muros y reducir a los guardas de seguridad, dijo un portavoz policial.

PTV emitió imágenes de los manifestantes entrando en sus instalaciones antes de que se cortasen las emisiones, de acuerdo con el diario local Express Tribune.

Poco después, efectivos del Ejército desalojaron a los manifestantes de PTV, que reanudó sus emisiones.

Tanto Khan como Qadri negaron que sus seguidores participaron en el asalto de la televisión.

El empeoramiento de la situación ha llevado al Tribunal Supremo del país asiático a ofrecerse para mediar entre el Gobierno y los opositores, aunque de momento ninguna de las partes han anunciado si aceptan su propuesta.

Militares preocupados

Los nuevos choques se producen un día después de que el Ejército paquistaní pidiera al Gobierno y a la oposición que solucionen la crisis política sin recurrir a la violencia, tras los tres muertos y más de 500 heridos habidos durante los incidentes del fin de semana.

El jefe del Ejército paquistaní, general Rahil Sharif, mantuvo una reunión con altos cargos militares tras los enfrentamientos, en el que declararon su apoyo a la democracia y expresaron su preocupación por la situación en un comunicado.

A pesar de ello, en la nota de prensa advirtieron que el Ejército está "comprometido a jugar su papel a la hora de garantizar la seguridad del Estado".

La violencia estalló el sábado por la noche cuando los manifestantes trataron de llegar a la residencia del primer ministro de Pakistán tras 17 días de protestas en la capital.

Khan, que lidera la tercera fuerza política del país, y Qadri pretenden aprovechar el descontento de la población por la crisis energética, el aumento de los ataques insurgentes y la mala situación de la economía para forzar la dimisión del primer ministro, que obtuvo la mayoría absoluta en los comicios de 2013.

El ex jugador de cricket reconvertido en político asegura que aquellas elecciones fueron un fraude y pide una nueva votación, a pesar de que los observadores electorales internacionales no respaldan sus acusaciones.

Sharif, quien fue depuesto en un golpe de Estado de los militares en 1999, ha mantenido una difícil relación con los uniformados desde su elección por su intento de acercamiento a la India y el juicio por traición al ex dictador militar Pervez Musharraf.

La ofensiva en Waziristán del Norte contra los insurgentes que comenzó en junio y que Sharif retrasó en favor del diálogo también ha sido una fuente de tensión.

Analistas y observadores consideran que, aunque Sharif supere la crisis, quedará debilitado el resto de su mandato y que el Ejército tomará el control de la seguridad y la política exterior.

jrr

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